AMBROS MARTÍN, UN ESPAÑOL REESCRIBE LA HISTORIA

BALONMANO FEMENINO
CHAMPIONS LEAGUE
EHFFINAL4 – BUDAPEST
Foto: nemzetisporf.hu

BUDUCNOST 21-27 GYÖR AUDI ETO

Ganó el mejor, es fácil de decir pero la gente que hay visto el encuentro se habrá percatado que el conjunto magiar que dirige el español Ambros Martín. Baño táctico y rendimiento sobresaliente de cada una de las jugadoras que disputaron algún minuto sobre el 40×20 del majestuoso Papp Laszlo Sportarena, que hoy sí estaba a reventar. 
¿Cómo empezó el compromiso? Con un gol de Görbicz, no podía ser de otra manera. Se atisbaba una lucha fraternal entre los dos dispositivos defensivos -probablemente los mejores del mundo- en 6:0. Un dato, en el minuto siete de encuentro el Buducnost había completado el ciclo de tres tarjetas amarillas. En los compases iniciales, las dos guardametas protagonizaron paradas de mérito pero Lunde supo mantener la regularidad de su nivel durante todo el tiempo del compromiso. Tervel y Amorim detuvieron a la perfección la conexión montenegrina con Cvijic, mientras que en la otra área Loke impartía otra clase magistral de lo que debe hacer una pivote de primer nivel internacional. Nadie que estuviera presenciando in situ el partido se puede imaginar la silbada de todos los aficionados, menos los montenegrinos, cuando Knezevic recibía el balón.
El conjunto magiar rozaba la perfección y eso se traducía en el marcador, que reflejaba un 2-7 en el minuto 13 -el dorsal de Görbicz-. Solo Neagu y Dalby, desde fuera, eran capaces de batir la meta húngara. El Buducnost trató de ralentizar el ritmo pero la retaguardia del Györ inhabilitaba cualquier recurso ofensivo rival. La única opción de las de Adzic se reducía al acierto de sus dos cañoneras, la rumana y la danesa, el Buducnost había anotado siete goles en los primeros 25 minutos, seis de lanzamiento exterior y uno desde los 7 metros, de hecho Cvijic anotó su primera diana en el 26. Las de verde manejaban una renta cómoda de cuatro o cinco goles.
La consigna de Adzic en vestuarios era clara: había que aumentar aún más si cabe la intensidad de su defensa y echar el resto. Woltering, la portera germana, apareció y tras un parcial de 2-0 se pusieron a tres de distancia. Fue un simple espejismo porque, minutos después, un golazo de Orban desde el exterior a la escuadra del palo largo recuperaba el +5 en el luminoso. El estudio táctico por parte del cuerpo técnico del campeón fue sobresaliente, en el minuto 43 de la contienda ni Mehmedovic, ni Petrovic, ni Knezevic habían visto portería en ataque posicional, Aún así, Buducnost logró ponerse a tres otra vez más cuando se llegaba al ecuador del segundo episodio. El ambiente era único, cada gol magiar iba acompañado del ‘speaker’ anunciando el nombre de la jugadora, mientras el público le acompañaba gritando con todo su corazón el apellido de la balonmanista. Sorprendentemente, el primer tiempo muerto de Adzic en la reanudación llegaba en el minuto 51 (18-23), justo después Knezevic -brújula de esta escuadra- inauguraba su casillero particular. El título ya tenía dueño, fue entonces cuando se produjo el acontecimiento desagradable de la tarde: algunos montenegrinos ‘ultratontos’ empezaron a encararse con la afición anfitriona, el suceso acabó con lanzamiento de sillas, vasos y botellas y provocando la carga de los antidisturbios. Esta intervención de las fuerzas de seguridad concluyó, no sabemos cómo, con una persona cayendo del graderío al suelo desde una altura que superaba los 8 metros -a estas horas su estado es grave-.
El choque, que era realmente lo relevante del evento, se reanudó tras unos instantes de mucha tensión con una obra de arte. Görbicz, una jugadora endiosada y venerada en tierras húngaras, regaló un tanto para la posteridad. Roscón en vaselina desde el extremo. Hay que verlo, ponerlo otra vez y volverlo a ver (01’05”).

 

El Györ se suma al selecto grupo de equipos de las dos últimas décadas que han logrado un doblete sucesivo del trofeo de clubes más prestigioso del mundo. Solo Hypo, Slagelse y Viborg lo habían conseguido. A la conclusión de las semifinales, el técnico canario decía en DeporteCienPorCien que lo más positivo de este grupo de jugadoras era que no habían tocado techo. En esta final, si no llegaron a su límite lo rozaron y durante muchos minutos. La excelencia del balonmano de mujeres planetario, en todos los sentidos, se vivió en Budapest durante este fin de semana. ¡ENHORABUENA AMBROS! 

FICHA TÉCNICA
ZRK BUDCNOST (10+11): Clara Woltering (12 paradas), Marina Vukcevic y Marta Zderic; Radmila Petrovic (1), Cristina Neagu (7), Olivera Vukcevic, Irina Nikitina, Elena Gjeorgjievska, Camilla Dalby (5), Katarina Jezic, Dragana Cvijic (4), Majda Mehmedovic (1), Jelena Despotovic, Biljana Pvicevic, Kinga Byzdra (1) y Suzana Lazovic.
GYÖR AUDI ETO (15+12): Katrine Lunde (13 paradas) y Orsolya Herr (1 parada); Heidi Loke (4), Dora Hornyak, Anita Görbicz (7), Dorina Korsos (1), Aniko Kovacsics (2), Duda Amorim (4), Viktoria Redei-Soos, Raph Tervel, Adrienn Orban (3), Ivett Szepesi, Szederke Sirian, Agnes Hornak, Katarina Bulatovic (3) y Bernardett Bodi (3). 
PARCIALES: 0-2/2-4/3-8/5-10/7-12/10-15 (descanso). 12-17/14-18/16-19/17-22/20-26/21-27 (final).
ÁRBITROS: Hnas. Bonaventura (FRA). Excluyeron a Cvijic, Knezevic (2), Byzdra y Gjeorgjevska por el Buducnost; a Loke, Amorim y Kovacsics (ROJA directa en el 55 por parte de Györ. La española Carmen Manchado fue una de las delegadas de la final. 
CANCHA: Papp Laszlo Sportarena ante 10.000 espectadores, lleno. Por cierto, el primer ministro húngaro presenció el choque desde el palco.

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