La imagen del presidente de la RFEBM, Francisco Blázquez, está seriamente dañada tras la publicación en Relevo de una información firmada por la periodista Natalia Torrente. El titular reza lo siguiente: «LA HIJA DEL PRESIDENTE DE LA RFEBM COBRÓ COMO COORDINADORA DE ENFERMERÍA MÁS QUE LAS JUGADORAS DURANTE EL MUNDIAL DE ESPAÑA». Y el subtítulo que «Noelia Blázquez Blasco recibió 8.235,30 euros por 25 de trabajo como coordinadora de enfermería, 5.000 euros más que el profesional de medicina mejor pagado del torneo». Desde un punto de vista ético no cabe debate alguno, el máximo mandatario del balonmano se aprovechó de su autoridad para beneficiar a su hija y anteponer el interés propio a cualquier baremo de carácter profesional. Pero esa gravedad se ha naturalizado hasta tal punto que la inmoralidad es denominador común en los ámbitos de poder de la sociedad y, por ende, del deporte actual. Mediáticamente, a pesar de las fechas veraniegas, ha sido un misil a los cimientos de un ente federativo donde la transparencia brilla por su ausencia y la nebulosa de la sospecha se hace cada vez más densa.

Los nervios son evidentes dentro, ha sido una noticia dura y con implicaciones familiares. Hay múltiples cuestiones o reflexiones sobre las causas, pero también acerca de las consecuencias. Abordando las primeras, ¿por qué asumir este riesgo tan alto por un precio tan bajo? Hubiera sido más fácil y seguro incrementarse el propio salario anual hasta, por ejemplo, los 125.000 euros con la ‘democracia’ asamblearia del 84/0/0. ¿Por qué se intenta instalar el mantra de que la información es solo una ‘pataleta’ de la periodista en cuestión? Sí, Natalia Torrente trabajó en la RFEBM y duró poco, casualmente como muchas otras periodistas que han pasado por el departamento. Independientemente de que fuera despedida o se marchara ella, los datos publicados son exactos y no parece haber muchas maneras de rebatirlos. O se publican documentos que desmientan lo que cuenta Relevo o se inicia un proceso judicial. La estrategia del silencio, hasta ahora la única, no convence a casi nadie. El que calla, otorga.
Sobre las consecuencias hay muchos interrogantes. ¿Dará explicaciones Blázquez sobre esto? Lo de la dimisión, un fenómeno que no se estila en la cultura de este país no tiene peso como escenario. Tras una década haciendo y deshaciendo a su antojo, el cortijo está adecuadamente fortificado. Aunque las facturas se van acumulando, porque cuando ostentas cargos como los de Blázquez -también vicepresidente COE- no solo hay que ser, también hay que parecer. Esta vez se olvidaron de disimular. Es paradójico a la vez que revelador que el CSD (Consejo Superior Deportes) le otorgue el reconocimiento justo cuando se ha publicado que más que servir al deporte, ha venido para servirse del mismo. Es Marca España. Muchos de los organismos del deporte patrio están podridos. ¿Habrá más información al respecto? ¿Será, como muchos afirman, la punta del iceberg?
El miércoles 21 de junio se celebró una reunión telemática con los presidentes y los directores técnicos de las federaciones territoriales a petición de Blázquez. La misma se convocó después a la publicación de la noticia (lunes 19J) y con menos de 24 horas de margen. Arrancó tarde (10:45h) porque se retrasó Blázquez, que saludó y dio paso a Ángel Sandoval -director deportivo de la RFEBM-. Ni una palabra, cero comentarios, sobre el asunto relacionado con su hija. La reunión abordó solo lo deportivo, Sandoval explicó la estrategia llevada a cabo desde 2021 y respondió con informes ante las cuestiones planteadas y algún reproche, la Federación Canaria -a través de su presidente y de su director técnico- se mostró contrariada por la no participación de jugadoras canarias en las concentraciones Promesas.
Según la versión de Relevo publicada al final de la noticia, la defensa federativa se resume en «Noelia Blázquez dejó su trabajo para dedicarse 24 horas a estas funciones durante el Mundial». Excesivamente débil. La defensa más fiel que el presidente Blázquez está teniendo en redes sociales la protagoniza Socorro Ríos (médica colaboradora de la RFEBM), que habla de manipulación en las cifras y asegura que los 8.000 euros percibidos corresponden a un año de trabajo. Eso giraría el debate 180º y se pasaría del privilegio del enchufismo a una suerte de explotación familiar preocupante y propia de otras latitudes.
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