El relato de la igualdad es difícil de sostener cuando la realidad te arrolla con datos indiscutibles. Desde las altas instancias del balonmano español se abusa del concepto de igualdad, pero los hechos siempre se imponen a la palabrería hueca. El agravio es patente, casi la mitad de los encuentros de la élite femenina conllevan designaciones de la segunda categoría arbitral. Incluso durante el Mundial masculino, con la Liga Asobal paralizada, hubo solo cinco de los 12 partidos DHF dirigidos por parejas élite. Esto se produce porque casi todos los mejores árbitros del país estaban reunidos en una formación que podría escoger otra fecha para no condicionar el trabajo de cada fin de semana de competición. Es un tema controvertido y con muchas perspectivas, una de las más importantes es el salario que se percibe por arbitral en Asobal o DHF. Dirigir un duelo de la élite masculina supone 440 euros por colegiado, mientras que hacer lo mismo en la élite femenina tan solo reporta 240 euros. Igual de cierto que el fondo -la cantidad que abonan los clubes locales para sufragar el arbitraje- es de 1.650 euros en Asobal y de 1.050 en DHF.
Hay ocho jornadas Asobal y seis DHF por lo tanto no hay justificación por escasez. Existen 16 parejas de árbitros élite, ahora 15 debido a la baja por maternidad de Lorena García y Tania Rodríguez. Es cierto que Sebastián Fernández ha dejado el arbitraje y es el nuevo presidente de la Federación Andaluza de Balonmano, por lo que la pareja que formaba junto a Alberto Murillo queda ‘coja’… Esta situación se conocía mucho tiempo atrás y ahora el Comité Técnico Arbitral (CTA) está ‘improvisando’ juntando a Murillo con otros colegiados.

¿Por qué ninguna de las dos mejores parejas del país no han dirigido ninguno de los 72 encuentros DHF pero sí bastantes choque ligueros en Asobal? ¿Por qué en la J12, sin liga élite masculina, todas las parejas son de segunda categoría? ¿Por qué el stage de formación arbitral no se programa en diciembre para que afecte a las designaciones Asobal y se hace al revés? ¿Por qué sigue habiendo esa diferencia entre la tarifa arbitral en Asobal y la tarifa en DHF? No parece que puedan justificarse, con razón y sentido común, casi ninguna de estas cuestiones.
SALARIOS CONGELADOS
Desde hace una década, las tarifas arbitrales están congeladas mientras que la vida ha incrementado su precio en un porcentaje insultante. El colectivo arbitral reivindica un aumento en sus emolumentos y la fórmula que buscan es hacer una propuesta, relativamente consensuada, de cara a la asamblea federativa del verano. La tarea es compleja porque solo hay dos soluciones para resolver este reclamo por parte del estamento arbitral: o que los clubes paguen más o que la RFEBM gane menos de lo que gana. Ambas opciones parecen poco probables.
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