KRISTINA LIŠČEVIĆ: “GASTABA EL DINERO EN ENTRENAR EN LUGAR DE COMIDA”

Kristina Liščević (20/10/1989) es una figura clave del balonmano femenino en Serbia. La central del Râmnicu Vâlcea -que comparte vestuario con las españolas Mireya González, Marta López y Alicia Fernández- ha destacado siempre por desplegar un juego creativo, vistoso, de esos que contribuyen a la espectacularidad del balonmano. Ha defendido la camiseta de diez clubes, en siete países diferentes: Serbia (ZRK Sombor y Zrk Crvena Zvezda), Macedonia (ŽRK Metalurg), Francia (Metz Handball), Hungría (Váci NKSE y Kisvárdai KC), Rusia (HC Astrakhanochka y HC Kuban Krasnodar), Dinamarca (Team Esbjerg) y ahora Rumanía.

Kristina Liscevic en acción – Fotos: Dan Potor

Liščević ha jugado en distintas competiciones europeas durante la mayor parte de su carrera deportiva y en 2012 fue galardonada como la mejor jugadora joven de la Champions League. Con Serbia ha jugado 98 partidos, ha anotado 229 goles y se colgó la plata en el Mundial de 2013 que organizó su país. Esta temporada lleva un gol en la Champions League en las tres derrotas de su equipo en la máxima competición continental. Con ella hemos hablado de la situación actual del balonmano con la pandemia, de sus inicios, de la posibilidad de participar en unos Juegos Olímpicos por primer vez en la historia y sobre curiosidades -alguna muy artística- que no van a dejar a nadie indiferente.

La primera pregunta es bastante obvia, sobre la situación actual de la COVID-19. De hecho, ¿cómo está la situación ahora en Rumanía y en las competiciones nacionales?

La verdad es que justo ahora estamos en una situación bastante complicada, los casos están aumentando muchísimo aquí. Y parece que va a peor porque han cerrado las fronteras, no hemos podido jugar este último partido de Champions aquí en casa. Espero que no tengamos más este tipo de problemas, porque nosotras también tenemos que viajar y recibir a equipos, pero supongo que como fue una situación de última hora y con nuevas normativas, el Podravka no pudo cruzar la frontera. Ahora tenemos muchos partidos por delante, porque la competición rumana también va un poco tarde con el calendario, todo el mundo ya ha empezado a jugar y nosotras todavía no. La situación es bastante difícil, pero los clubes están buscando la mejor solución para todos. Creo que es importante que el deporte siga vivo.

Foto: Râmnicu Vâlcea

Hemos entrevistado a Deja Ivanovic, Directora Deportiva del Krim, y nos ha dicho que se deberán tomar más medidas para poder terminar la Champions League. ¿Cuál es tu opinión respecto a los protocolos de la EHF y la situación de la competición europea?

Es muy difícil hablar desde la perspectiva de las jugadoras, porque todas queremos seguir jugando. Pero no queremos estar en una situación peligrosa… Puede que las más jóvenes, que quizás tienen menos riesgo de contraer el virus, no crean que sea un problema tan grave, pero todas tenemos una familia a la que visitamos… Es muy complicado porque, por supuesto, la salud de todos está por encima de cualquier cosa y estamos dando lo mejor de lo mejor de nosotras mismas para estar en contacto con poca gente, para protegernos siempre, lavarnos las manos constantemente… No tenemos tiempo para empezar de cero, nuestros cuerpos sufren, porque debes volver después de unos días de parón y dar el 100% de ti… Creo que el cuerpo puede sufrir mucho para la gente que pueda contraer el virus, además de las lesiones. Realmente no sé qué decir, es muy muy complicado y creo que es nuevo para todos. Ninguna decisión es errónea, pero también puede tener consecuencias negativas para los deportistas.

Seamos positivas y pensemos que la Champions se va a poder disputar hasta el final. ¿Cuáles crees que son las opciones del Râmnicu Vâlcea?

De momento hemos estado ahí en la lucha en casi todos los partidos. Deberíamos estar luchando cada partido hasta el final porque tenemos un equipo fantástico y preparado para eso. También te digo que, con esta situación de la COVID-19 y algunas lesiones, nos está costando un poco… Pero sé que a partir de ahora todo nos irá bien, porque hemos recuperado jugadoras, el equipo es cada vez más fuerte y nuestro objetivo es pasar a la siguiente fase. Claro, esta es nuestra meta, pero lo que pase después… Daremos nuestro mil por ciento para lograrlo, pero nunca sabes si alguien se va a lesionar de tu equipo o de los otros equipos, si se van a disputar los partidos… Creo que todas estamos pasando por la misma situación y creo que no solo va a depender de la faceta deportiva.

Foto: Žarković

También es una temporada de locos para las selecciones. Ganaste con Serbia la medalla de plata en el Mundial de 2013 y desde entonces no hemos visto a vuestra selección entre los tres mejores equipos en un gran campeonato internacional. ¿En qué situación afrontáis el EHF EURO 2020 de diciembre?

Creo que en el último campeonato demostramos que podemos dar mucho de nosotras [sexta plaza], llegamos bastante lejos y ahora hemos recuperado algunas jugadoras importantes y fuertes. Yo veo que Serbia llegará muy lejos. Nuestro objetivo es clasificarnos para los Juegos Olímpicos de Tokio… Sí, nos veo peleando por puestos importantes y quiero llegar allí, todo el equipo tiene lo mismo en mente, estamos deseando que llegue la competición y esperamos que se pueda disputar, porque ahora todo es una gran incógnita. Ahora mismo, las que estamos tenemos más o menos la misma edad, somos de la misma generación y creo que los Juegos Olímpicos van a ser el final de la etapa en la selección nacional de esta generación… Queremos dejar a Serbia en lo alto para que cuando vengan las jóvenes puedan mejorarlo.

De hecho, quería hablarte de los Juegos Olímpicos, porque Serbia nunca ha estado en unos (exceptuando Yugoslavia y Serbia y Montenegro). ¿Será en Tokio donde por fin os veremos?

Eso espero [risas]. Estamos trabajando muy duro para ello… Sí, hemos tenido algunas disputas políticas en medio, por eso Serbia, como tal, nunca ha estado en unos Juegos Olímpicos. Eso sería un resultado histórico para Serbia.

Leyendo tu biografía, hemos visto que a los 17 años tuviste una lesión importante y que los doctores te dijeron que no podrías practicar deporte nunca más. ¿Qué pasó?

Sí, porque tenía una hernia discal, en la espalda… El tema es que en ese momento esto era bastante nuevo, no tenía ningún otro caso a mi alrededor. Cuando te rompes los ligamentos, sabes exactamente cuánto tiempo necesitas para volver a caminar, a correr, a jugar… Pero para esta lesión realmente no tenía ninguna referencia, así que estuve tres meses tumbada, luego empecé a sentarme, a caminar, luego a correr… De hecho, estoy un poco loca, porque empecé demasiado rápido y fue una decisión horrible ya que al mínimo contacto me quedaba clavada y tenía que estar sin jugar un par de semanas. Estuve un año así, pero después de eso no he tenido ningún otro problema con mi espalda. El doctor me dijo que me podía operar, pero era mi propia decisión porque había una posibilidad de quedarme en silla de ruedas. Pero el doctor fue maravilloso, me operó súperbien y todo salió muy bien después.

Foto: Mireya González

¿Y desde el punto de vista psicológico? Porque imagino que no debe ser fácil que te digan esto cuando tu pasión es jugar al balonmano…

Estoy contenta de que me pasara cuando tenía 17 años porque, si me llega a pasar ahora, me pensaría lo de la operación tres veces: ¿Realmente me debo operar? ¿Necesito esto en mi vida? ¿O puedo hacer ejercicios y vivir con ello? Pero en ese momento, para mí era muy importante llegar a ser jugadora profesional y no dudé en operarme. Aunque eran mis padres los que tenían que dar la última autorización [risas]. En ese momento no fue difícil decidir operarme, estaba completamente segura de lo que quería, porque mi vida era el balonmano. Cuando te haces mayor descubres otras habilidades, ves que puedes hacer otras cosas… Ahora tendría serias dudas, pero en ese momento no.

Tu estilo de juego es muy creativo y único. ¿De dónde te viene la inspiración?

Cuando empecé a jugar, el equipo de Croacia era muy conocido aquí, y me encantaba Ivano Balić. Era un central muy inusual, porque jugaba a baloncesto cuando era pequeño y luego continuó con el balonmano, podrías notar perfectamente esa influencia en su forma de juego y sus movimientos. Fue un jugador increíble. Creo que él fue mi inspiración, me encantaba cómo organizaba y jugaba para el equipo…

¿Qué crees que ha sido clave para ti para llegar a ser una jugadora de primer nivel a nivel internacional?

Vale, por lo normal soy una jugadora bajita, más como una extremo que como una central. Cuando empecé a jugar a balonmano en Serbia un entrenador me preguntó: ¿Quieres ser la mejor extremo del mundo o una central normalita? Y yo pregunté: ¿No puedo ser la mejor central? Estaba muy enfadada, porque estaba hablando simplemente viendo mis condiciones antropométricas. Ahora no soy la mejor central del mundo, pero disfruto muchísimo de mi trabajo y de la manera que he estado jugando yo y mi equipo… Me gusta más el trabajo de organización que cualquier otro. Estaba muy cabreada porque ese entrenador solo miraba mi cuerpo… Y pensé en hacer algo diferente desde la posición de central. Y eso es lo que realmente me gusta, hacer cosas distintas a las demás, tanto dentro como fuera de la pista. Siempre intento ser un poco distinta al resto.

Foto: Stregspiller

Siempre me he preguntado por qué has vestido el número 71 durante prácticamente toda tu carrera deportiva…

Este fue el acuerdo que hice con una excompañera de equipo de mi primer club, donde ella era el número 17. Jugábamos en un club donde, si un día no les gustaba tu camiseta, te quitaban la mitad del salario, así que apenas teníamos dinero para comer, aunque nos apañábamos. Recuerdo que invertimos el poco dinero que nos quedaba en entrenamientos individuales porque queríamos ser grandes jugadoras en Serbia, lo queríamos con todas nuestras fuerzas. Así que nos gastamos nuestro dinero en entrenar en lugar de comida… Y acordamos que, si algún día triunfábamos en esto, llevaríamos el número 71, porque no nos gustaba el 17 y le dimos la vuelta, es un número grande para un logro grande. Un trato es un trato, así que ahora llevo el 71 siempre que puedo, me siento parte de este número. En Rusia no podía llevar el 71 y no me sentía yo [risas].

En 2012 te eligieron mejor jugadora joven de la Champions League. ¿A quién le darías ese trofeo ahora, en 2020?

Uff, qué pregunta más difícil… Diría que Noémi Háfra. Es muy joven pero con un talento brutal. Es increíble. Tiene mucho poder y su equipo [Ferencváros] la necesita mucho. Es una jugadora muy importante y puede ser muy peligrosa.

Foto: LFH

Has jugado en muchos países diferentes y a las órdenes de muchos técnicos. ¿Quién ha sido el mejor entrenador que has tenido?

Oh… Espera, porque nunca nadie me habían preguntado esto. No quiero dejarme a nadie, porque todos tienen un sistema de juego distinto. Por ejemplo, cuando jugué en el Metz teníamos un equipo muy joven con mucha calidad y un entrenador serbio muy mayor [Sandor Rac], que me gustó muchísimo cómo funcionó.  Por otro lado, tuve a Jesper Jensen en el Team Esbjerg, que era un entrenador joven, ambicioso y fantástico.  Así que no lo sé… Me gustan los dos, pero tienen un estilo muy diferente… Todos te aportan algo.

¿Qué hobbies o inquietudes tienes aparte del deporte?

Me flipa la música. Ahora, con Mireya [González] estamos trabajando en grabar un vídeo para una canción que grabé en un estudio profesional…

¡¡¿¿Qué??!!

Sí, aquí en Vâlcea, estos tipos han sido increíbles… Les pregunté si me podía grabar a mí misma, me dijeron que sí y ¡mira! [risas]. Me ayudaron un montón, porque tenía la idea, la letra… Y ahora Mireya es quien graba el videoclip [risas]. Intentaremos publicarlo a finales de este mes. Queremos hacerlo juntas, porque Mireya es una gran artista, tiene la formación, la práctica y para mí es perfecto porque puedo cantar. Juntas hacemos un buen equipo.

Foto: EHF

¿Qué tipo de música grabas? 

A ver, esta canción que grabé tiene mucho ritmo. Yo nunca escribo canciones así, siempre son letras de amor, así un poco de blues y jazz, que son las canciones que me gusta cantar. Pero esta última vino de la nada y se convirtió en canción, incluso podría ser una buena canción para calentar con el equipo. Tuvimos la idea y Mireya no quería grabar el vídeo con un audio de baja calidad, así que buscamos el estudio [risas]. Al final ha terminado bien… Nos va bien distraernos un poco del balonmano. Me encanta.

Claro, te hemos visto en vídeos, sesiones de fotos, tienes tu web… ¿Por qué es importante que las jugadoras creen su propia marca?

[Piensa] Bueno, siendo honesta te diré que es porque la gente de mi entorno me lo hace y porque me empujan a ello, si estuviera sola en este mundo no hubiese hecho nada de esto. Mireya siempre me pregunta: ‘¿Te importa si hago esta sesión de fotos? Tengo una idea’, y yo siempre digo que vale [risas]. Casi todo en mi vida ha sido espontáneo y me ha ido bien, por eso creo que esta nueva canción va a ser buena [risas].

Y ya la última, ¿cómo ayudan las redes sociales en la relación que tienes con tus seguidores?

Siempre intento responder a todo el mundo que me escribe en todas mis redes sociales. Esta es mi forma de comunicarme con ellos, especialmente ahora. Los fanes siempre han sido respetuosos, amigables, simpáticos, algunos de ellos me mandan mensajes que van más allá del ‘felicidades’… Sé que a todos ellos les gusta ver qué hacemos fuera de las pistas, tienen curiosidad por saber qué tipo de persona eres. Creo que es muy importante, pero también te digo que no creo que yo sea el mejor ejemplo…

 

 


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