¿QUÉ HACEMOS CON LA VACUIDAD DE LOS PABELLONES DEL MUNDIAL?

El debate está servido. Algunos ya lo aventuraron semanas antes del pistoletazo de salida de esta cita histórica para el balonmano español, lo dijeron -concretamente- cuando salieron los precios de las entradas. No solo es la situación económica con la que se ha empatizado poco, sino la ausencia de cultura deportiva y la paupérrima promoción los factores que han desencadenado este drama visual. Para ir al grano y evitar eufemismos, lo que se ha visto en los ocho primeros encuentros -salvo el inaugural que protagonizó España- ha sido muy triste. Y todavía no es demasiado tarde para revertir la situación. España no debería permitirse exportar al resto del planeta la imagen que los cuatro pabellones han presentado el segundo día de competición. Porque, según la organización, 178 países han adquirido derechos televisivos y eso puede considerarse planeta teniendo en cuenta que en el mundo hay 193. En fin, datos.

El palco vip en la inauguración de Torrevieja – Foto: JL Recio / RFEBM

El promedio de espectadores del segundo día de competición ha sido de 505’8 personas por partido. La cifra es irrisoria. Por cierto, con la suma de las más de 2.000 personas del día 1, el promedio es 702,6. Sigue siendo ridículo. Si vamos más allá, peor es la traducción al porcentaje de ocupación de los escenarios. Los datos de capacidad de Torrevieja (3.300) y Castelló (6.000) aparecen en la web oficial del Mundial de España, los de Llíria (5.500) y Granollers (6.500) no. En cualquier caso, solo dos de los siete choque han llenado más de un 10% los pabellones. Y eso que hay afición foránea como la húngara y algún que otra iniciativa con clubes/escuelas que han dado algo de colorido al cemento.

  • ESP – ARG: 2080 espectadores (63%)
  • DEN – TUN: 727 espectadores (11,1%)
  • AUT – CHN: 250 espectadores (7,5%)
  • CRO – BRA: 700 espectadores (11,6%)
  • KOR – CGO: 641 espectadores (9,8%)
  • JPN – PAR: 400 espectadores (6,6%)
  • GER – CZE: 375 espectadores (6,8%)
  • HUN – SVK: 448 espectadores (8,1%)
  • RUS – CMR: 690 espectadores (12,5%)
  • ROU – IRI: 600 espectadores (10%)
  • FRA – ANG: 791 espectadores (12,1%)
  • NED – PUR: 548 espectadores (16,6%)
  • MNE – SLO: 1007 espectadores (15,4%)
  • SWE – UZB: 1138 espectadores (34,4%)
  • NOR – KAZ: 900 espectadores (15%)
  • SRB – POL: 1067 espectadores (19,4%)

Tras la primera jornada del Mundial y después de 16 partidos, las actas oficiales recogen un total de 12.362 personas sobre 42.600 asientos, lo que significa que los pabellones han acumulado 772,6 espectadores/as (29%). El primer duelo de las Guerreras fue otra cosa, faltaría más. Aunque el acta oficial de la IHF apunta 2.080 espectadores en el compromiso, es obvio que había más gente porque el Palacio de Deportes de Torrevieja estaba casi lleno. Se deduce que los vips, los invitados y los periodistas acreditados no se cuentan porque no pasan por los tornos, hablamos de unos cuantos cientos de personas -sobre todo vips-. Pero bueno, esos son los números que ofrece el organismo internacional. Otro día hablamos del escaso rigor de los datos con los que se está escribiendo la historia del balonmano de mujeres.

Un evento de esta magnitud precisa más ambiente en los pabellones, ahora mismo ya se sabe lo que se ha vendido y lo que no. Que vayan las niñas de los equipos infantiles y cadetes de la provincia, que los colegios de Llíria, Granollers y Castelló sean partícipes de estos 20 días que no se volverán a repetir. Ni siquiera las jugadoras División de Honor han recibido la invitación para ver el Mundial. De hecho, acabamos de recibir la noticia de que, al menos en Castelló, han activado un método en internet para solicitar entradas gratuitas. Otro asunto es el de las imágenes que habilita la organización para los medios de comunicación, no sé si hay órdenes a los fotógrafos de evitar las gradas pero lo parece. Lo que no se ve no existe, es cierto, pero hoy en día casi nada se puede esconder.

Lo normal es que los Europeos y Mundiales cuenten con los mejores coliseos del país para albergar sus finales, algunos ejemplos: Mundial 2019, Kumamoto (9.465 espectadores), Europeo 2018, París (12.463 espectadores), Mundial 2017, Hamburgo (11.261 espectadores). Europeo 2016, Gotemburgo (11.037 espectadores) o Mundial 2015, Herning (12.500 espectadores). En España no se verán esas estampas ya que decidió apostar por sitios más discretos, al principio estaba previsto que fuera el Palau Sant Jordi el plató de la finalísima. Como sucedió con el Mundial masculino 2013, por otra parte. Aún así, seguro que los últimos ocho encuentros (cuartos de final, semifinales y finales) en el Palau D’Esports serán una fiesta, igual que los que juegue el combinado español en la Costa Blanca pero, ¿y los otros 90? Ya no hay tiempo para promocionar el Mundial y se deben analizar con detalle multitud de aspectos, pero lo urgente ahora es el público y todavía hay margen para maquillar la situación. Poco pero hay. Los que mandan sabrán lo que hacen.


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