UN MUNDIAL ÚNICO, OTRA OPORTUNIDAD DESPERDICIADA

20 días de ensueño para quien ame esta disciplina deportiva. Oro puro en lo periodístico. Pero el Mundial femenino de balonmano no dejará un legado patente. Por varias razones, la cita mundialista que acogió España entre el 1 y el 19 de diciembre no supondrá un antes y un después para el balonmano de mujeres en este país. Ni para su desarrollo, ni en su trascendencia ni como punto de inflexión en lo estructural. Es la enésima vez, el hecho de no rentabilizar adecuadamente ningún éxito parece formar parte de las manías que practican los que rigen este deporte. Y hay que decir que la organización, salvo asuntos concretos que se abordarán a posteriori, fue correcta teniendo en cuenta las circunstancias sanitarias y el nuevo sistema de competición. Fue el primer Mundial de la historia con 32 selecciones, en este medio se aprueba la decisión sabiendo que baja el nivel global del evento y se pueden ‘desvirtuar’ ciertas estadísticas. Prevalecen las vivencias, prevalece la experiencia personal de camerunesas, iraníes o kazajas -entre otras-, prevalece la presencia del balonmano en esos países sin los mínimos necesarios para la élite y, sobre todo, prevalece que el deporte debe tener un componente social. Se han visto estampas para la historia como el MVP de Fatemeh Khalili, la guardameta de Irán, tras caer ante Noruega -quizá el mejor combinado de siempre-. O la emoción de Hiraldo y Ceballos después de ser ‘arrolladas’ por Países Bajos extrayendo que nunca tendrán la opción de volver a jugar contra las entonces campeonas del mundo.

La mascota ‘Lola’ y Baute – Foto: JL Recio / RFEBM

Lo mejor fue poder vivir un torneo de este calibre en casa, haber estado el domingo de las finales en un Palau D’Esports prácticamente lleno, ser testigo de las emociones de quienes hace unos pocos años no imaginaban ser actrices principales de esta película y poder preguntar a esas mismas protagonistas. Ver las instantáneas de la coctelera de rabia y alegría de Carmen Campos, flipar cuando los aplausos aumentaban tras escuchar el nombre de Kaba Gassama en Granollers o de Paula Arcos en Torrevieja. Por supuesto, capítulo aparte el agradecimiento para los y las voluntarias, sin ellos y ellas sería imposible. Es bonito escuchar las alabanzas a la inteligencia táctica del balonmano de este país, reflexionar sobre el presente y futuro de este deporte con gente que vive esto con pasión, gratis et amore, y poder contarlo. El rol de la mascota, ‘Lola’, indispensable. La misma actitud para animar a un pabellón con 300 personas o con 3.000. Saber que vosotras y vosotros, que estáis leyendo estas líneas, habéis podido vivir desde dentro esta cita. Las crónicas, las entrevistas, los vídeos de la llegada de las Guerreras o el despliegue de los medios extranjeros… DeporteCienPorCien mostró lo que pensó que podía ser interesante para la mayoría de la gente que nos sigue con fidelidad.

La rabia y la alegría de Campos – Foto: JL Recio / RFEBM

Lo peor. Que no deja huella, porque no se ha ofrecido el mejor producto y todos los focos han recaído en el partido. Las carencias en las actividades paralelas o la pobre cultura deportiva que atesora la sociedad española han sido clave para reflejar los resultados tangibles. Las audiencias televisivas, teniendo en cuenta las nuevas formas de consumo y lo que se quiera, son bajas. El eco que ha tenido en los grandes medios –teniendo el acontecimiento en casa y llegando España a la pelea por las medallas– ha sido bochornoso, para analizar en los másteres de periodismo. Muchas veces, las ceremonias actúan como báscula del éxito de un gran campeonato, la de clausura estuvo muy por encima de la de apertura -muy mejorable-. Las comparaciones son odiosas, en ocasiones, pero estaría bien tratar de acercarse a las referencias y no vacilar por superar la mediocridad.

La organización tuvo el error -se califica así porque hubo maniobras para subsanarlo- de establecer precios altos. Las entradas eran caras para la situación económica que atraviesa España y baratas para Noruega, porque el salario medio noruego está bastante cerca de los 60.000 euros anuales. Los datos son los datos, a continuación la afluencia media por partido en los últimos 12 grandes campeonatos -seis Europeos y seis Mundiales-:

  • EURO 2018 (FRANCIA): 5.000 espectadores por partido
  • EURO 2010 (DINAMARCA/NORUEGA): 4.600 espectadores por partido
  • MUNDIAL 2015 (DINAMARCA): 3.400 espectadores por partido
  • MUNDIAL 2019 (JAPÓN): 3.200 espectadores por partido
  • EURO 2016 (SUECIA): 3.100 espectadores por partido
  • MUNDIAL 2017 (ALEMANIA): 2.800 espectadores por partido
  • EURO 2012 (SERBIA): 2.600 espectadores por partido
  • EURO 2014 (HUNGRÍA/CROACIA): 2.600 espectadores por partido
  • MUNDIAL 2013 (SERBIA): 1.900 espectadores por partido
  • MUNDIAL 2021 (ESPAÑA): 1.100 espectadores por partido
  • MUNDIAL 2011 (BRASIL): 750 espectadores por partido
  • EURO 2020 (DINAMARCA): Sin público por la pandemia

*** Cifras redondeadas (Ej: ESP 1134 = 1100) de las últimas grandes citas internacionales (Mundiales y Europeos de la última década) con datos disponibles.

Hinchada noruega – Foto: T. Torrillas / RFEBM

Estas cifras no son fruto solo de la equivocación de la organización, pero el fallo es un argumento del resultado. DeporteCienPorCien preguntó a Blázquez -presidente RFEBM- sobre este asunto. Como la rueda de prensa era en inglés, la cuestión se hizo en un inglés perfectamente entendible: Taking into consideration the attendance in the arena, would you put the same price in the tickets now? Blázquez, no se sabe con qué intención, respondió: «I don’t understand you in spanish, in english…». Acto seguido, consultó con la traductora y decidió responder en castellano:

«Tenemos que dar gracias que hemos hecho un evento con espectadores, quizá el evento con los precios más bajos que se han distribuido en los campeonatos del mundo y se trata de poner en valor nuestro deporte. Tenemos que valorar y ver hacia dónde queremos dirigirnos, quizá estamos en un país donde la cultura de asistir a eventos deportivos no sea la cultura que paga. No creo que hayan sido unos precios excesivos y en la asistencia de público creo que puedo estar muy satisfecho, los que llevamos vividos muchos campeonatos del mundo hemos visto muchos pabellones prácticamente vacíos. He visto una President’s Cup con un aforo más que importante en Llíria, he visto partidos de Main Round y de grupos en Castellón con un lleno bastante especial, Torrevieja prácticamente lleno y Granollers no se queda atrás. Si con esto no estamos satisfechos con esto y con lo que se ha hecho desde el Comité organizador, la crítica es muy sencilla».

Por partes, no hay que hacerse trampas. Blázquez tiene razón en lo de la cultura deportiva. Lo de los precios más bajos, otra vez, es porque España (además de la cultura) tiene menos poder adquisitivo que Dinamarca, Alemania, Francia, Noruega, Suecia y otros muchos países. Los pabellones que él ha visto vacíos en muchos mundiales son los mismos que se han visto aquí, con afluencias de 300 y 400 personas. Lo de Torrevieja y Granollers es una verdad a medias, prácticamente llenos cuando ha jugado España -faltaría más- y son pabellones mucho más pequeños que los utilizados en otros campeonatos. Comprueben Hamburgo, Herning, Budapest e incluso Kumamoto -sin tradición balonmanística-. La final en Granollers tuvo 4.316 espectadores y el duelo por el bronce 3.969.

Queda mucho camino por recorrer con el balonmano en España, especialmente con el practicado por mujeres. Cambiar la dirección es una tarea compleja, pero este evento era una oportunidad que se ha infrautilizado en algunas áreas. Donde triunfa, este deporte se ofrece como un producto más allá del mero partido. Estamos en otro modelo, habrá que seguir intentándolo.


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