EL EMBARAZO Y LA VUELTA A LAS PISTAS DE LAS DEPORTISTAS DE ÉLITE

La maternidad y el deporte de élite forman una combinación que sigue recibiendo poca atención, especialmente en lo que se refiere a los retos físicos y psicológicos que las deportistas tienen que superar para volver al deporte profesional y hacerlo al mismo nivel -o parecido- al que tenían antes de dar a luz. En general, en nuestra sociedad, cuando hablamos del embarazo y de la primera etapa de la maternidad, en la faceta profesional,  lo hacemos en términos prácticos -como la conciliación o la baja laboral- y olvidamos hablar del estado anímico de la madre.

Laura Glauser celebrando con su hija el oro del EHFEURO 2018 (Foto: EHF)

En el deporte, la visibilidad de la maternidad está mejorando a medida que se incrementa la de las deportistas. El caso más sonado, probablemente, es el de Serena Williams, una de las mujeres que más ha contribuido a poner el tema de la maternidad en la agenda mediática y profesional. En el balonmano, también tenemos casos de algunas de las mejores deportistas del mundo, como las recientes maternidades de Shandy Barbosa o Isabella Gulldén.

Cada mujer experimenta un embarazo y un posparto diferente. David Sierra, psicólogo deportivo, habla de dos claves en relación a la vuelta a las pistas de las jugadoras: “una es la modificación física del propio cuerpo y la diferente percepción del mismo. Es decir, hay un fenómeno psico-físico de transformación donde el cuerpo ya no es el mismo cuerpo, y más cuando hay unas evidencias físicas que lo corroboran”. El segundo factor que influye en las deportistas es “el reposicionamiento de valores, prioridades, de la imagen de su rol de deportista, añadiendo ahora a la identidad un nuevo papel, el de madre, que debe construirse y que ocupa un espacio en el proyecto vital”. De este modo, “se vive un proceso de ‘transición’ y para algunas jugadoras, como pasa en cualquier transición, es natural que la readaptación sea más difícil porque el proceso está afectando a muchos niveles de profundidad”. ¿Qué es lo hay que tener en cuenta en estos casos? “El acompañamiento externo puede ser recomendable para reposicionarse en la nueva etapa”, responde Sierra.

Estavana Polman, su hija y su marido (Foto: EHF)

Laura Glauser, portera del Metz Handball y de la selección francesa -reciente campeona de Europa- habla para DeporteCienPorCien de una vuelta “catastrófica: mi cuerpo no era el mismo que antes de mi embarazo, algo que sabía que pasaría, pero que no me esperaba que fuera de este modo”. En concreto, Glauser asegura que “fue muy duro volver físicamente y psicológicamente, el poder encontrar de nuevo mis sensaciones y sentirme cómoda con mi nueva vida”. Por su parte Estavana Polman, una de las mejores jugadoras de Países Bajos y del Team Esbjerg danés, contaba en una entrevista para este medio que en su caso “todo fue muy bien y bastante rápido… En el momento en el que empiezas a sentirte bien sabes que te queda un recorrido muy largo para volver a tu máximo nivel, pero vuelves”.

Durante el embarazo, Polman relataba que se dijo a sí misma “si no te sientes bien, paras” y, de hecho, llegó a jugar la final del Campeonato de Europa de 2016 porque sintió que no tenía ningún problema. Glauser también jugó hasta una etapa tardía de su embarazo, aunque asegura que “las primeras semanas fueron muy difíciles porque sentía malestar y náuseas, pero estaba muy feliz de estar embarazada”.

Isabelle Gulldén, jugando embarazada el EHFEURO 2018 (Foto: Bildbyran)

Es interesante hablar del caso de Isabella Gulldén, jugadora del Brest Bretagne francés y de Suecia, quien ha relatado en su blog personal cómo se iba sintiendo en cada etapa de su embarazo. Especial atención merece el post en el que cuenta cómo vivió el último Campeonato de Europa de Francia, donde explica lo difícil que fue para ella jugar a ciertas horas de la noche, el no poder tomar medicamentos específicos que podrían mejorar sus lesiones o cómo un rodillazo en la barriga “hizo que el mundo se detuviera. Estaba muy asustada y tuve que parar un segundo para sentir que no pasaba nada”. A medida que iba avanzando el campeonato y se agravaba su dolor por la imposibilidad de tratarse las lesiones como lo haría en otra situación, Gulldén se sentía “completamente agotada, mi cabeza y mi cuerpo estaban completamente destruidos”. Y, tras ese campeonato, se alejó del 40×20.

“Lo que más me ponía nerviosa era decírselo a mi club: ¿por qué debería estar tan preocupada por contar algo tan bonito? Nunca se sabe cómo reaccionarán, incluso si estar embarazada es un derecho humano”, asegura la central sueca. Y es importante detenerse aquí, en las condiciones laborales de estas jugadoras. Polman y Glauser, en este sentido, aseguran haber tenido una experiencia “fantástica” en Dinamarca y Francia respectivamente.

Isabelle Gulldén embarazada (Foto: Isabelle Gulldén)

Según Anne Jakobsen, directora del departamento legal de la asociación de jugadoras, en Dinamarca las jugadoras tienen el derecho de recibir su salario al completo durante los nueve meses de embarazo, basándose en “el principio de no discriminación”. Cuatro semanas antes del parto, la jugadora recibe “una indemnización del gobierno de un equivalente a 580 euros brutos mensuales”. En el país escandinavo, la baja por maternidad es legalmente de 46 semanas, “aunque la mayoría de las jugadoras no usan todas las semanas, porque tienden a  entrenar de nuevo tan pronto como sea posible después del parto”.

En España, Maru Sánchez, secretaria de la Asociación de Jugadoras de Balonmano (AMBM), apunta que “en nuestro deporte no tenemos actualmente ningún conflicto al respecto y no nos consta que en los contratos de las jugadoras exista ninguna cláusula limitativa a los embarazos”. En este sentido, Sánchez apunta que, “en ausencia de una legislación específica para el deporte, se aplica la legislación general que contempla una serie de derechos, como las vacaciones, el mantenimiento del contrato y condiciones laborales y el reingreso al puesto de trabajo”. La clave, entonces, radica en si las jugadoras tienen contratos profesionales o no y, en caso de no tenerlos, qué tipo de acuerdos recogen.

Estavana Polman nos dijo: “nunca me planteé retirarme para ser madre”. Laura Glauser afirma que “no podía esperar al final de mi carrera deportiva para ser madre, que era mi sueño, y ahora soy la mujer más feliz del mundo: tengo a mi hija al lado y todavía puedo hacer lo que más me apasiona del mundo, que es jugar al balonmano”. Isabelle Gulldén escribe en su blog: “esto también es la vida de la mujer deportista y otra gran diferencia entre el deporte masculino y femenino. Nunca es un buen momento para estar embarazada o para una pausa larga en una carrera profesional… Te vas a perder algo y a veces solo tienes que aceptarlo y vivir bien con ello”.


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