EL PRIMER EHF EURO ARBITRADO SOLO POR MUJERES: ¿BUENA O MALA ESTRATEGIA?

Las designaciones arbitrales del EHF EURO 2020 fueron el blanco de debates y polémicas antes, durante y después del campeonato. Por primera vez en la historia, uno de los torneos internacionales más importantes del balonmano, el Europeo, ha estado arbitrado única y exclusivamente por mujeres. Esta decisión de la EHF generó muchas conversaciones y opiniones, y las más notables fueron negativas.

En estas líneas, la reflexión ante esta estrategia adoptada por el máximo ente europeo de nuestro deporte. No vamos a dictar sentencia, solo pondremos encima de la mesa las distintas ópticas que surgieron acerca de este controvertido asunto. Queremos ir un paso más allá y llegar al fondo de la cuestión, compartiendo algunas de las aportaciones de jugadoras y entrenadores, pero también acudiendo al fundamento teórico de la discriminación positiva. Eso sí, remarcando el primer (y más grave) problema: la EHF no explicó los motivos de su decisión.

Karina Christiansen (Dinamarca) / Foto: Jan Christiansen

¿Qué es la discriminación positiva? ¿Funciona?

La discriminación positiva es el proceso de aumentar el número de personas de grupos subrepresentados, como minorías étnicas, mujeres o personas con discapacidad. La forma más clara de visualizar este concepto es a través de las llamadas ‘cuotas de género’, utilizadas inicialmente en el ámbito político y ahora extendidas a otros sectores. Por ejemplo, en España la ley que dictamina que las listas electorales de cada partido que se presente a las elecciones deben estar formadas por, al menos, un 40% de mujeres. El Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE) señala que el objetivo de la discriminación positiva no es otro que el de “corregir un desequilibrio de género, […] así como asegurar la inclusión de mujeres y su participación en organismos internacionales, o como herramienta para promover la igualdad de acceso a oportunidades de formación o empleo”. Es decir, por un lado pretende asegurar la participación de las mujeres en posiciones relevantes y, por otro, quiere visibilizar la figura de la mujer en estamentos en los que está subrepresentada.

Lo cierto es que es difícil saber si la discriminación positiva por sí sola funciona o no. Hay casos en los que sí se observa una conexión directa entre las cuotas y los resultados, pero es muy complejo determinar si esas cuotas son la única causa de esos resultados. A veces ha funcionado, otras no. Y a ello hay que sumarle que es un concepto relativamente nuevo y que lo más probable es que se necesite más tiempo para determinar su efectividad.

Los estudios indican que, por un lado, la discriminación positiva compensa los obstáculos que impiden a las mujeres ocupar su parte justa en cualquier ámbito y fomentan su visibilidad y, por otro, que van en contra de la igualdad de oportunidades. Este es el eterno debate.

Vania y Marta Sa (Portugal) / Foto: Facebook

“Si van las mejores jugadoras, ¿por qué no van las mejores parejas arbitrales?”

Este argumento es, quizás, el más repetido y el que más ha predominado en este debate. Un Campeonato de Europa reúne a los mejores equipos del continente y esos equipos los conforman las que los seleccionadores consideran como las mejores jugadoras de su país. Esta idea la hemos escuchado repetidamente en las retransmisiones de los partidos y la hemos leído mucho en las redes sociales.

Como decimos, es uno de los argumentos más generalizados, también entre las jugadoras. Por ejemplo, Carmen Martín dijo en el pódcast de Playmaker antes de jugar el campeonato: “Para mí, siendo un campeonato sénior, que pongan a las mejores. Si son chicas, chicas, y si son chicos que sean chicos, pero que sean los mejores, porque creo que es lo que nos merecemos. Creo que no nos merecemos pruebas, creo que hay muchas categorías inferiores para hacer pruebas y muchos otros partidos […] Cuando pienso en ello, me da rabia no tener a los mejores, o a las mejores”.

El seleccionador español absoluto, Carlos Viver, apuntaba en la misma dirección en una entrevista en DeporteCienPorCien justo después de que finalizara el EHF EURO 2020: “Creo que es lo que se merece el deporte femenino y creo que deberían estar las mejores parejas […] Al final [los árbitros] son parte del espectáculo y lo que realmente brinda un buen espectáculo es que haya el mejor nivel […] Si todas las parejas que han venido al Europeo son las mejores y son todas mujeres, pues estupendo. No, no estoy demasiado de acuerdo”.

Ioanna Papamattheou (Grecia) / Foto: kolektiff

“Si son partidos de alto nivel, ¿por qué van parejas arbitrales con poca experiencia?”

Otro de los argumentos que hemos escuchado estos días ha sido el de la inexperiencia de las parejas arbitrales que han conformado el Campeonato de Europa. Si bien es cierto que las árbitras ya habían pitado partidos de Champions League, algunas de ellas debutaban en un torneo de estas características en la categoría absoluta. Siempre hay una primera vez para todos y para todo (el primer partido que juegas, el primer partido que diriges, el primer partido que arbitras…), pero parece que en este campeonato hubo demasiadas primeras veces para algunos entrenadores, jugadoras y aficionados al balonmano femenino.

DeporteCienPorCien entrevistó a Ambros Martín durante el EHF EURO 2020, un poco antes de que fuera relegado como seleccionador de Rusia, y contó: “Yo creo que tendría que haber parejas de más experiencia para pitar este tipo de partidos […] Me parece injusto y una mala estrategia, tú imagínate que sea jugador y mi entrenador me dé minutos porque soy joven y quiere que me foguee, ¿qué tipo de enseñanza estoy recibiendo? Da igual lo que yo haga en el entrenamiento, porque mi entrenador aunque yo no tenga mucho nivel me da pista… Yo me puedo relajar porque sé que voy a estar ahí y no en base a los méritos que pueda tener en los entrenamientos o en los partidos que pueda disputar en mi liga”.

Viktoriia Alpaidze y Tatyana Berezkina (Rusia) / Foto: handball-planet.com

“Si quieren fomentar la igualdad, ¿por qué solo en competiciones femeninas?”

Este es el argumento que me parece más interesante, el que se centra en la base de la estrategia de la EHF y no solo en sus consecuencias. Es decir, si el ente federativo decide primar la discriminación positiva antes que la calidad del arbitraje (y, por lo tanto, fomentar y visibilizar la figura de la mujer en un estamento en el que tiene poca representación), el hacerlo solo en competiciones femeninas es un hecho discriminatorio per se. Esta opinión no cuestiona la legitimidad de usar una estrategia con cuotas o discriminación positiva, sino que resalta que el utilizar esa estrategia solo en las competiciones femeninas refuerza la desigualdad entre campeonatos femeninos y masculinos. Como diría Jacques Lacan, “no hay progreso; lo que se gana por un lado se pierde por otro, y como no se sabe lo que se perdió se cree que se ha ganado”.

Una de las jugadoras que mencionó esta idea fue Nerea Pena en una entrevista para este medio: “Que el arbitraje tenga que ser femenino porque sea un Europeo femenino, a mí eso también me parece machismo. Si lo que queremos es la igualdad, esto no lo es. Para nada […] Está claro que de alguna manera tienes que introducir nuevas parejas, yo no estoy diciendo que no, pero que todo el Europeo tengan que arbitrarlo parejas de mujeres, ¿me puedes explicar a mí la lógica del porqué, cuando se ve claramente que hay parejas que no están preparadas? A mí lo que me gustaría ver también que, como a nosotras nos están asignando lo mejor del arbitraje femenino, lo manden también al Mundial que hay ahora en Egipto [masculino]. ¿Por qué no? Si queremos la igualdad, la queremos para todo”.

Julie y Charlotte Bonaventura (Francia) / Foto: AFP

Mucho debate, muchas preguntas

El debate sigue siendo extenso, desde si es buena idea o no aplicar la discriminación positiva en el arbitraje hasta el por qué se hace únicamente en las competiciones femeninas. Y es importante tener este tipo de reflexiones si quieres que el balonmano femenino crezca.

¿Por qué todos los experimentos se realizan en los grandes campeonatos femeninos? ¿Por qué al Mundial de Egipto acuden las mejores 20 parejas arbitrales del planeta -incluyendo a las hermanas Bonaventura– y no visibilizan o promocionan árbitros con menos experiencia? ¿Se analizarían igual los errores que cometería una jugadora o un entrenador inexperto igual que lo hemos hecho con las parejas arbitrales? ¿Quién determina el nivel del arbitraje? ¿Cuándo debe ser la primera vez de una árbitra?


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