¿CUÁNTO CUESTA VER BALONMANO FEMENINO?

BALONMANO FEMENINO
DIVISIÓN DE HONOR
PRECIO DE LAS ENTRADAS
Foto: Juan Carlos García

Hay un debate instalado en el mundo del balonmano de mujeres en España acerca de la asistencia a los pabellones de División de Honor. Es obvio que si no hay espectadores, el negocio es difícil que sobreviva. Si no hay demanda, de nada sirve la oferta. La incógnita es cómo generar esa demanda, porque la oferta es muy interesante. Tenemos uno de los deportes más atrayentes, visualizamos 50/60 goles por confrontación, posesiones rápidas, emoción,… ¿Qué más se puede pedir? Fácil. Saber ‘vender’ el producto.
Sinceramente creo que la influencia del precio de las entradas en la asistencia de público no es demasiado determinante. No son importes exagerados y hay tres canchas -de las 14 de la DHF- en las que no cuesta ni un euro la entrada.

MECALIA GUARDÉS: 10 euros
BM PORRIÑO: 10 euros
AULA CULTURAL: 8 euros
BERA BERA: 7 euros
HELVETIA ALCOBENDAS: 6 euros
CLEBA LEÓN: 6 euros
PROSETECNISA ZUAZO: 5 euros
KUKULLAGA: 5 euros
ROCASA ACE GC: 5 euros
ADESAL CÓRDOBA: 3 euros
ELCHE CF MUSTANG: 2 euros
CASTELLDEFELS: Gratis
CANYAMELAR VLC: Gratis
MAR ALICANTE: Gratis

Los jóvenes y los jubilados tienen acceso gratuito en la mayoría de los pabellones menos en algunos como Bidebieta (Bera Bera) donde pagan 3,5 euros o el importe simbólico que cobran en La Fuensanta (Adesal) de 1 euro. El tema de los abonos es el reto que tienen muchos de los clubes de División de Honor, se habla de 850 abonados en A Guarda y unos 700 en León -son las entidades más ‘sociales’ del país-. Algunos clubes aumentan el precio de la entrada individual para propiciar el aumento del número de abonados/socios. El Mecalia Guardés vende sus abonos a 50 euros, mientras que el Zuazo los tiene a 40 euros. En otros destinos, puedes ser abonado incluso por 30 euros. Casi todos los precios son muy asumibles, más barato que ir al cine o ver casi cualquier otro espectáculo deportivo. 
La base de los clubes debería estar ‘casi obligada’ a presenciar los encuentros de su equipo absoluto, esto movilizaría también a familiares y el boca a boca haría crecer la asistencia. Quizá en las pequeñas localidades sea más sencillo instaurar una tradición balonmanística porque la oferta deportiva es menor. Por ejemplo, me pregunto cómo no asiste más gente a Can Vinader a ver al mejor equipo del pueblo gratis.

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