EL EXITOSO PROYECTO ESPAÑOL DEL RAPID DE BUCAREST

Bucarest. Rozando los dos millones de habitantes, la capital de Rumanía es una ciudad que aglutina varios equipos en la élite masculina y femenina del balonmano. Aparte del Dinamo Bucuresti masculino que dirige Xavi Pascual -virtual líder liguero y último en el grupo de Champions-, hay dos escuadras femeninas que son las dos mejores del balonmano rumano en la actualidad. El CSM Bucuresti de Carmen Martín, disputando la Champions y segundo en la competición doméstica, y el líder Rapid Bucuresti de Carlos Viver que cuenta con Alicia Fernández, Ainhoa Hernández y Marta López -recuperándose de su lesión de LCA- en su plantilla. Rumanía es, actualmente, la sexta mejor liga de Europa según la clasificación EHF 2022/23 y su futuro pinta bien ya que su presencia en Champions -con serias opciones de incluir dos equipos- se mantendrá.

El líder la Liga Florirol – Foto: Handball Rapid Bucuresti

La historia de la denominación de los clubes deportivos rumanos es curiosa. Las entidades que incluyen ‘Dinamo’ en su nomenclatura tienen su origen en el Ministerio del Interior y están o estaban asociados con la policía, mientras que los que llevan ‘Steaua’ tienen su creación relacionada con el Ministerio de Defensa (ejército). Las siglas ‘CSM’ significan ‘clubul sportiv municipal’ y, por último, la génesis de ‘Rapid’ en el balonmano rumano. El equipo de Viver, López, Fernández y Hernández pertenece al Ministerio de Transportes que, por otro lado, es su principal fuente de financiación. El Rapid Bucuresti está protagonizando un crecimiento brutal en el panorama nacional rumano y, salvo hecatombe, empezará a ser conocido en Europa a partir de la próxima temporada. Hace pocos años (2018) paseaba por la segunda categoría y ahora vive la mejor época de su historia. El balonmano de mujeres -no hay balonmano masculino- es la segunda sección más importante de esta entidad multidisciplinar que quiere llegar a la cima en 2023, la fecha de su centenario. El actual máximo responsable en el ámbito del balonmano es Bogdan Vasiliu -antiguo mánager general del CSM Bucuresti cuando se proclamó campeón de Champions en 2016 con Carmen Martín-. El objetivo es jugar la Champions, reforzar las estructuras y crear una escuela de base. Uno de los principales inconvenientes de aspirar a la máxima competencia continental sería el escenario, la cancha donde el Rapid juega la liga doméstica tiene una capacidad de 1.500 espectadores y no cumple las condiciones requeridas por la EHF. La alternativa sería utilizar la Sala Polivalenta (5.300 personas).

Sus números son casi perfectos después de los 13 primeros episodios de la competición doméstica con un balance de 12 victorias y una sola derrota -ante CSM Bucuresti por 38 a 30-. Además, es el mejor ataque con un promedio de 30,07 goles a favor por compromiso donde la máxima artillera es Sorina Tarca. En el plano defensivo, encaja una media de 26 tantos por confrontación. El haber ganado tres choques -nueve puntos- por un solo gol de diferencia (Mioveni, Dunarea y Buzau) ha hecho que haya subido el nivel de autoestima, el bloque se ha solidificado en su rendimiento. La configuración de la plantilla del próximo curso 2022/23 pinta muy bien, especialmente por la llegada de dos internacionales españolas más al equipo: Irene Espínola (procedente del Neckarsulmer) y Jennifer Gutiérrez (procedente del Dortmund). La de Espínola lo ha confirmado el club, la de Gutiérrez se anunció en el canal de la EHFCL y en algunos medios rumanos. La primera línea del Metz, Orlane Kanor, es el fichaje más sonado hasta ahora, además de las pivotes Lorena Ostase o Albertina Kassoma que también suenan para el Rapid del futuro más próximo. Dorina Korsos, extremo diestra, y Constantina Ratiu, pivote, han llegado en el mercado invernal para suplir las relevantes ausencias de la guardameta Denisa Dedu (embarazada), Gabriela Perianu y Marta López (roturas LCA). Por otro lado, Eliza Buceschi tuvo que pasar por el quirófano para realizarse una artroscopia en la rodilla.

Celebrando el triunfo en Craiova – Foto: Handbal Rapid

Ahora están inmersas en la segunda vuelta de la competición doméstica, 13 duelos por delante para certificar el sueño de un posible título pero, sobre todo, con la intención de ratificar el objetivo de lograr un billete para disputar la próxima Champions League. Si no fuese posible ese extremo -incluyendo la opción de la previa-, dispone de un colchón de 12 puntos de ventaja respecto al quinto clasificado por lo que parece evidente que se estrenará, al menos, en la European League. Según el medio rumano Fanatik, el presupuesto actual del Rapid asciende a los 1,5 millones de euros -sabiendo que el CSM Bucuresti tiene 3,8 millones de euros-. Carlos Viver es la cara visible pero hay otro español junto a él, se trata de David Ginesta (responsable de la preparación física y del entrenamiento de guardametas). Otra de las aspiraciones presentes tiene que ver con la Copa Rumana, en el torneo del KO la cita para el Rapid será la eliminatoria ante el Slobozia -equipo de segunda categoría- el próximo domingo.


GUERRERAS EN LA LIGA FLORILOR RUMANA

Casi como sucede en la Ligue Butagaz Energie francesa, hasta nueve jugadoras españolas militan en un competición que, en los últimos años, está siendo uno de los destinos preferidos por el balonmano español: RUMANÍA. Además del trío que juega a las órdenes de Carlos Viver, hay otra escuadra con triple presencia española: Gloria Bistrita (Darly Zoqbi, Alexandrina Barbosa y Almudena Rodríguez). El poderoso CSM Bucuresti de Carmen Martín, el Ramnicu Valcea de Mireya González y el Mioveni de Judith Vizuete -la primera línea catalana ha renovado su compromiso hasta el verano de 2023- completan la nómina de Guerreras.

Clasificación Liga Florilor – Flashcore

En el próximo curso es muy posible que el número se incremente -por ahora habrá dos nuevas internacionales absolutas como Gutiérrez y Espínola- y Rumanía se convierta en el país con más talento importado desde España. La presencia de jugadoras de nuestro país en tierras rumanas se han convertido en habitual, es competitiva, se paga mejor que en DHF, la vida es más barata y el componente idiomático es importante. El rumano es una lengua romance y su aprendizaje es más asequible para las personas hispanohablantes.


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