ES QUE HOY NOS TOCA…


Ángel Sandoval, más de tres décadas como entrenador de élite en Elda Prestigio y Mar Alicante. Fue coordinador técnico de la RFEBM en el ámbito femenino, es responsable en parte del reciente éxito de la selección absoluta y ha registrado cientos de datos en esta cita mundialista. 


Tres amigas conversan en una cafetería:

La 1ª – Oye ¿cuántas veces al año hacéis el amor? Yo “sábado, sabadete”

La 2ª  – Pues yo al menos doscientas …

La 1ª  – ¡Qué máquina! …  ¿Y tú? (mira a la tercera) ¿No dices nada?

La 3ª  – Yo … (levanta su dedo índice) una (con una sonrisa de oreja a oreja)

La 1ª  – ¡Ja, ja, ja! ¿Una? …  ¿Y esa cara de felicidad?

La 3ª – Sí … ¡Es que hoy me toca!

Perdón por la broma, pero es que este Mundial me hizo disfrutar. Durante cinco años no me he cansado de repetir que nuestro balonmano no está tan mal como se dice, que tiene sus rasgos peculiares pero que está a un buen nivel y que es más reconocido fuera de nuestras fronteras que dentro. Por eso me permito utilizar el buen juego de España (y el excelente trabajo de jugadoras y técnicos) como argumento para demostrar que no somos tan malos y podemos ser admirados por otros países de los que “se nos llena la boca” cuando hablamos de ellos.

Las Guerreras celebrando la victoria – Foto: Yukihito teguchi

Sí, el equipo nacional ha estado al nivel de los mejores equipos del mundo porque:

  • Preparó con mucho tiempo y esmero este mundial y ello también ha ayudado para que las jugadoras españolas llegaran en las condiciones que una competición de este nivel exige.
  • Ha conseguido madurar en el control del juego, trabajando con paciencia e ideas claras para llevar los partidos donde le interesaba (lo cual habla de lo bien que han trabajado los técnicos el planteamiento de los encuentros). Además lo han venido repitiendo un día detrás de otro, con regularidad.
  • La gran variedad ofensiva que trajo este cuerpo técnico a la selección ha estado acompañada en esta competición por la verticalidad y la eficacia (y no hablo solo de buen índice de transformación, también de promediar solo 11,1 pérdidas de balón por partido que es la mejor que he registrado a España en torneos de este tipo en lo que llevamos de siglo) que le faltó en otras ocasiones. Ello ha permitido mantener el tipo ante defensas muy superiores a nosotras en el apartado físico.
  • Se ha resuelto uno de nuestros problemas más acusados como es el repliegue defensivo. Las jugadoras han entendido que la defensa debe empezar antes (justo en el momento en que no tenemos el balón) y eso ha hecho que –salvo casos puntuales- las contrarias hayan tenido que trabajar más el gol.
  • España ha dado una lección a todo el mundo de cómo la defensa puede ganar los partidos y por eso ha sido la mejor defensa del Campeonato del Mundo de 2019 como me han reconocido algunos colegas foráneos que saben de esto.

De todos ellos considero que la tarea defensiva (para la que las jugadoras españolas están dotadas de un gen especial) ha sido la más determinante y voy a señalar algunos rasgos que fácilmente ha podido apreciar cualquier aficionado a nuestro deporte que corroboraría esta afirmación:

  • La interpretación de la defensa como tarea colectiva en todo momento, incluso en salidas profundísimas, porque se tiene la seguridad de que las espaldas están cubiertas por las compañeras. Salidas al impar, ataque profundo para sacar de la distancia eficaz a la contraria, etc.
  • Entender que defender es atacar al balón y a la jugadora que lo tiene y que, si te haces con él, no necesitas defender a la jugadora contraria. Ello evita sanciones disciplinarias y permite recuperar balón (102 recuperaciones en el torneo y 10,2 por partido que, unidas a pérdidas no forzadas, han propiciado que los equipos contrarios lanzaran 4/5 balones menos a portería que al resto de los equipos).
  • El efecto psicológico que ejerce esta “presión” sobre el balón y la jugadora que lo tiene. Ello nos ha proporcionado fases en las que el equipo contrario ha sentido miedo, ha perdido la continuidad y ha tenido que recurrir a acciones individuales ante una defensa con muchas ayudas a la que no sabe cómo atacar. Es verdad que a riesgo de ofrecer espacios en zonas alejadas pero era muy complicado llevar el balón hasta allí.
  • Saber que, en los momentos importantes del partido, la última defensora (la portera) siempre está ahí ofreciendo su aportación y se la devolveremos luchando cada rechace de nuestra compañera.
  • Que, independientemente del sistema defensivo utilizado, esta fe y confianza en la defensa y en las compañeras siempre se mantiene.

Y por terminar como empecé… Que conservemos mucho tiempo lo que nos han hecho disfrutar estos días en Japón y nos sirva para estar orgullosos de ellas, de todo nuestro balonmano… Querernos un poco más y no ser tan duros con nosotros mismos.


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SINFILTROSDEPORTECIENPORCIEN – TERESA FRANCÉS


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