CRISTINA MAYO: “SIEMPRE QUE HAY CRISIS PAGAMOS LAS MUJERES”

Cristina Mayo (12/06/1952) es una leyenda que necesita escasas presentaciones. Es la entrenadora más laureada, no solo del balonmano español sino del balonmano femenino europeo y, probablemente, una de las más exitosas del deporte español. Durante dos décadas dirigió desde el banquillo al mejor equipo español de la historia. Ahí están los datos: 24 Ligas DHF y 20 Copas de la Reina -entre otros títulos-. Mayo fue la artífice de la única Champions League jamás ganada por un equipo español femenino (1997) y de dos subcampeonatos (1998 y 2001), además de una Champions Trophy y una Recopa de Europa. Su club siempre fue el mismo, aunque cambió varias veces de nomenclatura: Íber, Mar Valencia, El Osito L’Eliana, Astroc Sagunto y Mar Sagunto. Por su banquillo pasaron jugadoras de un calibre enorme, algunas que le siguieron la estela como entrenadoras (Montse Puche o Susana Pareja) y muchas que formaron parte de la que probablemente ha sido la mejor generación de jugadoras españolas (Marta Mangué, Macarena Aguilar, Verónica Cuadrado, Eli Pinedo…).

Ahora, una década después de su retirada, reflexionamos con ella sobre sus éxitos y sobre el precio que hay que pagar para alcanzarlos, sobre su lucha por la igualdad, sobre el balonmano femenino actual, sobre su nueva vida… Una fuente de experiencia y sabiduría que escucharía durante horas.

Foto: Vicente Soler

Tu palmarés es inigualable. Eres la única entrenadora que ha logrado una Champions para el balonmano femenino español. ¿Cuál crees que fue la clave de ese éxito?

Pues mira, no es que ganáramos una Champions, que fue muy importante, sino que estuvimos en tres finales de Champions. Eso, muchas veces, se nos olvida pero es muy importante también. Y ganamos una Recopa de Europa. O sea, que es verdad que fuimos un equipazo, vamos. Fuimos de lo mejor, a la vista están los resultados. Yo creo que coincidieron una serie de circunstancias, es como todo en la vida. Veníamos de estar en una empresa [Íber] que fue la que promovió el principio de la profesionalización del balonmano femenino español. Y por parte del equipo, tanto por mi parte como por parte de las jugadoras, hubo un germen muy importante con el que nos dimos cuenta de que cambiábamos o no íbamos a conseguir nada. O sea, llevábamos diez u once años ganando ligas y Copas de la Reina, pero no nos satisfacía ni a la empresa, ni a mí, ni a las jugadoras. Y entonces decidimos dar el salto a hacer algo en Europa.  Por eso, yo creo que fue la empresa, fueron las jugadoras y fueron los entrenadores los que dijimos: cambiamos el chip o aquí no hay nada que hacer en Europa… Y lo hicimos. Pasamos de hacer tres entrenamientos a la semana a hacer seis, siete u ocho entrenamientos profesionales, con lo cual la dedicación era absoluta. Por supuesto que podían estudiar y se les animaba a que estudiaran pero, si las carreras las tenían que hacer a tiempo parcial, pues bueno lo primero era ser profesional.

Mayo con la Champions – Foto: Rafa Claramunt

¿Priorizar el balonmano, no?

Correcto. Ya te digo, mejoramos no solamente en la cuestión cuantitativa de entrenamiento, sino en la cuestión cualitativa: o hay compromiso por parte de las jugadoras o por mucho que los entrenadores se empeñen, no tienen nada que hacer. O sea, el éxito, como todo en la vida, viene del compromiso de todas las partes. Y, en este caso, yo creo que las jugadoras españolas fueron ejemplares porque entendieron de qué se trataba este salto, que había que cuidarse, que no había que trasnochar, que había que comer bien, que había que descansar, que había que ir al fisio, que al mínimo síntoma había que ir al médico, que el estrés perjudica al rendimiento, que había que llevar una vida emocional saludable, que había que hidratarse. O sea, que cuando se estaba entrenando no se podía estar distraída porque el tiempo de entrenamiento es irreversible.

También hubo otros clubes españoles que mejoraron su rendimiento…

Siguiendo esta estela o paralela a esta estela, hubo otros equipos que también lo entendieron, sobre todo los clubes cercanos a Valencia. Todos también se lanzaron al tema del rendimiento y del éxito. Yo creo que esa rivalidad que había entre nosotros fue magnífica, porque no nos dejó dormirnos en los laureles. Entonces siempre estuvimos peleando ya no solo por ganar, sino por jugar mejor, por entrenar mejor, por buscar mejores métodos de entrenamiento, por buscar las mejores jugadoras.

¿Y crees que algún club podría lograrlo ahora, en el contexto actual?

No quiero caer en el ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’. No, no me apetece. Quiero tener esperanza. Quiero pensar que puede haber momentos importantes en lo que es la evolución de lo que sea. Que lo sembrado y lo conseguido allí está y que siempre se va a poder recuperar ese nivel. Yo ahora mismo, pues no tengo ni idea, no sigo tanto la actualidad. Pero, desde luego, no estamos en aquellos tiempos. En este momento no estamos en lo que fue el balonmano español de finales de los 80 y los 90. Lo que sí puedo decirte es que en nuestros tiempos se entrenaba muy bien, había mucho más dinero que ahora, las jugadoras también eran muy exigentes…

Hablabas antes del tema de la psicología. Tú eres doctora en Psicología, ¿cómo preparabas a tus jugadoras más allá del aspecto físico o táctico?

Al final, la figura del entrenador es la figura del líder. Yo siempre fui honesta con las jugadoras… Creo que es muy importante que la jugadora vea que la persona responsable, o sea, su entrenador, es una persona que se toma en serio su trabajo, que se prepara los entrenamientos, que está al día de las herramientas de trabajo, que está al día de las nuevas técnicas o de la nueva filosofía de entrenamiento que pueda aportar algo más a su rendimiento. O sea, que eres una persona que quiere ser experta para transmitir y para dar. Estar siempre a disposición del grupo y luego tener cuidado para que los grupos sean sanos. Yo siempre he procurado que que en mis grupos no hubiera desequilibrios. Siempre he intentado observar para que el grupo fuera cohesionado. A mí me encantaba entrenar. Es que también te tiene que gustar, te tiene que gustar el oficio porque si no… Es que se me ponían los pelos de punta en los entrenamientos, eran una belleza, un flujo de buen hacer y de felicidad.

Foto: AMBM

¿Cuál es la mejor jugadora a la que has entrenado?

No he tenido una gran jugadora. He tenido grandísimas jugadoras. Muchas. Extraordinarias. Unas en el juego, otras en la dinámica del vestuario. Se me viene a la cabeza, por supuesto, todas esas grandísimas jugadoras a las que he querido tanto y he disfrutado tanto…

Antes había menos mujeres entrenadoras y aunque el contexto ha mejorado, pero solo un poco, solo dos equipos DHF están entrenados por mujeres, Cristina Cabeza y Montse Puche. ¿Qué crees que debe pasar para que haya más mujeres en los banquillos? ¿Crees que es un problema de falta de oportunidades, o crees que es un problema también de falta de voluntad de de las mujeres?

No se puede apelar solo a la falta de voluntad de las mujeres. Digamos que a las mujeres no nos gustan las maneras de trabajar de los hombres. Trabajamos a disgusto, no trabajamos todo lo bien que deberíamos de trabajar y a ellos les pasa igual, no siempre están cómodos trabajando con nosotras porque somos diametralmente diferentes. O sea, nosotras somos fundamentalmente personas que estamos por los procesos y los hombres por lo general. No digo que no haya magníficos profesionales en todos los dominios que estén interesados en los procesos y lo hagan muy bien pero, en general, están más dominados por los objetivos finales. Y en ese contexto, la mujer que quiere ser entrenadora entra en un mundo donde el presidente del club es un hombre, la junta directiva son mayoritariamente hombres, el resto de los compañeros entrenadores son hombres, donde llegas a la asociación de clubes y los representantes de los clubes igual. Es agotador para las mujeres, porque es como poner un pájaro a nadar o un pez a volar.

Justo estudié esto en el máster. Me ha recordado mucho al fundamento teórico del feminismo radical y el feminismo liberal. El liberal por dar más oportunidades a las mujeres en el contexto que tenemos para lograr la igualdad. En cambio, el feminismo radical defiende que es la propia estructura del contexto lo que está mal. Es un poco lo que comentas, que no se trata solo de dar más oportunidades a las mujeres, se trata de un problema estructural.

Estoy completamente de acuerdo, sí. Exacto. Claro, dices falta de voluntad, sí, pero claro, con todo este preámbulo que te hago ya… Claro que sí, que es verdad que las mujeres tienen que tener una parte también de voluntad, de querer, de saber que nada es fácil. Las dinámicas de los grupos no son fáciles. Gestionar un grupo de 15 o 20 personas… Hay que ser justo y valorar bien las situaciones, ser honesto, ser leal al propio grupo… Y luego, las mujeres no tenemos ese estilo de ‘porque lo digo yo’, sino que siempre tendemos a explicar el porqué son las cosas.

Gomez, Pareja, Mayo y Morskova – Foto: Eduardo Manzana

Leyendo el capítulo del libro de Vicente Soler que está dedicado a ti decía que una de tus prioridades era, sobre todo, trabajar por la igualdad de trato entre el balonmano femenino y el balonmano masculino. ¿En qué punto crees que estamos ahora?

Hombre, se han conseguido cosas, ¿eh? O sea, yo creo que el hecho de que las chicas cobren las mismas dietas que los chicos es muy importante, muy importante. Yo creo que las jugadoras en ese sentido, a nivel de equipos nacionales han avanzado. Ahora bien, a nivel de lo que es la sociedad, yo creo que no. Siempre que vienen malos tiempos o crisis, siempre pagamos las mujeres. Sé que el balonmano masculino también lo está pasando fatal, pero yo creo que el femenino siempre peor, justo por la estructura machista y patriarcal que nos sigue dominando.

Entrenaste a jugadoras que han formado parte de la mejor generación del balonmano femenino español. Hablo de jugadoras como Macarena Aguilar, Marta Mangué, Vero Cuadrado, Eli Pinedo ¿Crees que hay algo tuyo en la marca #Guerreras?

Eso yo no lo puedo decir, Ari, lo tiene que juzgar la gente [risas]. Yo soy una persona que ha adorado mi profesión, que me he implicado hasta las profundidades por pasarlo bien, por jugar mejor, por el bienestar de mis jugadoras. Yo tengo mi idea de mí, de lo que yo he hecho en este mundo y no te puedo decir nada más que lo hice lo mejor que supe y que, desde luego, puse mucha pasión en todo lo que hice. Tuve mucha pasión, estaba muy, muy por el tema, estaba muy por el balonmano femenino, muy por mis jugadoras…

Foto: Eduardo Manzana

Hay una jugadora de esta generación que te he comentado que ha sido clave: Macarena Aguilar. Se ha retirado y no ha recibido ningún homenaje. ¿Qué te parece esto? ¿O cuál crees que puede ser la mejor manera de homenajear a una jugadora de esa talla?

La verdad, no tengo palabras. No tengo palabras. Ya llevamos una larga historia de grandísimas jugadoras que se han ido retirando y ya teníamos que haber aprendido. O sea, es que esas cosas, ese recuerdo, esa emotividad con familiares, compañeras… Ese momento es su momento. ¿Por qué no se hacen esas cosas? Yo creo que somos, en general, un país en el que nos faltan formas, manners que dirían los ingleses. Somos un país con poca delicadeza, ligeramente mal educados. Que Macarena [Aguilar], a día de hoy, se haya retirado y no haya recibido un homenaje es imperdonable. ¿Esas cosas se hacen también con los chicos? Es que no es que sea una cuestión de ingratitud, es que no encuentro la palabra… Bueno, lo que he dicho, es una falta de valores, de los principios más altos de la ética, del respeto al otro, del agradecimiento. No sé qué está pasando en el balonmano español, no sé… O tenemos dirigentes con un perfil bajo y entonces pues bueno, estas cosas no se les pasa por la cabeza o no sé, no sé cómo analizarlo.

La COVID-19 ha hecho que cambie el sistema de competición de la Liga, ha pasado a 16 equipos y en dos grupos, y en las jornadas que llevamos estamos viendo resultados bastante abultados. ¿Qué crees que puede suponer esto para el nivel de una liga?

Hombre, siempre se ha dicho que tener una liga con tantos equipos no era interesante de cara a los patrocinadores y al propio balonmano, porque las primeras divisiones tenían alcance en toda España. Todos los aficionados verían a todos los grandes equipos, a los equipos medianos, a los equipos de abajo. Siempre se ha considerado un paso atrás. Además luego los grupos es imposible hacerlos exactamente justos. Es muy difícil. Yo creo que en principio no es justa y luego quita nivel.

Foto: Damián Torres

¿Cómo es ahora un día en la vida de Cristina Mayo? Porque claro, yo imagino que si hubieras sido entrenadora de fútbol y hubieras logrado lo que has logrado en el balonmano, pues estarías dando mil conferencias, tendrías muchísimas calles con tu nombre...

[Risas] Tengo muchísimo amor al balonmano y a lo que fue aquella época de mi vida, pero ya no forma parte de mi presente. Te lo digo sin nostalgia ni nada, pero con mucha gratitud. Ahora estoy, de alguna manera, en mi desarrollo personal, estoy intentando evolucionar como persona en el mundo. Hago yoga, me estoy formando en medicina tradicional china, practico todas esas artes o técnicas para movilizar tu energía y estar más saludable a todos los niveles. Y también soy muy jardinera, tengo una casa en el campo, tengo árboles frutales, tengo olivos, almendros que los trabajo yo y eso me da mucha paz… E intento recuperar a las amigas con las que no me pude relacionar cuando entrenaba.

Justo ayer aprendí un concepto japonés muy interesante, la técnica del Wabi-sabi, que consiste en la belleza de lo imperfectamente perfecto.

Sí, lo de reparar con oro. Ellos consideran que cuando se rompe algo no hay que tirarlo, sino que hay que repararlo con oro. Y entonces una imperfección puede dar lugar a algo mucho más valioso.


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3 Respuestas

  1. Federico dice:

    Lo único malo de esta excelente página, es el tipo de letra, que me cuesta mucho leer, por lo demás gracias por esta página.

    • Vicente Soler Olcina dice:

      Muy buenas, Federico. Es la primera vez que nos hacen un apunte acerca del tipo de letra, ¿a qué te refieres con que cuesta leer? ¿Tamaño, grosor,…? Si se puede mejorar, lo haremos. Gracias por seguirnos. Saludos.

  2. Javi dice:

    “O sea, nosotras somos fundamentalmente personas que estamos por los procesos y los hombres por lo general.” Creo que al final de esta frase falta un “no” para que tenga sentido.

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