PUCHE, CABEZA Y PAREJA: TRES ENTRENADORAS EN LA ÉLITE ESPAÑOLA

Hacía años que la División de Honor Femenina no tenía a tres mujeres dirigiendo a tres equipos en la máxima categoría del balonmano femenino español. Desgraciadamente, no es habitual ver a entrenadoras en lo más alto de nuestras ligas. Sin ir más lejos, a nivel internacional la única referencia femenina es la danesa Helle Thomsen, la hasta el pasado mes de enero seleccionadora de Países Bajos  y ganadora de una plata europea, tres bronces mundiales y un bronce europeo. Thomsen fue la única entrenadora de los 16 equipos que participaron en el Campeonato de Europa de Francia 2018, un síntoma de que todavía queda mucho por recorrer para lograr la igualdad también en lo banquillos.

En España ha habido varias mujeres dirigiendo a equipos en la élite antes: Cristina Mayo es, probablemente, el caso más conocido (que, de hecho, dirigió al único equipo femenino que ganó una Champions, el Mar Valencia), pero también han pasado por los banquillos mujeres como Diana Box, Lydia Montes, Reyes Carrere o Dolo Martín, entre otras. Esta temporada, en la Liga Guerreras Iberdrola tenemos otros tres nombres propios: Cristina Cabeza (Helvetia Alcobendas), Montse Puche (BM Castellón) y Susana Pareja (Canyamelar Valencia).

Foto: DeporteCienPorCien

Hay quienes, detrás del anonimato de Internet, optan por mofarse de la situación de sus clubes -los tres luchando por la permanencia-. Otros, preferimos recordar y repasar sus currículos: Cabeza logró reconvertir la situación del club alemán Trier cuando este estaba al borde del ocaso, Puche se alzó con tres ligas y una Copa con el SuperAmara Bera Bera y Susana Pareja sigue compaginando la dirección del Canyamelar y -por ahora- las Guerreras Universitarias (la selección española B).

“Llámalo discriminación o como quieras, pero sí que es verdad que hay gente esperando a que falles para machacarte”, asegura Montse Puche. Por su parte, Cristina Cabeza y Susana Pareja afirman no haber sufrido ningún tipo de discriminación directamente, pero sí hablan de la falta de oportunidades para las mujeres: “Si en España las mujeres tuviéramos las oportunidades que nos merecemos, estoy convencida de que habría más mujeres dirigiendo equipos”, apunta Cabeza. “Yo tuve que empezar en otro país que sí me dio esa oportunidad, Alemania, y es una pena que tuviera que emigrar para encontrarla”, añade.

Foto: Handbol100x100

“Nos faltan oportunidades. Por ejemplo, a las entrenadoras no nos llegan ofertas para dirigir a equipos masculinos y, si nos llaman, no son clubes de élite”, dice Pareja, pese a que también reconoce que “también hace falta que las mujeres den ese último paso para aceptar puestos de responsabilidad”. En la misma línea, Puche achaca esa falta de dar ese “pasito adelante” a la dificultad de “conciliar nuestra vida laboral con nuestra vida personal” y añade que “el problema es social y cultural: el rol de la mujer es el de estar en casa, cuidando a sus hijos. Nuestra estructura social no está preparada para que las mujeres puedan trabajar muchas horas”.

Susana Pareja es madre y reconoce que, en su caso, haber formado una familia le “frena” en muchas ocasiones: “si no tienes hijos, es mucho más fácil embarcarte en este tipo de proyectos. Todo parte de aquí. Cuando eres madre, se te complican las cosas. Es complicado por los horarios, los partidos, los desplazamientos… Queda muchísimo por hacer”.

Foto: BM Castellón

Montse Puche asegura que esta situación no cambiará hasta que no se apliquen medidas o se desarrollen propuestas “que ayuden a las mujeres a conciliar el trabajo con la familia: necesitamos apoyo para poder desarrollarnos profesionalmente y que, a su vez, podamos formar una familia o  cuidar de familiares enfermos… Se necesitan más facilidades en este sentido”. Pareja, por su parte, va un paso más allá y habla de una transformación cultural: “el cambio debe venir desde la educación. Todo esto tiene que ver con cómo nos educan y cómo está estructurada la sociedad y, si no cambiamos eso, será muy complicado lograr la igualdad”. Cristina Cabeza apunta hacia otra dirección: el Curso Nacional de Entrenadores. “No puede ser que de 35 alumnos, 34 sean hombres”, dice la madrileña. “Facilitaría mucho que también hubiera más profesoras que aportaran otra perspectiva y que se hiciera más atractivo para las mujeres”, añade.

¿Por qué necesitamos a más mujeres entrenadoras? Porque, simplemente, aportan una perspectiva distinta y una forma de ver y entender el balonmano y el vestuario diferente. Puche señala que el hecho de ser mujer le “facilita el entender a las jugadoras, son más fáciles de leer, y quizás pueden tener más confianza contigo”, algo que también destaca Pareja: “Las mujeres tenemos un poco más de sensibilidad, creo que podemos ser un poco psicólogas con las jugadoras. Vaya, yo con mis jugadoras soy psicóloga, madre, amiga… ¡Lo que sea! Siempre genera más confianza tener a una mujer. En mi caso, yo nunca he contado mis problemas personales a un entrenador hombre como sí he hecho con una mujer”.

Foto: BM Castellón

Cristina Cabeza también asegura que las mujeres “entendemos mejor a las mujeres, especialmente porque las que hemos sido jugadoras sabemos también cómo funciona un vestuario femenino”, a lo que añade que “muchas veces veo a hombres entrenadores diciendo cada cosa a sus jugadoras que pienso ‘así no se debe hacer, cómo puedes tratarlas así’. No digo que por el hecho de ser hombre no lo hagan bien, porque no es así, todos lo hacen por amor a este deporte y de la mejor manera que saben, pero ser mujeres facilita ciertas situaciones”.

Mujeres y entrenadoras de élite. En España (y en el mundo) queda mucho trabajo por hacer para lograr la igualdad de género, especialmente en el ámbito deportivo. El problema está ganando visibilidad en estos últimos años, pero faltan acciones para empezar a materializar los cambios. La situación de estas tres entrenadoras, y especialmente de las que quieren pero no pueden ejercer como tales, simplemente refleja nuestra sociedad actual: pocas oportunidades para las mujeres y pocas mujeres dispuestas a asumir retos de esta envergadura. El cambio debe ser cultural, sí, pero también estructural. No basta con llenarnos la boca promocionando o presumiendo de feminismo: se necesitan respuestas tangibles a problemas reales. En un futuro habrá más mujeres dirigiendo equipos pero, ¿cómo de cercano es este futuro? Por ahora, hay una cosa que sí es segura: Montse Puche, Cristina Cabeza y Susana Pareja están inspirando a futuras entrenadoras.


SINFILTROSDEPORTECIENPORCIEN – ISABEL ORTUÑO

 


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