#GUERRERAS… ¿FIN DE CICLO?

BALONMANO FEMENINO
SELECCIÓN ESPAÑOLA
ARTÍCULO DE OPINIÓN
Foto: golpedirecto.com

La eliminación de las #Guerreras en los 1/8 de final del Mundial de Serbia ante la Hungría de la genial Anita Görbicz ha abierto el debate acerca del futuro de nuestro combinado nacional. Al menos, podemos ratificar que este grupo de deportistas se ha ganado un espacio en el panorama mediático de nuestro país, en ese panorama infestado por el binomio Madrid-Barça. Muy merecidamente, por cierto. Porque se ha conseguido con mucho trabajo y después de muchos campeonatos protagonizados por la desidia informativa de los grandes medios de comunicación. Recuerdo un estampa: aeropuerto de Barajas aquel lunes de diciembre, hace cinco años ahora. Las chicas bajaron con la plata en el cuello -primer metal de la historia de nuestro deporte- y solo una cámara de TVE, una redactora de EFE y un par de fotógrafos les esperaban.
La medalla de plata obtenida en el Europeo de Macedonia en 2008 pareció ser, para algunos, un golpe de fortuna, tesis que España destrozó en China 2009 (donde finalizó en cuarta posición) y luego en diciembre de 2011 colgándose el bronce en el Mundial de Brasil. Apenas seis meses más tarde, llegó la cita olímpica en la capital británica. Londres 2012 sirvió para consagrar a una generación de jugadoras única, las #Guerreras ganaron la medalla de bronce en el mayor acontecimiento deportivo que existe.
Después de esta trayectoria, algunas críticas solo producen risa. La exigencia es respetable, pero culpar a una sola balonmanista de la eliminación de una selección de un Mundial es demasiado simple. Las consignas del “Dueñas dimisión” no sé si merece la pena comentarlas, un seleccionador nunca debe sentirse intocable pero hay que ser coherente. No soy defensor de nadie, pero sí defiendo este deporte. Y yo también quiero que ganen siempre. 
Hemos vivido la mejor etapa del BALONMANO de MUJERES en España durante el último lustro. He asegurado muchas veces, en el ámbito privado -y ahora lo hago públicamente-, que me resulta “imposible” creer que esta generación de jugadoras pueda repetirse. Analizando la situación actual y los últimos resultados, no creo que vuelvan a venir éxitos de gran magnitud. No creo instalarme en la óptica pesimista, sino en la realista. Con esto no digo que vayamos a estar décadas sin subir a un podio, digo que nuestro país no invierte ni de lejos lo que otros en balonmano -y mucho menos en femenino-. No dedicamos los medios necesarios para poder ser una potencia internacional, y cuando digo potencia me refiero a que no podemos reclamar medalla en cada campeonato. Nuestro número de licencias es mucho menor al que manejan otras naciones europeas, esto sin contar con el potencial histórico de las surcoreanas o con la evolución que han protagonizado las brasileñas en los últimos años. Siempre hay varias candidatas para ganar un Mundial.
La afición se acostumbra rápido a ganar y, cuando gana, ya no quiere perder. Pero esta selección ha cambiado mucho desde 2012 y, todavía más, desde 2008. Hay muchas balonmanistas que han abandonado, por distintas circunstancias, la disciplina nacional durante este periodo de tiempo: Michela Ciobanu, Vane Amorós, Andrea Barnó, Nely Carla, Tati Garmendia, Noelia Oncina, Zornitza Koleva, Patri Pinedo, Vero Cuadrado o Bego Fernández. Pero las últimas no son dos jugadoras más, son los pilares de la esencia de este equipo. Cuadrado y Fernández han sido las pivotes de la selección, pero también las centrales de nuestra retaguardia -la base de nuestro éxito-. 
Además de esto, hay otras razones que suponen este giro. El éxodo brutal de jugadoras, el esqueleto de la selección ya no pertenezca a un mismo club, la disminución de nivel de nuestra Liga. No creo razonable argumentar que algunas jugadoras tienen más de 30 años, pero sí pienso que un grupo de jugadoras no puede mantener su excelencia física  y mental durante muchos años. 
Claro que Mangué, Pinedo y Navarro pueden dar mucho todavía aunque tengan 30 años o más. Por supuesto que confío en Marta López, Eli Chávez o Lara González aunque tengan menos de 23. No dudo del talento de Aguilar, de la calidad de Barbosa -fanatismos al margen- o de la capacidad de Elorza. Y creo que cualquier seleccionador querría a Bea Fernández o Nerea Pena, pero mi opinión es que comienza un nuevo ciclo. Esta afirmación no implica cambiar nueve o diez jugadoras de golpe, pero sí la apertura de una nueva etapa. Hay muchas jugadoras que irán acoplándose, paulatinamente, en la dinámica de ‘La Roja’. Unos apostarán por unas y otros querrán a otras. 
Esto no es el fin de nada más que de una gloriosa etapa deportiva. Se ha creado una marca: #Guerreras. Hay mucha gente que sabe quiénes son las #Guerreras y las audiencias demuestran que el balonmano interesa. Y en este Mundial de Serbia, sin haber ganado, se ha hablado y mucho de este EQUIPO. No hay que dramatizar, nada es para siempre. El seleccionador tiene razón en parte: un partido no debe cambiarlo todo, pero es igual de cierto que acumulamos dos grandes torneos consecutivos (Euro y Mundial) sin estar entre las ocho mejores. Esto no nos pasaba desde 2008 y el próximo Europeo en Hungría-Croacia será la primera cita sin Bego y sin Vero, sin las dos. Y sin todas las demás. Vendrán nuevos talentos y seguiremos apoyando, nos pondremos enfrente de la TV con la misma ilusión que antes. 
No me corresponde marcar el tempo de la renovación, tampoco establecer un nuevo sistema táctico ni decidir qué estilo desarrollaremos a partir de ahora. Solo considero que se inicia un nuevo capítulo en el balonmano femenino español y debemos rebajar las expectativas. Sinceramente, pienso que tenemos y tendremos una superselección,  pero no como la que tuvimos. Y, respetando las discrepancias, no estamos entre las tres mejores selecciones del mundo. Pero tampoco Polonia o Serbia, a priori, y pueden ganar medalla este fin de semana. De ahí la maravilla del deporte.

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