Terminó el Europeo de Francia 2018 para la selección española, es tiempo de análisis y reflexión. Primero para entender la etapa transitoria que se está viviendo merced al relevo generacional y segundo para focalizar el objetivo dentro de 12 meses, Japón tendrá la llave que otorgue la opción olímpica de Tokio 2020 para España. Han hablado muchas de las protagonistas sobre el papel que ha desarrollado la selección en esta cita continental y, sin que sirva de excusa, es cierto que el grupo ha pasado muchas complicaciones -especialmente en cuestiones físicas- como las lesionadas que no pudieron ser convocadas (Barbosa, Musons, González-Garibay o Etxeberria) y los problemas que padecieron durante con el estado físico de Lara González, el relevo de Jennifer Gutiérrez por lesión o ese misterioso virus que afectó a más de una jugadora en partidos relevantes. Siempre es preciso disponer de la mayor información posible para extraer las mejores conclusiones, es una obviedad que se pueden sacar lecturas positivas y negativas de los 360 minutos disputados.

La duodécima posición después de una victoria (ante Croacia) y cinco derrotas (Países Bajos, Hungría, Alemania, Rumanía y Noruega), España ha encajado 27,8 goles por confrontación -una cifra excesivamente alta si se tiene en cuenta que ante las croatas solo recibieron 18- y ha anotado una media de 25,3 por partido. El 59% de acierto en el lanzamiento supone estar en la zona media alta en esta clasificación, por debajo de Rusia, Francia, Noruega o Hungría y por encima de Croacia, República Checa o Países Bajos (58%), mientras que desde la línea de los 7 metros la serie ha finalizado en 22/28 (78,5%) con Sole López (11/14) y Carmen Martín (8/10) como principales lanzadoras -aunque también probaron Alicia Fernández y Paula Valdivia-.

Las tres máximas goleadoras de la selección fueron Carmen Martín (25), Sole López (23) y Mireya González (20) y solo se quedaron sin anotar González, Castellanos y Gil (que disputó solo 11 minutos). Las que más minutos han jugado son Soledad López (278), Ainhoa Hernández (275) y Alicia Fernández (266) y las que menos Silvia Arderíus y Ana Martínez -con 3 minutos cada una-. Respecto a las sanciones disciplinarias, el equipo ha acumulado 23 exclusiones -casi cuatro por compromiso- y dos tarjetas rojas -una de ellas directa-.

Las guardametas, Silvia Navarro (30%) y Merche Castellanos (21%) han promediado un 26% de eficacia bajo palos con un total de 59 paradas sobre 226 lanzamientos entre ambas. La dupla española ocupa, hasta la finalización de la fase principal, la 13ª posición de las 16 parejas de guardametas de las selecciones participantes. Las cinco mejores porterías son la noruega (35,9%), Francia (35,2%), Países Bajos (32,6%), Suecia (31,9%) y Hungría (31,4%).
Hay dosis que se pueden rescatar en primera instancia, pero hay carencias físicas y técnicas en otros ámbitos que impiden pelear con las mejores en un torneo de estas características. Se demostró que a un partido compiten contra cualquiera (Países Bajos), pero también que cuando no sale todo bien nos faltan armas para doblegar a las grandes potencias europeas. Quizá lo más esperanzador sea la actuación de varias jugadoras que se han destapado a nivel internacional, una de las que más ha sorprendido al gran público ha sido Alicia Fernández -la central del Ramnicu Valcea- ha cuajado un campeonato notabilísimo con mucha aportación ofensiva y, sobre todo, mucho rendimiento defensivo en el ‘2’. La imagen de Sole López en la faceta anotadora ha sido sobresaliente, haciéndose con los galones de los 7 metros junto a la capitana y guardando para siempre esa vaselina que le marcó a la gran Lunde. El estreno continental de Eli Cesáreo, una jugadora con una proyección inimaginable, el rol que ha jugado Ainhoa Hernández o el nivel de las dos laterales zurdas complementándose a la perfección. Paciencia para unos y trabajo para todos.
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