#OPINIÓNDEPORTECIENPORCIEN – LOS RICOS Y LOS POBRES

Hace algunos años que venimos reclamando, desde este portal, el adelanto de la configuración de plantillas en la élite del balonmano femenino. De manera paulatina pero constante, los clubes DHF -unos más que otros- aceleran el proceso de renovaciones y fichajes de cara al próximo curso. Todavía no se alcanzan los tiempos que manejan los grandes clubes europeos, pero el avance es notorio en los dos últimos años. El Elche Mustang es la entidad que más balonmanistas de su primera plantilla ha renovado -siete más el entrenador-, aunque hay otros clubes que también están inmersos en esa fase como el Super Amara Bera Bera -que anunció la continuidad de Castellanos y Arderíus recientemente-. Ya se han producido también algunos fichajes, aunque obviamente no se han oficializado. Estamos a finales de marzo y todavía, en algunas conversaciones, escuchas aquello de “para la Copa de la Reina (26/28 de abril) queremos tenerlo todo cerrado”. En esas fechas no queda, prácticamente, ninguna jugadora de primer nivel -salvo circunstancias excepcionales-. Tras este pertinente contexto, hay clubes y jugadoras -también aficionados- que todavía no son partidarios de la prontitud que hace acto de presencia…

Eli Cesáreo – Foto: VGGaribay

Otra de las situaciones que nos dejan boquiabiertos es la hipocresía de algunos sectores del balonmano femenino español, a pesar de que cada cual es libre -faltaría más- de opinar lo que crea oportuno con el respeto exigible. Y, que conste, que esto no apunta a un escudo concreto y sí a casi todos. La cantinela se escucha en cada mercado. Si llevamos años queriendo mejorar, después de que la crisis económica planetaria destrozó el deporte en nuestro país -y por supuesto nuestro balonmano-, no es muy coherente verter críticas infundadas sobre los clubes que evolucionan. Ahora resulta que disponer de una estructura profesional, pagar salarios dignos -que no suficientes- y querer aspirar a objetivos deportivos más ambiciosos en el plano continental está mal visto. El argumento del golpe de talonario es muy facilón pero, en balonmano, no sirve casi nunca. Si un club firma a una jugadora por 10.000 o 12.000 euros anuales ya juega en otra liga, es rico y no tiene compasión de los clubes humildes. Señoras y señores, hagan el favor, de no ser veletas. Ricos son Fernando Alonso, Pau Gasol o Rafa Nadal. Clubes multimillonarios en España hay pocos si sales del fútbol, el presupuesto anual del Super Amara Bera Bera equivale al sueldo semanal de Leo Messi. Seamos serios.

Ojalá todas las jugadoras cobrasen 12.000 euros como sueldo mínimo -recuerden que las estrellas internacionales perciben siete, ocho y hasta 15 veces más-, pero lamentablemente no es una realidad en España. Debemos saber qué queremos, independientemente de las sandeces que apuntan a ser la mejor liga del mundo sin un plan estratégico, y hacia dónde pensamos dirigirnos. Si te ‘roban’ a una jugadora será por algo, no porque un club millonario la ficha a golpe de talonario. ¿No es lícito que una jugadora, como cualquier trabajadora, quiera crecer? ¿No es normal que una balonmanista quiera competir en Europa? ¿No es lógico que una deportista quiera disponer de servicios de fisioterapia o psicología? Aquí no hay mínimos para salir a competir y lo de la cotización de las jugadoras es una medio milonga, el caso del Canyamelar rompe la teoría -y no es el único club DHF que adeuda dinero a sus jugadoras-. ¿Sabéis por qué ha evolucionado de esa manera la LFH francesa? Porque estableció la obligatoriedad de presentar un aval a principios de temporada, de esta manera es prácticamente imposible que un club contraiga deuda durante el curso competitivo. Cuando una competición es solvente, crece. Empiezan a llegar jugadoras de nivel y comienza la rueda, en España queremos que retornen las principales internacionales pero nos quejamos de que un club fiche a una jugadora de otro club con menos potencial financiero.

Lo más complicado para la DHF es evolucionar al unísono, el triple descenso supondrá la reducción de escuadras en la élite. Menos viajes, menos arbitrajes y también menos partidos. Quizá lo más sensato y coherente sería situar unos requisitos para poder participar de la División de Honor, pero la realidad es que la multa por no realizar streaming es menor que el coste del propio streaming. La realidad es que si viajo con menos de 12, la multa no supera el coste de viaje y alojamiento de esa jugadora extra. Y la realidad es que apenas un 20% del dinero que aporta el principal patrocinador de la liga (Iberdrola) se invierte directamente en los clubes. Otra pregunta sería por qué no se ha abonado ya esa cantidad correspondiente a la temporada 2018/19, los clubes no levantan la voz por si acaso.


SINFILTROSDEPORTECIENPORCIEN – ISABEL ORTUÑO

 


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