SUSANA PAREJA: “LAS #GUERRERASB NOS DARÁN MUCHAS ALEGRÍAS”

Entrevista: Ariadna Cañameras

Susana Pareja, la nueva seleccionadora de la selección española “B”, es la única mujer al frente de un equipo nacional en nuestro país. Formará dupla con el técnico del Godoy Maceira Porriño, Abel Estévez, y deberán luchar por mantener el último éxito cosechado: la medalla de oro en el Campeonato del Mundo Universitario 2016. Los más jóvenes la recordamos por haber dirigido al Canyamelar Valencia hace algunas temporadas, pero la leyenda de Pareja como jugadora engrandece todavía más su figura.

La valenciana vistió la camiseta de España en 143 ocasiones, en las que anotó 211 goles en Juegos Olímpicos, Mundiales y Europeos. Pareja formó parte, además, del equipo de oro del Osito L’Eliana que ganó la única Champions que ha conquistado un equipo de balonmano femenino español en la historia. Escribió páginas importante en el relato de nuestro deporte como jugadora y ahora quiere hacerlo también al timón de la selección nacional.

Foto: Mikel Ponce


¿Cómo afrontas este nuevo reto al frente de la selección “B”?

Con mucha ilusión y con un gran respeto.

¿Se podrá mantener el nivel y, sobre todo, los últimos éxitos cosechados?

Para ello vamos a trabajar. Tenemos un abanico amplio de jugadoras que estoy convencida que van a rendir a un alto nivel y nos van a dar muchas alegrías.

Como selección “B”, ¿cuál es vuestro objetivo?

Nuestro objetivo es ser el último escalón para que estas jugadoras pasen a formar parte del sueño de toda deportista, que es estar en la selección absoluta. Queremos que ese paso sea lo más sencillo y natural posible, tanto en el caso de la jugadora como en el de la propia selección.

¿Es verdad que la B hará las mismas concentraciones que la absoluta A?

Se pretende que haya más carga de trabajo, pero no podría asegurarte si serán las mismas o no.

Super Amara Bera Bera es el equipo con más representación en tu primera lista. ¿Es el mejor equipo de España?

El Super Amara Bera Bera es uno de los grandes equipos de España, su historia le avala. Está dentro de los tres o cuatro equipos que compiten por la Liga y cuenta con un gran número de jugadoras jóvenes que entran en el perfil que estamos buscando.

Foto: Mikel Ponce

Compartirás banquillo con Abel Estévez. ¿En qué crees que os complementaréis? ¿Qué destacarías de él?

Abel tiene una larga trayectoria como entrenador en el Balonmano Porriño, es un trabajador nato, perfeccionista y meticuloso. Vamos a formar un buen tándem, seguro que sí.

Aunque has estado alejada de los banquillos, ¿has ido siguiendo al Canyamelar Valencia? ¿Cómo ves a tu exequipo?

Ha tenido bajas muy importantes de jugadoras como Mireia Payá, Cristina Morell, Sheila Segura, Silvia Amo o Patricia Descalzo, todas ellas jugadoras clave en el engranaje del Canyamelar. Si a eso le sumamos las lesiones… Todo ello les ha condicionado mucho. Es importante conseguir una regularidad para lo que queda de temporada, hacerse fuerte en El Cabanyal y conseguir esos puntos necesarios para salir de la zona baja.

Formaste parte de ese equipo mágico que ganó la única Champions que jamás ha conquistado un club femenino español. ¿Qué recuerdas de esos momentos?

Este año se cumplen 20 años de la Champions. ¿Recuerdos? ¡Muchísimos! Desde las palabras de Cristina Mayo en el vestuario, la sensación agónica de que se nos escapaba hasta la euforia en el pitido final, la recepción en el aeropuerto por todos los aficionados, familiares, amigos… Un sueño hecho realidad.

Foto: Susana Pareja

¿Hay alguna anécdota que recuerdes especialmente?

Te puedo contar varias anteriores a la final. En los cuartos de final contra el Kometal de Macedonia nos “secuestraron”: nos tenían que llevar al pabellón a jugar el partido, vinieron a recogernos en coches (no en un autobús) y nos llevaron a un descampado. Nos querían dejar allí, nos hicieron bajar de los coches y nos dejaban en un lugar… Bueno, bueno, ¡se montó una! Al final nos llevaron al pabellón, todo para amedrentarnos… Muy fuerte.

¿Y qué más os pudo pasar en la semifinal?

En la semifinal contra Hypö de Austria, en casa habíamos ganado de 12 goles y el partido de vuelta fue un robo. No nos dejaban ni pasarnos el balón: íbamos perdiendo de 10 y Mayo se plantó en medio del campo, hecha una furia, y nos retiró del campo. Nos íbamos al vestuario, que no terminábamos el partido… Imagínate la que se montó ahí. A Mayo le sancionaron con los dos partidos de la final y en Viborg le trataron (y nos trataron) francamente mal: le asignaron el último asiento de la grada, no le dejaban acercarse a nosotras en la pista una vez finalizado el partido para poder disfrutar de este hito histórico, cuando pudo llegar a nosotras le agredieron, en fin… Lo tenían todo montado para dar la vuelta al marcador y no supieron perder.

¿En qué ha cambiado el balonmano desde aquella época hasta ahora?

Fueron años muy buenos económicamente para el balonmano femenino: no estábamos consideradas como profesionales pero vivíamos de ello. Yo diría que el 70/80% de los equipos doblábamos todos los días [los entrenamientos]… Eso ahora es impensable. Además, prácticamente todos los equipos tenían jugadoras extranjeras en sus filas.

Foto: Getty Images

¿Crees que el balonmano femenino español podrá volver a tener una época dorada como aquella? ¿Qué hay que hacer para recuperarla?

La crisis económica nos ha condicionado totalmente pero, sinceramente, creo que no hay que mirar atrás, no podemos una y otra vez pensar que tiempos pasados fueron mejores, ni lamentarnos de lo que fuimos y dejamos de ser. Los clubes están trabajando muy bien y lo positivo de esto es la oportunidad que se les ha dado a toda esta generación de jóvenes canteranas. Te puedo asegurar que en mi época no había tanta jugadora española con la calidad que hay hoy.

Eres la única mujer seleccionadora de esta nueva etapa, además de ser una de las pocas entrenadoras que ha dirigido un equipo en la élite. ¿Qué debe cambiar para que haya más mujeres entrenadoras?

Creo que el ser entrenadora lo tienes que llevar en las venas: o te gusta o no te gusta. No hay ninguna clave para sacar más o menos mujeres entrenadoras, solo que te guste dirigir grupos. He conocido a muchas mujeres entrenadoras de base pero a la hora de conciliar trabajo y deporte, no siempre es fácil y cuando entra otra variable como la familia, se complica aún más.


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