GESTIÓN DEL ERROR (VI): RE-SIGNIFICANDO EL PAPEL DEL ERROR

En DeporteCienPorCien lanzamos una serie de artículos relacionados con la gestión del error en el deporte, con un especial enfoque en el balonmano. Se trata de un modelo que propone el psicólogo David Sierra, que puedes leer completo aquí, con ocho pilares que vamos a explorar durante las próximas semanas. A raíz de la conferencia ‘Gestión Emocional del Error en el Deporte’, organizada por We Share Handball en 2018, Sierra recoge las ideas allí expuestas y la experiencia del Instituto Innova acompañando equipos y profesionales en contextos de complejidad. Así, recupera y profundiza en esta cuestión para ofrecer una reflexión que estimule repensar los esquemas convencionales de entrenamiento, con sus límites y potencialidades y, si cabe, enriquecer las líneas de actuación para deportistas y equipos.

David Sierra es Licenciado en Psicología y Consultor especializado en psicodinámica de grupos y desarrollo de equipos de alto rendimiento. Tiene un Postgrado en RRHH y Consultoría de Procesos. MIT Sloan Business Process Design for Strategic Management Program. Es Coordinador del Área de Rendimiento Deportivo del Instituto Innova. Autor de varios artículos especializados sobre equipos y sistemas de trabajo. Es asesor en el rol de liderazgo. Además, es parte del staff consultor del Seminario Internacional “Liderazgo, Innovación y Poder” del Instituto Innova.


Foto: Pascal Le Segretain/Getty Images

Una de las asistentes a la We Share Handball Talk, madre de dos jugadoras de voleibol y de una de las figuras más prometedoras de la halterofilia de nuestro país, describía en una reciente entrevista: “solo cuando disfrutas con cada entrenamiento, descubres que el verdadero fracaso es justo ese, no disfrutar”. Creo que con estas palabras que nos invitaba a repensar los valores tradicionalmente asociados al fracaso y éxito, y cómo son fomentados en el entorno del deportista (club, familia, compañeros, entrenadores, etc).

En el mundo educativo y empresarial, a pesar de encumbrar a héroes como Steve Jobs y fetichizar el fracaso como proeza, los alumnos siguen focalizándose en las métricas usuales de notas imposibilitados en gestionar los diferentes reveses que les depara la vida. Fruto de ello, empiezan a originarse, en diferentes universidades estadounidenses, iniciativas para revertir esta concepción del error. Una de ellas es el programa llamado ‘Failing Well’ (‘fallar bien’) de la Smith College en Massachussets, donde al inscribirse, los alumnos reciben un Certificado de Fracaso que les autoriza a “equivocarse ante cualquier iniciativa que tomen” y en las clases se debate sobre el síndrome del impostor, perfeccionismo, resiliencia, etc.

Comparto estas iniciativas para resaltar la importancia de fomentar una cultura que, admitiendo el estigma del error, trate de compensar esta connotación. Precisamente, una de las contribuciones más importantes del/la entrenador/a consiste en reinterpretar el valor del error y el significado de su impacto emocional, no solo a nivel discursivo sino también en formas prácticas y tangibles.

Para ello, una de las acciones sería cuestionar críticamente las metodologías usuales de entrenamiento y el uso de los datos vinculados al error, y así ser más conscientes de las razones de su puesta en práctica. Para poner un ejemplo: ¿es necesario entregar después de un partido las estadísticas del mismo a los/as jugadores/as? Dependerá de cuáles son las medidas utilizadas, con qué finalidades y cómo anticipamos que serán interpretadas emocionalmente por sus destinatarios/as.

Es decir, un error tiene lugar en el momento en que hay una medición: esto es, cuando comparamos un fenómeno a evaluar con una variable conocida y elegida como unidad de referencia (la ‘medida’). En cada disciplina deportiva existen las usuales ‘medidas’ empleadas para establecer comparativas entre jugadores, su evolución, estadísticas, etc y, entre otras, para determinar los errores o fracasos a los que prestar atención.

Y, por lo general, si estas medidas son de carácter numérico, suelen adquirir más relevancia y legitimidad. Sin embargo, enlazando con las ideas de nuestro colega L. Hoebeke (ver artículo), “medir es un arte; y más complejo de lo que parece”. La elección de estas medidas no es azarosa, ya que presupone un juicio de valor sobre lo que se considera relevante y lo que no, trasladando un mensaje evidente al/la deportista y/o equipo respecto a valores y cultura interna.

Por otro lado, cualquier medida representa una reducción de lo que llamamos realidad (por ejemplo, un partido). Por ello existe el riesgo de considerar que la estadística es la realidad del partido, obviando así otros fenómenos del proceso (ausentes en los cuadros de Excel) pero con potencial utilidad para un aprendizaje autodidacta. Es cuando las estadísticas se tornan objetos fetiche (lo mismo que sucede actualmente con los KPI’s en las organizaciones).

Además, “para medir necesitamos una línea temporal” (L. Hoebeke), de la misma manera que un barco precisa de una trayectoria suficiente para saber hasta qué punto se ha desviado de su destino. El sentido original de estas mediciones es que contribuya a disponer de una visión del proceso, a regularnos, a reflexionar sobre las alteraciones, a comprender mejor lo que sucede, a corregir desviaciones, etc, en definitiva, a aprender de la experiencia. Por consiguiente, volvemos a la pregunta inicial: ¿es funcional disponer de la estadística de un solo partido sin una acumulación suficiente de datos en diversos encuentros? 

La intención de estas reflexiones no es dar una respuesta unívoca sobre estas prácticas, sino invitar a que el/la lector/a las reexamine de acuerdo a sus propias finalidades y reflexionar en cómo contribuyen a consolidar una cultura específica del error y su impacto en la vida emocional del/la deportista o equipo. En las siguientes entradas se desgranan más pilares de este modelo. Se trata de puntos que no representan una técnica o método aislado, sino que ilustran una faceta del conjunto como modelo integral. Estas son las entradas que puedes leer:


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