SIERRA y VIADÉ: “LA PSICOLOGÍA DEL DEPORTE NO TIENE GÉNERO”

“Hoy en día no podemos entender que un deportista no entrene su forma física para mejorar su actividad deportiva (potencia, resistencia, elasticidad…), pero es muy poco frecuente ver en las propuestas de entrenamiento trabajar las capacidades psicológicas (la atención, la percepción, la gestión de la fatiga…)”. El deporte no es solo físico: la mente tiene un poder que puede trascender cualquier estado de forma. Por ello, en DeporteCienPorCien hemos querido dar voz a dos psicólogos que nos ayudarán a arrojar un poco de luz al (desconocido) mundo de la mente:  David Sierra y Albert Viadé, ambos desarrolladores del Programa de Preparación Psicológica para el Rendimiento Deportivo dirigido a deportistas, equipos y entrenadores/as en el Instituto Innova, en Barcelona.

David Sierra es Licenciado en Psicología y Consultor especializado en psicodinámica de grupos y desarrollo de equipos de alto rendimiento. Tiene un Postgrado en RRHH y Consultoría de Procesos. MIT Sloan Business Process Design for Strategic Management Program. Es co-director del Programa “Jóvenes talentos del deporte” y coordinador del Área de Rendimiento Deportivo del Instituto Innova. Está especializado en la perspectiva sistémica aplicada a la psico-dinámica de grupos y el desarrollo de equipos en entornos exigentes. Es autor de varios artículos especializados sobre equipos y sistemas de trabajo y asesor en el rol de liderazgo. Además, es parte del staff del seminario internacional “Liderazgo, Innovación y Management” del Instituto Innova.

Albert Viadé es Doctor en Psicología,  psicólogo deportivo de atletas y medallistas de élite y autor del libro Psicología del rendimiento deportivo). Es socio-cooperante del Instituto Innova. Ha sido profesor asociado de la UB y de la UOC en asignaturas sobre “Psicología del Rendimiento Deportivo”. Miembro fundador de la Asociación Catalana de Psicología del Deporte y psicólogo oficial del Equipo Español de Deportes de Invierno en las Olimpiadas de Albertville 1992. Investigador y desarrollador de aparatos de registros electrón-fisiológicos (EMG y GSR ) para el aprendizaje del control del tono muscular por “bio-feedback”. Desde los años 80 ha acompañado deportistas que han alcanzado la élite mundial: Blanca Fernandez Ochoa (esquí), Melchor Mauri (ciclismo), Valentín Massana (marcha atlética), Juan Gisbert (tenis) o Carlos Folguera (hockey patines), entre otros.

Foto: Dave Winter

¿Qué diferencias hay, desde el punto de vista psicológico, entre el deporte femenino y masculino?

David: Para nosotros la psicología del deporte no tiene género. Las diferencias “psicológicas” entre hombres y mujeres, en relación con la práctica deportiva, son inexistentes. Si las hubiera, me atrevería a asociarlas a condicionamientos socioculturales más que a factores de corte psicológico. Las estadísticas que apuntan diferencias de estructura cerebral entre hombres y mujeres nos dicen poco cuando estamos ante un deportista específico (mujer u hombre) en cuanto a su perfil psicológico y su incidencia en el rendimiento… Bueno, si tuviera que destacar algo, sería que nos encontramos con más mujeres deportistas dispuestas a mostrar sus áreas de “debilidad” para ser “ayudadas” a mejorar su rendimiento, diferencia que seguramente responde más a patrones de socialización y a las expectativas sociales del rol masculino.

Albert: Además, en el deporte hay dos vertientes: la actividad física y la competición. Desde la vertiente física hay tantas diferencias entre hombres y mujeres como las diferencias que puede haber entre mujeres con distintas  edades, alturas, pesos, etc. Estas diferencias quedan eliminadas en la vertiente competitiva por los reglamentos federativos de cada deporte. Por ejemplo: no se permite competir a personas de diferentes edades. Otro factor que evidencia las posibles diferencias es que las mujeres tradicionalmente se incorporaron mucho más tarde que los hombres a la competición deportiva:las mujeres no estuvieron en las Olimpiadas hasta el año 1900 en París, su participación no oficial se limitó al golf y al tenis y no es hasta 1928, en Amsterdam, cuando se considera que se produjo la incorporación de la mujer al deporte olímpico con más de 300 participantes.

Foto: Oliver Hardt

Algunas entrenadoras han comentado que las mujeres son más disciplinadas y sacrificadas, pero más irregulares psicológicamente. ¿Es cierto? ¿Qué consecuencias puede tener eso? 

David: No es la primera vez que escuchamos esta referencia sobre “disciplina”, “sacrificio” e “irregularidad” o “desequilibrio”. Siento decir que no es nuestra experiencia en lo que se refiere al rendimiento deportivo. Mi pregunta es: ¿hasta qué punto corresponden a roles de género obsoletos? Podría ser que los estereotipos sean capaces de condicionar formas de pensar y conductas de manera que llegamos a tener “profecías autocumplidas” que refuerzan esta narrativa. En otras palabras, las dinámicas de un equipo son universales y se dan independientes del género (por ejemplo, generar parciales abultados o contrarios, desconectar en algún momento, generar una sinergia como equipo, etc.). Ahora bien, si el entrenador/a desconoce los mecanismos de las dinámicas grupales y cómo gestionarlos, ante determinados comportamientos grupales incomprensibles e inexplicables se  recurre a los clichés usuales.

Albert: Sí, este tipo de diferencias responden más a un tema sociocultural que de género. Creo firmemente que los actuales logros sociales encaminados a la igualdad entre mujeres y hombres también tendrán su efecto en la reducción de estas diferencias en el deporte.

Cambiamos de tema. Antes de un partido, ¿qué pasa por la mente de una jugadora? ¿Cómo se puede gestionar esa presión?

Albert: Es normal sentir preocupación antes de una competición. En nuestra cultura, ser una persona preocupada por hacer bien las cosas es percibido como una virtud. Preocuparse es proyectar el pensamiento a futuro, al momento de la competición. Este pensamiento, normalmente, se vive en negativo. Más del 90% de los pensamientos de preocupación son de derrota y ello conlleva entrar en un estado de angustia y de falta de confianza consigo misma. Además, la preocupación nos priva de estar atentos en lo que estamos realizando en el presente. Si esto pasa en un entrenamiento, este no será fructífero, pero si pasa al inicio o durante un partido, la consecuencia será, como dicen los entrenadores, falta de concentración y, como dicen las jugadoras, tener malas sensaciones.

David: En este punto, como hace muchos años que insiste el doctor Viadé, las típicas frases del entrenador/a antes de un partido de “piensa”, “relájate” o “sé positivo”, aunque con buena intención, no hacen más que añadir más carga de pensamiento al posible bucle de autodiálogos que va a distraer los niveles óptimos de activación, concentración, tono muscular idóneo, etc. No podemos pedirles que se relajen si no se han entrenado para ello. Tradicionalmente, han existido diversas técnicas que, bien utilizadas, pueden ayudar a mantener el foco atencional durante la fase preparatoria, como son las técnicas de visualización o las de biofeedback. Ambas requieren un proceso de aprendizaje riguroso para que la propia jugadora pueda aplicárselo de manera autónoma. Es lo que llamamos “deportista autodidacta”.

Foto: The Korea Times

¿Emocionalmente, qué ocurre durante un partido?

Albert: Cuando una jugadora falla, solemos atribuirlo a que no estaba concentrada’. No obstante, paradójicamente, sí que estaba concentrada, pero estaba concentrada en su preocupación y no en su acción deportiva. Cuanto más nos preocupamos, menos controlamos nuestro gesto deportivo. La jugadora que ha pasado muchas veces por esta situación vive el momento con angustia porque sabe que cuando está pensando que puede fallar, es cuando falla. Dos pensamientos simultáneos son prácticamente imposibles de gestionar…  Uno siempre desplazará al otro.

David: Por otro lado, aquella jugadora prototipo de un alto rendimiento, en el momento del partido, tendrá una alta capacidad senso-motriz. Es decir, su energía atencional no estará ocupada con las emociones y los pensamientos, sino que se enfocará en las sensaciones musculares de su propio cuerpo y en traducirlas en la acción motora óptima para cada lanzamiento, movimiento, etc. Es cuando decimos que ha desarrollado su capacidad “propioceptiva”. Este es un aprendizaje clave y por eso es nuclear en el programa de preparación que desarrollamos con el doctor Viadé.

Por lo tanto, ¿qué deberían hacer las jugadoras después de un partido para volver a un estado de estabilidad de una forma natural o menos nociva?

David: La re-visitación mental del partido o de aquellas jugadas clave (especialmente, las consideradas como erróneas) es usual, también. Esto es algo necesario y útil para procesar emocionalmente y dar un sentido a aquellas jugadas o momentos inexplicables. Sería muy recomendable, aunque poco practicado, que el propio equipo tenga un espacio de tiempo posterior al partido (más allá de la charla final del entrenador/a) para expresar sus emociones, momentos, enganches, dificultades… Donde colectivamente se procese el estado del conjunto y no haya jugadoras que queden demasiado cargadas emocionalmente. Este espacio debería ser un diálogo, con tiempo limitado, sin juicio ni evaluación, y con la seguridad y confianza para poder expresar todo aquello que las jugadoras sientan.

Albert: Aconsejamos, también, que después del partido intenten recordar los aciertos y los errores que se han ejecutado durante el mismo. Recordar los aciertos reforzará la confianza en las jugadoras y recordar los errores y reconocerlos conscientemente ayudará a corregirlos. Muchas jugadoras tienen grandes dificultades en describir los errores que han cometido porque no son conscientes de que los han realizado. Solo a través de la percepción del error la jugadora podrá corregirlo eficazmente. Es muy difícil que un entrenador pueda corregir un error de una jugadora cuando esta no es consciente de que lo hace. Por todo ello, si enseñamos a utilizar los errores como herramienta de mejora, seguro que las jugadoras los vivirán en positivo.

Foto: ANZE MALOVRH

¿Cómo se pueden gestionar esos errores o el fracaso?

Albert: El error y el fracaso son dos cosas diferentes. El error es el no acierto o no conseguir lo deseado, y el fracaso es la valoración subjetiva y negativa del error. Normalmente, los errores los vivimos como un fracaso y ello nos angustia porque no es lo que deseamos. La manera de gestionar los errores es no vivirlos como fracasos. La base de todo aprendizaje es la corrección de errores. Por este motivo, la capacidad de percibir un error ha de vivirse en positivo. En primer lugar, solo podemos corregir aquellos errores de los que somos conscientes y, además, conseguiremos ejercicios libres de errores, o sea, tendremos la oportunidad de mejorar nuestros ejercicios.

David: Añadiría que, aparte de que la jugadora aprenda a gestionar el error, nos queda mucho camino por recorrer en otra figura clave: el entrenador/a. Cuando este/a crea un entorno que favorece que la propia jugadora identifique el error y lo corrija (sea autodidacta), entonces el error se convierte en estímulo de mejora. El problema está en que el propio entrenador/a, durante el partido, proyecta en las jugadoras su propia sensación de fracaso, rabia, frustración, impotencia… Solo con pasearnos como espectadores en algunas pistas podemos ser testigos de desafortunadas (e improductivas) escenas de este tipo. Creemos que no se insiste suficientemente en la preparación de los entrenadores para gestionar emocionalmente su propio estado y el del grupo.

Foto: AP

¿Y en el caso de la euforia?

Albert: La euforia, por otra parte, es la valoración subjetiva en positivo del acierto y, por ello, la manifestación de la consecución del mismo. Normalmente esta expresión conlleva alteraciones físicas y reacciones somáticas que, si se producen durante el partido o el acto deportivo, afectarán negativamente al rendimiento, a la precisión de la acción motora (gesto) y, en consecuencia, en los aciertos deportivos (por ejemplo, fallar un penalti)… Incluso también al aumento de la fatiga. Por supuesto, es justo que se pueda disfrutar de ella después de la contienda deportiva, pero nunca durante el partido.

David: Además, creo que se sigue magnificando en exceso la victoria o la derrota y esto hace que a las jugadoras les sea difícil gestionar sus efectos. Cuando el entrenador/a se enfoca en los objetivos de mejora en lugar de en la victoria, paradójicamente se suelen dar rendimientos superiores. Es cuando la victoria se convierte en una consecuencia y no en un objetivo… Y esto, para nosotros, es imprescindible especialmente en etapas formativas.

¿Por qué es importante que los clubes de élite tengan un psicólogo en el equipo?

Albert: Las personas tenemos tanto capacidades físicas como capacidades psicológicas. Durante la práctica del deporte utilizaremos tanto unas como otras. Si para mejorar la parte física los clubes tienen preparadores físicos, parece lógico que también tengan preparadores para los aspectos psicológicos. Hoy en día no podemos entender que un deportista no entrene su forma física para mejorar su actividad deportiva (potencia, resistencia, elasticidad, etc.), pero es muy poco frecuente ver en las propuestas de entrenamiento trabajar las capacidades psicológicas (la atención, la percepción, la gestión de la fatiga, etc.). Para la mejora de una habilidad son tan importantes los aspectos físicos como los psicológicos. Los mejores deportistas son los más habilidosos.

David: Todavía existen muchos prejuicios con la figura del psicólogo. El talento, la fisiología y las tácticas entre deportistas o equipos de élite se equiparan cada vez más. Por tanto, ¿qué dimensión puede propiciar el salto diferencial? Estamos convencidos de que aprender a optimizar la conexión mente-músculo es el futuro del alto rendimiento.

Foto: IHF

¿Cómo se puede gestionar la “fama” en jugadoras jóvenes? Muchas veces se culpa a los medios de comunicación por alabar a una deportista de 17-18 años…

David: Sin duda, la sobreexposición mediática a las que están sometidas jugadoras de estas edades puede ser un factor determinante en su futuro rendimiento. Pensamos que es crucial que exista un acompañamiento externo que le ayude a construir unas bases de madurez sólidas, a manejar las expectativas (propias y externas), a leer su entorno y los intereses creados, a gestionar la diferencia entre el rol y la persona, a no dejarse impactar ante la esta presión social… Entre otros aspectos que irán en función de cada jugadora.

Albert: Algunos estudios describen dos formas de motivación para mantenerse en la competición deportiva: la “motivación por el prestigio social” y la “motivación por la tarea”. La jugadora que solo está motivada por la consecución de éxitos deportivos, tendrá muchas dificultades para gestionar sus fracasos. Su esfuerzo y entrenamiento no le sirven para conseguir lo que la motiva, aumentar su “fama”, y por ello deja de interesarse por trabajar y mejorar. Por el contrario, la jugadora motivada por la tarea no se verá afectada por la fama, ya que su motivación le llevará a seguir trabajando para conseguir su objetivo, mejorar la tarea deportiva. Siempre aconsejamos a los entrenadores y padres que incentiven la motivación por la tarea y, por el contrario, que no potencien la motivación por el prestigio social. Esta última puede ser la causante de muchas frustraciones y abandonos.

Y la última. Durante el partido, las jugadoras pasan por un torbellino de emociones y con la primera persona externa al juego que hablan, en muchas ocasiones, es con un periodista. ¿Qué recomendaciones nos daríais a los profesionales de la comunicación? 

David: Pregunta difícil… Sería inmiscuirnos en el trabajo de otros profesionales, pero si pudiéramos dar alguna recomendación sería la de poder ser capaces de hacer preguntas abiertas sin opiniones camufladas entre interrogantes que obliguen a la entrevistada a un diálogo que añada más carga a ese torbellino de emociones. Es por eso que damos importancia al espacio de diálogo en el vestidor, para hacer un primer procesado emocional de las jugadoras antes de entrar en contacto con su entorno inmediato, en este caso, los periodistas.


Que el balonmano de mujeres español pueda estar entre los 7 primeros de Europa en 2022 es...

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CARMEN MANCHADO – SINFILTROSDEPORTECIENPORCIEN


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