MUCHO MÁS QUE BALONMANO…

BALONMANO FEMENINO
DIVISIÓN DE HONOR 
ARTÍCULO DE OPINIÓN
Fotos: Facebook Puertas (1) y Pi (2)

El pasado sábado fui testigo de una de esas escenas que te devuelve la credibilidad en el deporte, Y pasó en un encuentro de balonmano femenino. Las jugadoras -igual que en el resto de disciplinas deportivas- entrenan para competir y ganar pero, a veces, la rivalidad y el resultado final pasan a un segundo plano. Esos valores olímpicos que se anhelan cada fin de semana, especialmente sobre el césped del todopoderoso fútbol, se elevaron a su máxima expresión en la grada de Carrús  mientras visualizaba el Elche Mustang – Clínicas Rincón Málaga. 
No se había cumplido el minuto cinco de partido. Bea Puertas, la joven central andaluza del conjunto malacitano, conducía el ataque cuando su rodilla se quedó bloqueada tras un cambio de dirección. Cayó al suelo y enseguida cundió el pánico. Su reacción y las caras de sus compañeras, incluso la comunicación no verbal de las jugadoras rivales. No pintaba bien la cosa. En la grada, junto a mí, se sentaba Anna Pi. La jugadora del Elche no podía esconder su sensibilidad y las lágrimas brotaron de sus ojos cuando visualizó la desgraciada acción: 
“Cuando vi el movimiento de rodilla de Bea me tembló todo el cuerpo e, inmediatamente, me puse a llorar como una magdalena. No conozco a Bea personalmente, pero esa lesión de cruzado no se la deseo ni a mi peor enemigo. Ver cómo se caía me recordó todo por lo que estoy pasando yo y muchas otras jugadoras. Por suerte, el primer diagnóstico del médico descartaba la rotura de ligamentos pero…”.

Anna sabe lo que dice. Después de casi ocho meses, aún se recupera de la lesión más temida: rotura de ligamento cruzado. Espera poder pisar el 40×20 a finales de octubre para unirse al resto de sus compañeras, “tengo muchas ganas, las cosas no están saliendo como esperábamos pero con trabajo llegaré. Algo más tarde, pero llegaré”. Bea Puertas y Anna Pi, jugadoras rivales, protagonizaron la historia de la temporada. La sensibilidad de Anna humaniza aún más nuestro deporte. GRACIAS.
Desgraciadamente, los resultados de la resonancia de esta tarde han confirmado los peores presagios. Bea sufre la maldita rotura de ligamento cruzado. Adiós a la temporada y, casi seguro, adiós al Europeo Júnior que se celebra el próximo verano. Mucho ánimo y mucha paciencia, eres muy joven y todavía te quedan muchos años para deleitarnos. 

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