¿CASUALIDAD O CAUSALIDAD?

BALONMANO FEMENINO
DIVISIÓN DE HONOR
ARTÍCULO DE OPINIÓN
Foto: Twitter Emma Boada

Después del parón navideño con motivo del Mundial de Serbia, la División de Honor Femenina ha sufrido la etapa más negra de los últimos años en lo que se refiere a lesiones graves. Primero fue Judith Toro (Casteldefels) y luego, en apenas cinco días, cayeron lesionadas otras cuatro balonmnistas: Anabel Mateo (Mar Alicante), Ana Ferrer (Helvetia Alcobendas), Emma Boada (Castelldefels) y Anna Pi (Elche Mustang). Pero, desgraciadamente, la ‘sangría’ no puso punto final ahí. Este pasado sábado, la central gallega del BM Porriño, Alicia Fernández, abandonó la pista de Can Vinader en el minuto 20 de partido. Pintaba mal y hoy se confirmaron los peores pronósticos: rotura de ligamento cruzado con posible afectación de menisco. Es la sexta balonmanista de División de Honr que padece la temida lesión, esperamos que sea la última pero este pasado martes tuvo que retirarse del entrenamiento la pivote del Mecalia Guardés, Alba Dapena. El lunes se le practicará la resonancia correspondiente para concretar el diagnóstico definitivo, aunque las primeras exploraciones no descartan la lesión de la que estamos hablando. Si se ratifica, sería la séptima lesión de rodilla que sufre nuestra competición en un mes.
Hemos querido hablar con Javier Miguel Aquerreta, especialista en medicina de la  educación física y del deporte. El mundo del deporte español sabe quién es perfectamente, fue médico del extinto Amaya Sport San Antonio y lleva más de tres décadas en el balonmano. Actualmente forma parte del cuerpo médico de la selección promesas masculina.
Los factores pueden ser múltiples, pero “la causa casi siempre es la misma, un gesto de torsión del fémur sobre la tibia cuando el pie está apoyado de manera fija sobre el suelo. Esto se puede producir por múltiples acciones del juego, cuando echas todo el peso de tu cuerpo sobre la rodilla se rompen los ligamentos y suele ser accidental”. Las seis tienen un punto común, se han producido después del parón de 51 sin competición. Etapa durante la cual cada club ha entrenado de una manera y ha dado más o menos días de descanso. “Parar el trabajo físico durante muchos días no beneficia”, sentencia Aquerreta.
Hay factores que favorecen la rotura, los enumera el médico: “una musculatura no muy desarrollada, una inestabilidad previa -problemas articulares-, desequilibrios en la musculatura o ciertos movimientos en la biomecánica del salto -gente que no amortigua bien las caídas- influyen en mayor o menor medida”.
La prevención es básica. Javier Miguel asegura que, en sus últimos años al frente del equipo médico del San Antonio, “teníamos un día a la semana para trabajar personalizadamente una hora con los jugadores según sus déficits para potenciar rodillas, hombros o tobillos. Esos ejercicios favorecen que no haya lesiones”. Las pistas pueden tener su importancia, según agarren o resbalen más. Las consecuencias de viajar en autobús durante 10/11 horas no es determinante como factor de riesgo aunque, obviamente, a mayor comodidad menor riesgo: “no ayuda, pero echarle la culpa a eso se me pone cuesta arriba. Hace años jugamos una eliminatoria continental en Donetsk con San Antonio y tardamos tres días en llegar, el viaje fue incomodísimo y solo tuvimos tiempo para comer y jugar, ganamos y no pasó nada. En fútbol es una gran noticia cuando viajan muchas horas en autocar, cuando en el balonmano es habitual”.
Los tiempos de la intervención quirúrjica son muy relevantes. Mateo, Ferrer y Pi están operadas pero Boada y Toro -más de un mes lesionada- todavía no. “Según los traumatólgos, que son los que operan, lo ideal es esperar tres semanas para que se ‘enfríe’ la rodilla, esas tres semanas que pierdes al principio se recuperan luego en el proceso de rehabilitación. Siempre hemos esperado ese periodo de tiempo y nos ha salido bien. En futbol es otra historia, al día siguiente ya está operado y si es en EEUU mejor, pero mi experiencia me dice que lo idóneo es esperar fortaleciendo la pierna pensando ya en la recuperación. Más de un mes me parece demasiado, hay que operar antes”, argumenta Aquerreta.
Respecto al tiempo de recuperación, los plazos se acortan día a día, “cuando yo empecé era un año perdido y ahora mismo a los seis meses están recuperados, no entrenando sino jugando con normalidad”. Esto quiere decir que si se cumple el protocolo, las jugadoras estarán al 100% incluso para iniciar la pretemporada 2014/15 con sus respectivos conjuntos.
Mirando al futuro, “todo lo que sea fortalecer la musculatura, sobre todo los isquiotibiales, será buena. La propiocepción, es decir el trabajo de equilibrio para que tu mecanismo neuromuscular sea lo más eficiente posible es buena, pero eso ya lo sabe todo el mundo” concluye el doctor.  Antes la famosa triada te separaba del deporte, ahora es solo una lesión grave. Paciencia y ánimo en la recuperación a todas las balonmanistas, son jóvenes -ninguna supera los 26 años- y tienen todavía muchos minutos que regalar y disfrutar en el 40×20.

 

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