3.677 RAZONES POR LO MENOS…

BALONMANO FEMENINO
MUNDIAL DE DINAMARCA
ARTÍCULO DE OPINIÓN
Foto: tintaamarilla.es (1), vavel.com (2) y

 

El mundo está lleno de héroes y las #Guerreras cumplen ese rol en el interior de muchas niñas que entrenan cada semana para intentar ser como ellas. Niñas que se sentarán mañana enfrente de la televisión para sufrir y para disfrutar con la selección. Se lo preguntábamos hace unos pocos días a Macarena Aguilar, quizá la jugadora referencia para la mayoría de las jóvenes balonmanistas, y ella decía que era un honor. Igual que la ‘Genio de Bolaños’, también hay otras jugadoras que actúan como espejo de muchas infantiles, cadetes y juveniles.
Pero vamos a centrarnos. Los goles son la salsa, dicen. Pues la cifra de 3.677 es la suma de los goles que las 16 internacionales han anotado defendiendo la camiseta de las #Guerreras. Solo son números como los 1.625 partidos con el combinado nacional que acumulan las elegidas, pero los disfrazamos de excusa para el impacto de nuestro mensaje. Solo es una, entre muchas más, de las razones por las que debemos confiar en esta generación mágica. Una generación que, desde aquel mes de diciembre de 2008, ha elevado el balonmano femenino español a los cielos de la élite. El planeta sabe cómo se las gastan las #Guerreras en estos maravillosos últimos ocho años. Y eso ha costado mucho esfuerzo, la humildad y el trabajo que ha llevado a cabo el cuerpo técnico, capitaneado por Dueñas, han sido factores decisivos para que el talento de estas mujeres haya podido exhibir su mejor versión.
Ana Temprano y Bea Fernández sobre todo, pero no debemos olvidar a las Bego Fernández, Vero Cuadrado, Michela Ciobanu, Vanessa Amorós, Noe Oncina, Tati Garmendia o Andrea Barnó entre otras muchas. Es difícil encontrar las palabras adecuadas para expresar los sentimientos de la gente que ama este deporte, pero rebobinen su memoria y vuelvan a recordar para sentir: las manos de Pinedo formando un corazón, la sonrisa de Mangué después de hacer una de las suyas, la carrera hacia el banquillo de Nerea Pena con rostro serio tras marcar, la famosa voltereta de Dueñas, las tímidas palmas de Navarro mirando al banquillo mientras desespera a las rivales, la estética carrera  y plástica ejecución de Barbosa en el contragolpe, los ‘trending topic’ como revolución al ostracismo mediático, los gritos apasionados de Cárceles en la televisión de tod@s, las entrevistas en el ‘prime time’ deportivo de las radios nacionales, los rostros de increíble felicidad en los diferentes podios, el ‘España, bien coño bien’ que tanto nos activa,… En definitiva, que tenemos muchas ganas de que empiece la fiesta.
Porque el deporte es una manifestación cultural gigante: mueve montañas, rompe barreras, crea lazos, educa a las personas, actúa como válvula de escape y es una de las formas de ocio preferida por gran parte de la sociedad. Estas jugadoras han llegado a la cima superándose a sí mismas, en primer lugar, y después superando al resto. Nadie imaginaba una escena como la actual, nuestra selección de balonmano femenino viaja a un Mundial como vigente subcampeona de Europa y es una de las favoritas para conseguir el billete directo a los próximos JJOO de Río de Janeiro. Y no es por caer en el pesimismo, pero tenemos que saborear esta época dorada porque no será para siempre. Nada es para siempre.

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