MORSKOVA: “SIEMPRE HUBO DESIGUALDAD Y LA SIGUE HABIENDO”

Entrevista: Ariadna Cañameras
Fotos: Rafa Claramunt, Alberto Estévez y Vicen Muñoz 
Vídeo: YouTube (canal Vicen Muñoz)

Natalia Morskova, quizá una de las tres mejores balonmanistas del siglo XX. Una juventud insultante puede propiciar el desconocimiento de esta figura de nuestro deporte, sin duda una de las mejores jugadoras que ha pasado por nuestro país. Lideró el único equipo español que ha ganado la Champions(1997): el Osito L’Eliana que dirigió Cristina Mayo y que conformaron Pareja, Bogdanova, Puche, Gómez y compañía. En esa final ante el Viborg HK danés, marcó 25 goles entre la ida y la vuelta. Una locura. Ganó tres oros en Campeonatos del Mundo (uno júnior) con la Unión Soviética. Cuenta con dos broces olímpicos: uno con la URSS (Seúl, 1988) y otro con el Equipo Unificado (Barcelona, 1992) y, en los últimos años de su carrera deportiva, se nacionalizó y jugó con la selección española. Las lesiones le privaron de jugar más años a un nivel superior, pero todavía hoy sigue vinculada al deporte de un modo u otro. Una leyenda eslava.

 

Has sido embajadora del Euro 2016. ¿Qué ha significado para ti?

Ha sido un orgullo poder representar y ejercer como embajadora por parte de la Federación Rusa de Balonmano y además poder promocionar el balonmano femenino. Que la gente sepa que existe y que, una vez lo sigan, se engancharán. Además, lo estoy haciendo en tres idiomas (ruso, inglés y castellano) para que tanto en Rusia como en España conozcan más este deporte.

¿Qué balance haces, en líneas generales, del Europeo?

La verdad es que me esperaba este podio. En los Juegos Olímpicos de Río, Noruega se quedó con muchas ganas de ganar a Rusia y esa espinilla es lo que ha hecho que en este campeonato estuvieran con tantas ganas: es un equipo muy fuerte y muy íntegro, con mucho carácter y experiencia. Me ha sorprendido que Rusia no rindiera como campeona olímpica, imagino que muchos equipos le tenían ganas. También me chocó que España quedara fuera de lugar. He visto un nivel muy alto en muchos equipos como, por ejemplo, la República Checa, que ha peleado con los grandes. En general, era bastante previsible. Sobre todo me alegro de ver que el nivel de balonmano va creciendo, con muchos equipos igualados.

Cambiamos de tema… ¿Por qué decidiste nacionalizarte española?

En el año 1993 fue la última vez que competí con Rusia y hasta 1997 no me volvieron a llamar… Y tenía muchas ganas de competir con la selección, no solo en la liga española. Necesitaba competir en el alto nivel. Como en Rusia no me llamaban, en España por fin decidieron hacer algo más y me quisieron en su equipo nacional. Pero yo estuve lesionada y jugué muy poco, no sé si llegué a los dos años, pero marqué 396 goles en 49 partidos [más de ocho por confrontación].

Medallista olímpica, mundial y europea. ¿Qué te quedó por ganar?

La medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.

Ganaste la Champions del 97, la única que ha ganado un equipo español. Viajasteis a Bosnia, en plena Guerra de los Balcanes…

Fue un año duro e increíble al mismo tiempo. Jugamos dos partidos allí. Para llegar pasamos un peligro tremendo: las carreteras estaban deshechas después de los bombardeos, controles de los cascos azules cada equis metros, retenciones interminables en la carretera… De hecho, nos acompañaba un coche de policía por la carretera paralela, donde estaba todo destruido. Fue una aventura llegar a la ciudad y ver las escuelas destrozadas, las historias que nos contaban sobre la bomba que estalló en la plaza central donde murieron niños, nos llevaron al cementerio donde fueron enterrados… Fue una experiencia muy impactante ver a tanta gente, tan joven, muerta. Luego nos llevaron a una ciudad que estaba completamente bombardeada, las casas abandonadas con los muebles y las muñecas. Lo que vimos fue muy fuerte, una aventura total.

¿Cómo vivisteis el resto de la competición?

Llegamos a cuartos de final y jugamos contra el Hypobank, un equipo superdifícil de ganar (prácticamente imposible), y les ganamos en casa por 13 goles. En el partido de vuelta, íbamos perdiendo y los árbitros no nos dejaban ni respirar… Además, tuvimos problemas económicos:  Cristina [Mayo] nos decía “o viajamos y no cobramos o cobramos nuestro sueldo y no viajamos”, y la Diputación luego nos ayudó a pagar el viaje. ¡Y llegamos a la final! Fue increíble… Por primera vez en la historia … Y nos pasó lo mismo: no había dinero para viajar. Pero una vez terminó el partido de ida, en el que ganamos de nueve, todo el mundo nos visitaba y nos apoyaba hasta que logramos el dinero.

¿Qué recuerdas de aquella final? Entre la ida y la vuelta marcaste 25 goles…

En Dinamarca no teníamos a Cristina Mayo en el banquillo y los árbitros estaban en nuestra contra. Perdíamos de ocho a falta de ocho minutos para el final… ¡Y acabamos ganando de dos!. Fue un esfuerzo increíble que hicimos como una piña, luchamos hasta el último segundo del partido a pesar de toda la presión externa. Fuimos CAMPEONAS en mayúsculas: sin dinero, casi nada de apoyo, casi toda la temporada viajando ocho jugadoras para reducir gastos… Lo logramos solas. Increíble. Uno de los mejores momentos de mi carrera deportiva.

¿Cómo fue aquella época, bajo las órdenes de Cristina Mayo?

Siempre creciendo. Fue muy divertida y con mucha lucha.

¿Cuál es tu jugadora favorita?

Prefiero llamarlo “simpatía”, porque no tengo favoritas: admiro a las que luchan siempre, independientemente del resultado y de las circunstancias. Hoy en día, me gusta mucho Cristina Neagu, Nora Mork,… Neagu me recuerda algo a mi estilo y a mi forma de jugar y luchar. En mi época, me gustaba mucho Mariana Tirca, otra rumana zurda, siempre la veía jugar con calma y con seguridad pasara lo que pasara. Ella jamás cambiaba su actitud: nunca la vi gritar, ni elevar la voz. Era una jugadora muy elegante, estable y segura. Chapó.

¿A qué te dedicas ahora?

Terminé los estudios de Nutrición y Hierbodietética y es sobre lo que me estoy preparando para ejercer. Además, como soy licenciada en Educación Física, también hago asesoramiento. Tengo una oferta para ejercer como directora técnica de un club y tengo algunos proyectos en mi mente que aún no están definidos. Pero vaya, todo está relacionado con la salud, el cuerpo y la mente.

¿Qué te falta todavía por hacer?

Muchas cosas. Una de ellas es dar todo mi conocimiento a la gente que lo quiera valorar y que lo sepa aprovechar.

De cuando tú jugabas hasta ahora, ¿cómo ha cambiado el balonmano femenino?

No soy la única que lo dice: las ex jugadoras y muchos fanes aseguran que no es igual. No hay el mismo nivel ni se vive de la misma manera. No quiero quitar méritos a nadie pero, hoy en día, la vida tampoco es la misma que cuando jugaba yo…

Montse Puche, en una entrevista para esta web, dijo que la RFEBM menospreció al equipo femenino en los JJ. OO. del 92. Cuando jugabas, ¿percibías esa desigualdad de trato entre hombres y mujeres?

Siempre la hubo… Y la sigue habiendo.

 


Gracias al impresionante archivo audiovisual de Vicen Muñoz, es posible hacerse una ligera idea de cómo mandaba esta jugadora en el 40×20. Hacía de todo, pero su brazo diestro hacía las veces de cañón. En este reportaje, su compañera Mercedes Fuertes y su entrenadora Cristina Mayo hablan de lo que significó Morskova para ese histórico Íber Valencia que lo ganó todo:


 

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