El estamento arbitral es, sin duda, el más atacado en cualquier disciplina deportiva. La figura del colegiado es fundamental para el desarrollo justo de cualquier deporte, ya que es la responsable de vigilar el cumplimiento del reglamento. Foco de críticas y culpas, la inmensa mayoría de las ocasiones justificadas solo por la bufanda de quien las emite, reclama desde hace tiempo la profesionalización. En España es un objetivo demasiado lejano, más que nada porque ni siquiera todas las jugadoras de la élite del balonmano cuentan con un salario digno. En Europa, a pesar de la falsa cantinela de la igualdad de muchos, las tarifas arbitrales de la máxima categoría femenina son inferiores a las que perciben los colegiados que dirigen la máxima categoría masculina. Además, España es uno de los países del continente donde estas remuneraciones son más bajas. Lo más sangrante no es solo que un árbitro o árbitra cobre apenas 240 euros por arbitrar un partido de la Liga Guerreras DHF, sino que ese importe lleva congelado por parte de la RFEBM (Federación Española de Balonmano) durante más de una década (imagen).

El presidente de la RFEBM, Francisco Blázquez -exárbitro-, se ha llenado la boca con la igualdad en infinitas ocasiones. Los hechos dicen lo contrario en el ámbito de la justicia deportiva. Respecto a esto, Pablo Martín -árbitro élite en Francia- tiene una opinión muy clara: «El balonmano en España ha sufrido mucho en todos los ámbitos, han sufrido los jugadores, los clubes y también los árbitros… Los 240 euros de ahora o los 160 que cobraba yo en Primera Nacional no valían lo mismo hace 10 años que ahora». Martín, que pasó por el Twitch de DeporteCienPorCien para abordar algunos asuntos relacionados con su gremio, apuesta por elevar la contraprestación de árbitros y árbitras, eso supondría una mayor profesionalidad y conllevaría un incremento de la exigencia al colectivo.
En España, la dirección de encuentros DHF se salda con 240 euros para cada uno -prácticamente la mitad que la de Asobal (440 euros)-. En Francia, la élite masculina ‘paga’ 700 a cada colegiado/a si arbitran entre semana (600 el fin de semana), mientras que en la élite femenina los componentes de una pareja arbitral solo perciben 450 euros (entre semana) o 350 si es fin de semana. En Rumanía, HandballNews ha publicado que el ente federativo rumano había subido el salario del estamento hasta los 600 euros por confrontación. Son solo algunos ejemplos que sonrojan. Primero porque sigue patente la discriminación que sufren las mujeres en este sector del balonmano y segundo por el ninguneo de casi todos hacia una figura tan indispensable en el deporte. Es revelador que, tanto en España como en Francia, el arbitraje de la primera categoría femenina está equiparado económicamente a la segunda categoría masculina.
TARIFAS ARBITRALES CHAMPIONS LEAGUE
El principal organismo continental, la EHF (Federación Europea de Balonmano), trata de abogar por la igualdad ya que la brecha entre lo que perciben árbitros y árbitras según dirijan competición masculina o femenina está condicionada porque la competición masculina se disputa entre semana y hay un ‘extra’.
- EHF Final 4: 1000 euros (masculina y femenina)
- Cuartos Final: 1000 euros* (mas) y 700 euros (fem)
- ‘Playoff’: 900 euros* (mas) y 600 euros (fem)
- Fase Grupos: 800 euros* (mas) y 500 euros (fem)
* ‘Weekday bonus’ (dieta por jugarse entre semana)
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