KAREN BRØDSGAARD: “UN HOMBRE Y UNA MUJER ES LA MEJOR COMBINACIÓN EN UN BANQUILLO”

Karen Brødsgaard es una mujer que en Dinamarca no necesita presentación: ha sido una jugadora mítica y ahora es una de las pocas mujeres que encontramos en los banquillos como entrenadora. La pivote de Horsens (41 años) formó parte de la selección danesa en su época dorada: dos oros olímpicos (Sidney 2000 y Atenas 2004) y un oro (Dinamarca 2002) y una plata (Hungría 2004) en Campeonatos de Europa.

Brødsgaard jugó en Horsens, en Viborg (donde ganó una EHF Cup, una EHF Champions Trophy, cuatro Ligas, una Copa danesa y un subcampeonato de Champions), en el Larvik noruego (una Copa de Noruega), en tierras danesas jugó en el Ikast y en el Aalborg DH, club en el que hizo una pequeña pausa para luego retirarse definitivamente. En este mismo club empezó su etapa como entrenadora: al principio como asistente del equipo danés -luego el club acabó desapareciendo-. Años más tarde, volvió a asumir el rol de segunda entrenadora en un equipo masculino, el Alingsås sueco, durante dos temporadas, y luego volvió a Dinamarca para ser la entrenadora del EH Aalborg (siendo la única mujer de toda la liga). La próxima temporada será la segunda entrenadora del Odense.

Karen Brødsgaard saboreó la gloria olímpica -el sueño de cualquier deportista- dos veces consecutivas. Ahora, años después y como entrenadora, revive todos esos recuerdos y habla del futuro del balonmano danés, de Dinamarca como país en el que se respira resina, de igualdad de género -siempre teniendo en mente la realidad del país como contexto- y de sus nuevos retos como entrenadora. Brødsgaard es una mujer que no encaja en el estereotipo escandinavo: huye de lo políticamente correcto. Se sincera y habla de todos los temas con total honestidad. Es un verdadero lujo poder descubrir otra forma de ver y entender el balonmano femenino a través del testimonio de una mujer que se ha ganado un hueco en uno de los mejores banquillos de su país.

Foto: Lars Pauli

Perdón, pero tengo que empezar por aquí porque creo que es la primera vez que entrevisto a una doble campeona olímpica. ¿Qué se siente al ganar la medalla de oro de unos Juegos Olímpicos? Es el sueño de cualquier jugadora. ¿Qué recuerdas de todo eso?

En ese momento no te das cuenta de nada… Es una locura. Después de ganar, cuando llegué a casa, la gente me decía: ‘¡Dios mío, campeona olímpica!’. Ahora que ha pasado más tiempo y veo en mi currículum las dos medallas de oro pienso: ‘ostras, esto es algo grande’. Pero cuando estás ahí, tú solo haces lo que te gusta hacer, que es jugar al balonmano. Realmente no me he dado cuenta de todo eso hasta que me he hecho mayor [risas]. Pero sí que es verdad que siempre recordaré la ceremonia de apertura, los fuegos artificiales, la música, la gente… Siempre me pregunté qué hacía allí. Y sí, siempre hice lo que más amaba hacer, que era jugar al balonmano y estar con mis compañeras.

Y esa sensación de escuchar el himno de tu país porque habías ganado…

Teníamos un gran equipo, disfrutábamos mucho cuando estábamos juntas y entrenábamos muy duro. En realidad, cuando estás escuchando el himno ahí parada en lo único que puedes pensar es en que ha llegado la hora de celebrarlo [risas], ir a casa, ver a la familia… Divertirnos. Cuando llegamos a los Juegos Olímpicos no sabíamos nada de lo que iba a pasar, sabíamos que teníamos buenas oportunidades, pero hay una gran diferencia entre tener posibilidades de hacerlo y lograrlo de verdad. Pero sí… Es una locura. Tardé diez años en descubrir lo que significaba ser doble campeona olímpica.

Foto: Olympics

Cuando jugabas en la selección danesa, vuestro equipo era uno de los mejores del mundo. Ahora parece que las cosas están un poco más complicadas, o que lo tienen más difícil para estar entre las mejores. ¿Crees que en un futuro próximo volveremos a ver a Dinamarca en la cima del balonmano de mujeres?

¡Sí, creo que sí! ¿Sabes por qué? Porque lo he visto antes. Cuando el equipo masculino está en el top, el femenino no está tan bien; y cuando las chicas están en lo más alto, los chicos lo tienen más difícil. Siempre va cambiando. Ahora lo interesante sería ver cómo podemos lograr que las dos selecciones estén en el top a la vez. ¡Pero es que en Dinamarca el balonmano es un deporte tan grande! Realmente siempre estamos trabajando para mejorar la situación. ¿Sabes que pasa? Hace años, nosotros dábamos ideas a Francia, a Noruega… Y ahora vemos que ellos juegan un balonmano buenísimo, así que ¿por qué no “robar” un poco de ellos? Esa es mi idea: tenemos que trabajar juntos y después adaptar lo que otros hacen bien, porque hay algo que nos falta, pero ¿qué es?

Dinamarca siempre ha sido tierra de buen balonmano.

Pero ahora también hay una nueva cultura aquí: creo que empezamos demasiado temprano a entrenar con niños y niñas en las escuelas. Empezar a practicar un deporte cuando se es tan tan tan pequeño puede hacer que la motivación se pierda mucho antes de lo que nos pasaba a los de mi generación. Debemos encontrar esa motivación en otras cosas y alternar la práctica deportiva: ve al gimnasio, baila zumba, ve a nadar… Debemos hacer muchas cosas para ser más fuertes, pero el problemas es que ahora está todo centrado en el balonmano. ¿Qué es lo bueno de jugar al balonmano? ¿Dónde está la motivación? Quizás deben hacer algo más para no sobrepasarles.

Demasiadas expectativas, quizás.

Mira, yo nunca, nunca pensé que iba a ganar unos Juegos Olímpicos. Nunca. Pero estoy convencida de que lo logré porque me divertía. Nunca pensaba en metas o en medallas, sino en el aquí y en el ahora. Claro que muchas veces fue duro, pero cuando te vas haciendo mayor y te empiezas a preguntar si este es tu trabajo, te sientes afortunada de poder hacer algo que amas con tanta fuerza. La gente ahora sueña con con cosas grandes antes incluso de empezar el proceso. Solo quiero que la gente se lo tome con más tranquilidad, paso a paso.

Foto: Lars Ronbog/FrontzoneSport

¿Ha cambiado mucho el balonmano desde que te retiraste?

¡Muchísimo! Ahora todo es más rápido. Tienes que ser más fuerte, correr más, saltar más alto, ser más rápido con los movimientos… Todo. Eso también es un problema, porque si te lesionas, paras. ¿Qué ocurre si paras? Es muy complicado hacer cambios o mirar más adelante. Es mucho más complicado.

Por curiosidad, ¿tú has sufrido lesiones importantes?

Si no recuerdo mal, tengo once operaciones en mis rodillas [risas]. Sí… Es que nunca sabes lo que va a pasar. Pero yo siempre tuve claro que quería volver a jugar cada vez que sufrí una lesión, no pensé en retirarme ni por un segundo. Siempre he tenido esa norma de que si en algún momento dudas en si vas a volver a jugar, debes retirarte. Porque entonces no eres tú quien quiere volver, sino algo más. Eso es lo más importante: tienes que jugar con el corazón y no con lo que pasa a tu alrededor.

Volvamos a tu etapa como jugadora en la selección danesa. Fuiste capitana del equipo, ¿qué crees que una buena líder debe tener?

Creo que una buena líder debe aceptar que todos somos diferentes… Yo no trato a nadie igual. Algunas necesitan más apoyo, otras que les grite cuando no están preparadas para el partido, algunas necesitan chocar las manos, algunas necesitan hablar… Algunas jugadoras necesitaban que en los desplazamientos entrara en sus habitaciones a darles las buenas noches, otras me echaban, otras querían saltar en la cama [risas]… Si puedes aceptar que no todos somos iguales, entonces ese líder está en el sitio adecuado. Leer a la gente es fundamental. Escuchar a la gente, comprenderla y, sobre todo, ser honesta con tus compañeros de equipo.

¿Alguna vez has echado de menos algo en una capitana?

[Piensa] Nunca. Y si me ha faltado algo, siempre lo he pedido. Quizás por eso me designaron capitana. Yo nunca estoy completamente satisfecha, siempre hago cosas para ser mejor, para desarrollarme. También te digo que así es como soy: nunca me he visto como capitana, solo como Karen. Siempre me he interesado por mis compañeras, mis entrenadores… Creo que no hubiera hecho nada diferente si no hubiera sido capitana.

Y pasaste de liderar a equipos desde el vestuario a hacerlo desde los banquillos. Empezaste como segunda entrenadora en el Aalborg DH, ¿verdad? Cuéntanos un poco lo que pasó allí, porque el club desapareció…

Básicamente, el club se quedó sin dinero y la federación danesa le obligó a parar. Si no tienes dinero para pagar a los árbitros o a tus jugadoras, tienes que cerrar… Las jugadoras son profesionales: es un trabajo y, si no te pagan, el club tiene que lidiar con las consecuencias. Le pasó al Aalborg DH y tuvo que desaparecer… Yo jugaba en ese equipo, lo dejé, volví a jugar y luego ya me retiré definitivamente. Me reuní con el entrenador del club y con Allan Heine, el asistente en ese momento: el club iba a echar al entrenador, Allan [Heine] iba a ser el primer entrenador y me pidió a mí si quería ser su segunda entrenadora.

Pero no terminaste la última temporada, ¿no?

No, me fui en marzo. El club empezaba a tener problemas económicos y, como yo no quería que Allan [Heine] o las jugadoras se quedaran sin sueldo y necesitaba un poco de distancia del balonmano decidí marcharme del club y ver qué pasaba luego. De allí me fui a hacer un voluntariado a las Filipinas, a jugar con los niños y niñas durante dos meses. ¡Fue increíble! Estaba muy cansada del balonmano.

Foto: Tao Lytzen

Y cuatro años después entrenaste al Alingsås sueco. ¿Fue un reto para ti el hecho de que fuera un equipo masculino?

[Piensa] Es verdad que somos diferentes, pero al final tenemos el mismo objetivo: queremos ganar. Y el proceso para lograrlo es el mismo. Claro que tenemos otros temas graciosos, como que a los hombres no les importa cambiarse de ropa delante de ti y a las mujeres les da vergüenza. Pero en realidad no hay tanta diferencia. En cuanto al juego, sí es verdad que los hombres juegan más rápido y las mujeres son mucho más mentales. Con eso me refiero a que cuando atacamos y tenemos un sistema de juego en particular, las mujeres van a seguir ese sistema, todo lo que hemos detallado, pero los hombres, si tienen la oportunidad de hacer una pequeña improvisación, la harán. Los jugadores son más impulsivos, las jugadoras prefieren jugar sobre seguro. ¿Sabes lo que intento hacer? Que los hombres jueguen con ese ‘sistema mental’, como yo lo llamo, que jueguen más son el sistema en la cabeza, y que las mujeres improvisen más, aprovechen más las oportunidades.

¿Y funciona?

Lo intento [risas] Sí, además es divertido. Y es curioso, porque cuando se equivocan, los jugadores sabían cuándo deberían haber seguido el sistema, pero las jugadoras no ven dónde estaba la oportunidad lanzar.

¿Por qué decidiste volver a Aalborg, esta vez como la entrenadora principal?

La verdad es que echaba de menos a mis amigos, mi familia, todo… Quería volver a casa. Tenía una buena oferta de un trabajo en una escuela deportiva en la ciudad y el club me llamó. He vivido en Aalborg durante 12 años y pensé que era un buen momento de dar algo de mí a cambio de lo que yo recibí durante todos esos años y trabajar para que ese equipo recién ascendido permaneciera en la liga. Mi motivación con estas jugadoras era muy grande y no podía decir que no.

Pasaste de asistente a entrenadora, ese es un gran paso.

En realidad no lo pensaba así. Sé que hay una ‘A’ y una ‘B’, pero siempre he trabajado en equipo en los banquillos. Se nota porque asumes más responsabilidades, pero lo bueno es que si quería cambiar algo, lo decía… Tienes más visibilidad dentro del club.

Próxima parada: Odense. Allí serás segunda entrenadora. Pasar de ser entrenadora a asistente de nuevo, ¿es un paso atrás? ¿O es un paso adelante porque estarás en un equipo mejor?

Quizás hay gente que sí vea que he pasado de la ‘A’ a la ‘B’, pero es que para mí es una combinación. Quiero hacer lo que se me da bien hacer. Y sé que lo puedo hacer en el Odense, por eso acepté el trabajo. No pensé en la letra de mi acreditación, sino en qué podía hacer para que el equipo sea todavía mejor, qué puedo hacer que me motive, asumir nuevos retos. Además con el entrenador nos conocemos desde hace muchos años. Sé que trabajaremos bien, nos complementamos. Lo que a mí me gusta es estar con el equipo, intentar que haga lo mejor de sí mismo y que se sienta lo mejor posible. Y a Jan [Pytlick, entrenador del Odense] le encanta reunirse con los directivos del club, buscar soluciones a nuestras necesidades… A mí me encanta trabajar la defensa y a él idear jugadas de ataque. Es la combinación perfecta.

Foto: Soren Bidstrup

¿Por qué crees que hay tan pocas mujeres entrenadoras?

[Piensa] Porque creo que no quieren, en realidad. Entrenar a un equipo supone estar mucho tiempo lejos de tu familia…

Pero eso también les ocurre a los entrenadores que son padres, ¿no? ¿Por qué debería ser distinto con una mujer?

Creo que las mujeres prefieren estar en casa cuando tienen una familia. Creo que es un tema cultural. Es como somos… Yo me conozco: si hubiera tenido hijos, los traería a los entrenamientos, no veo el problema en ello, pero no todos pensamos igual. También, cuando llevas toda la vida jugando te da la sensación de que te has perdido muchas cosas de tu familia y tienes que decir que ‘no’ muchas cosas. Después, todos queremos decir que ‘sí’ a todo eso, a viajar, a la familia, al cumpleaños de la abuela… Cuando eres entrenador a este nivel, debe haber algo dentro de ti que realmente te motive a hacerlo.

¿Qué crees que se necesita, entonces, para que haya más mujeres entrenadoras? Algún tipo de iniciativa…

Ya existe. La federación ha hecho cursos especializados para atraer a mujeres que quieren ser entrenadoras y de hecho muchas mujeres asistieron. Están formadas, pero luego no cogen ningún equipo. ¿Por qué? No lo sabemos. Pero muchas veces pienso: ¿por qué presionar a esas mujeres? ¿por qué no hacemos solo lo que queremos hacer? Si una mujer quiere ser entrenadora, lo hará, lo mismo que con los hombres. Entonces, ¿por qué no intentamos relajarnos y dejar que la gente haga lo que quiera?

La situación en España es diferente, porque nuestras entrenadoras sí manifiestan que hay una falta de oportunidades para ellas. En Dinamarca tú nos comentaste que la situación era mucho más favorable…

Sí, en Dinamarca es más fácil que las mujeres hagan lo que realmente quieran hacer. La clave no es solo que las mujeres quieran dar ese paso, sino también que alguien crea en ellas. La gente debe creer en las mujeres. No todo el mundo puede ser entrenador ahora, porque no hay tantos puestos de trabajo, así que si realmente eliges este camino tendrás que pelear para lograrlo. No puedes sentarte a esperar que alguien te llame. Creo que un hombre y una mujer es la mejor combinación en un banquillo, porque vemos las cosas diferente, pensamos diferente, nos expresamos diferente… Si trabajamos juntos, podemos ser más fuertes. No solo en el balonmano, sino en el mundo entero. Y si la gente no es capaz de ver esto… Mira, yo me considero afortunada de vivir en Escandinavia y tú que vienes de España seguro que entiendes a lo que me refiero.

Perfectamente. Entonces, ¿qué le dirías a las mujeres que quieren ser entrenadoras pero que no se atreven a dar ese último pasito?

Si realmente quieren hacerlo, deben ir a por ello. Pero ya les aviso que deberán luchar mucho para lograrlo. Hay muchas cosas duras que hay que hacer para llegar ahí, para ser más inteligente, más rápida, para analizar mejor un partido de balonmano… O quizás pueden descubrir algo nuevo, quién sabe. Quizás es esa la motivación. O cómo llegas hasta allí, quizás llamando a alguien que está en el top y decirle: ‘quiero entrenar a tu equipo’. ¿Por qué no ser valiente? ¡Hazlo!

Foto: Allan Jensen/EVENTMEDIA

Cristina Cabeza, una de las entrenadoras en la élite española, publicó este tuit en diciembre cuando Helle Thomsen ganó la medalla de bronce en el EHF EURO 2018: “Mañana hace un año que celebré que Helle Thomsen, única mujer seleccionadora en el Mundial, ganara un bronce para Holanda. Hoy más que nunca me siento orgullosa de ser mujer y celebrar otra medalla de bronce como triunfo de las mujeres. @EHFEURO #masmujeres hacen falta en este mundo”. ¿Cómo ves tú la figura de Thomsen, sus triunfos y lo que significan para mujeres entrenadoras?

Conozco muy bien a Helle [Thomsen], he jugado contra ella muchísimas veces [risas]. Sé que Helle [Thomsen] ha vivido toda su vida en un pabellón, en una pista de balonmano. A veces me pregunto, ¿puede haber alguna otra persona que haya pasado más tiempo en un pabellón que ella? Creo que no. Si alguna vez no la encuentras, busca en los pabellones porque ahí estará [risas]. Así es como es ella. Si me lo preguntas a mí, yo nunca sería así, porque creo que es importante liberar la mente para que entren nuevas ideas… Esquiar me va muy bien [risas]. Helle [Thomsen] se sienta en un pabellón, mira a todo el mundo, todo lo que hacen… Todas esas cosas tan pequeñas, para ella son grandes. Y eso es alucinante. Por eso es tan buena en lo que hace. Estoy muy feliz de que triunfe, estoy muy muy orgullosa de ella. Solo le puedo decir que siga. Que siga adelante. Que no se detenga. Creo que su corazón es redondo como el balón de balonmano. Helle Thomsen es una entrenadora increíble y una mujer increíble, por eso siempre estaré feliz cuando triunfe.

¿Por qué te apasiona ser entrenadora?

Yo siempre espero que la gente trabaje en algo que les apasiona y que aporte cosas al bien común. Yo amo el balonmano, lo amo aunque ya no juegue, y ahora espero poder dar esos consejos que yo pedía. Ver cómo podemos construir este nuevo juego para ser todavía mejores, poder mandar a jugadoras a la selección porque quiero que mi país vuelva a ganar… Debemos trabajar todos juntos: ver lo que hace el seleccionador nacional, ver cómo le puedo ayudar y ver cómo puedo hacer que mi club sea mejor. Mis jugadoras tienen que ser lo suficientemente buenas para tener la oportunidad de jugar en la selección. Ahora se entrena muy pocas veces con la selección y creo que tienen muy poco tiempo para practicar lo que el seleccionador quiere hacer, y aquí es donde somos útiles: yo puedo hacer algo desde el club que le ayude a él.

Ahora que mencionas la combinación entre club y selección, te quiero preguntar por la campaña #DontPlayWithThePlayers en la que los jugadores manifiestan que el calendario es muy exigente y juegan muchos partidos. ¿Cuando tú jugabas, también os pasaba eso?

De hecho sí, pero creo que ahora los partidos son más rápidos, más duros, más exigentes. Además, en aquella época no nos estresábamos: si no habíamos entrenado y había un partido, jugábamos el partido. Ahora, si no entrenas antes de un partido parece que acaba el mundo. Que es normal, que hay que entrenar, seguro, pero creo que no hemos encontrado la manera de renovarnos. Es que quizás ya no somos tan fuertes, ¿sabes? Quizás los partidos son demasiado duros y nos hemos dado cuenta de eso. No lo sé… Pero desde luego entiendo a los jugadores.

Tú eras pivote, ¿quién crees que es la mejor jugadora del mundo en esa demarcación?

Juega en el Odense: Kathrine Heindahl. Tiene cualidades antropométricas excepcionales, es muy fuerte, es muy inteligente… Sabe muy bien qué hacer para que su equipo y ella misma sean mejores. Es muy buena en ataque y en defensa. Es una jugadora completa… Ahora veo que muchos entrenadores cambian a los pivotes en ataque y defensa. Pero no… Esa no es mi manera de hacer jugadoras.


¿Cuántas jugadoras de estas 16 habrías elegido para tu convocatoria ideal?

  • 13 o 12
    (41%, 47 Votos)
  • 11 o menos
    (27%, 31 Votos)
  • 15 o 14
    (19%, 22 Votos)
  • 16 (todas)
    (12%, 14 Votos)

Votos totales: 114

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