NORUEGA 24 QUILATES: LA SUPREMACÍA INFINITA

Europa es la potencia del balonmano mundial por antonomasia, los orígenes de este deporte se localizan en el centro del continente entre finales del siglo XIX y principios del XX y eso es un claro síntoma del superior potencial que poseen otros países donde la práctica de esta disciplina es muy posterior. El Viejo Continente ha sido y es el epicentro de este deporte, tanto en la categoría masculina como en la femenina. Hay muchos datos para corroborar esa afirmación, por ejemplo que solo tres de las 66 medallas que se han repartido en los podios de las últimas 22 citas mundialistas no pertenecen a países europeos –dos de Corea del Sur y una de Brasil–. O que en las 10 ediciones de Juegos Olímpicos que han contado con la presencia del balonmano femenino se han repartido 30 medallas: 22 para combinados europeos, seis para Corea del Sur, una para China y otra que consiguió el Equipo Unificado que conformaban las antiguas repúblicas soviéticas en la cita olímpica de Barcelona 1992. 

NORUEGA, CAMPEONA DE EUROPA 2014. Foto: EUROSPORT

No se puede, ni se debe, reducir la historia y el potencial del balonmano europeo a un solo país. Cabe señalar que, hasta los años 90, Yugoslavia y la Unión Soviética se repartían la gran mayoría de los títulos –antes de que se unificaran los campeonatos del mundo y aparecieran los Europeos–. Yugoslavia consiguió dos podios olímpicos (oro en Los Ángeles 1984 y plata en Moscú 1980), además de seis medallas mundiales (oro en 1973, plata en 1965, 1971 y 1990 y bronce en 1957 y 1982). Respecto al currículo soviético, es reseñable que logró el oro olímpico en Montreal 1976 –cuando se inauguró la participación del balonmano femenino en los Juegos Olímpicos–,  revalidó la medalla más preciada en Moscú 1980 y finalizó en tercer lugar en Seúl 1988. También cuenta con seis metales en Campeonatos del Mundo ‘A’ (oro en 1982, 1986 y 1990, plata en 1975 y 1978 y bronce en 1973). El primer gran entrenador soviético fue Igor Turchin, que falleció debido a un ataque cardíaco en el vestuario durante el desarrollo de un encuentro. 20 veces campeón soviético, 13 veces campeón de Europa, dos veces campeón del mundo, tres medallas olímpicas –dos de oro– y récord de victorias son algunas de sus hazañas desde los banquillos que quedan registradas para la historia. 

OFTEDAL, KRISTIANSEN, RIEGELHUTH,HEREM y SOLBERG en JJOO2016. Foto: INDIANEXPRESS

A partir de ese momento de la historia, el equilibrio es muy elevado y más aún en el ámbito masculino, donde se pueden enumerar al menos siete países con 10 o más metales internacionales. En lo referente a los varones, Suecia es el país con más preseas mundialistas (cuatro oros, tres platas y cuatro bronces) y cuenta con 19 medallas en total entre las que destacan cuatro platas olímpicas y cuatro oros continentales. Alemania tiene las mismas, con la salvedad de que 11 de ellas corresponden a la Alemania previa a la caída del Muro de Berlín en 1989. Francia, que reina en la última década con tres oros continentales (2006, 2010 y 2014), cuatro mundiales (2009, 2011, 2015 y 2017) y dos olímpicos (2008 y 2012) además de varios podios, es el rival a batir en la actualidad. Croacia con 13 medallas (tres olímpicas, cuatro mundiales y cinco europeas), España con 12 (tres olímpicas, tres mundiales y seis europeas) y Dinamarca con 11 (una olímpica, cuatro mundiales y seis europeas) completan un grupo de países que han conseguido alzarse al menos con un podio en cada uno de los grandes eventos establecidos. Por último, Rumanía tiene 10 (cuatro olímpicas y seis mundiales) pero es un combinado venido a menos en los últimos años.  Para profundizar en la categoría femenina, es obligatorio detenerse en la evolución de Noruega que sirve de ejemplo de éxito en el panorama mundial del balonmano. Aunque resulta imprescindible mencionar también a Dinamarca –la única que ha sumado tres oros olímpicos de forma consecutiva– o Rusia –tricampeona mundial–, junto a Francia o España, que han sido referencia en el balonmano de mujeres europeo en el siglo XXI.


Infografía: Ariadna Cañameras

LA SUPREMACÍA INFINITA DE NORUEGA

El palmarés de Noruega en los últimos 25 años es insuperable en el balonmano. Las generaciones noruegas siempre atesoran grandes dosis de talento, el balonmano de mujeres es el deporte rey en el país escandinavo. Las niñas lo practican desde muy pequeñas, toman como referencia a sus ídolos del equipo nacional y la proporción de licencias, incluso por encima de la danesa, es superior a la de otros países con poblaciones de más habitantes. Las 24 medallas que Noruega ha cosechado en los últimos 24 años no encuentran símil en el relato del balonmano mundial. Desde la plata olímpica de Barcelona 1992 hasta el oro continental de Suecia 2016, su preeminencia ha sido manifiesta. Siete veces campeona de Europa, cuatro de ellas consecutivas (2004, 2006, 2008 y 2010), tres veces campeona mundial (1999, 2011 y 2015) y doble campeona olímpica (2008 y 2012). De los 30 grandes campeonatos en ese periplo de tiempo, Noruega ha llegado a las semifinales en 25 de ellos. Los ‘puntos negros’ de esta carrera nórdica están desperdigados en los sextos puestos del Europeo de 2000 y del Mundial de 2003, en el noveno lugar que obtuvo en el Mundial de 2005 y en la quinta plaza de la cita mundialista de 2013 en Serbia. Y, por supuesto, en la pérdida de la clasificación para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, que supuso la cuarta ausencia olímpica de la selección noruega desde que se abrió la posibilidad de la participación femenina en Montreal 1976. Esta crónica de metales tiene dos nombres propios que actuaron como líderes desde el banquillo: Marit Breivik y Thorir Hergeirsson.

MARIT BREIVIK. Foto: Saeed Khan (Getty Images)

Marit Breivik ha conseguido 13 de las 24 medallas noruegas, fue quien puso el balonmano de mujeres noruego en el mapa y quien peleó contra Dinamarca por los cetros más valiosos. Noruega y Dinamarca suman 15 podios en la época comprendida entre 1992 y 2000, el balonmano nórdico no tenía adversarios, aunque es cierto que Breivik y después Hergeirsson supieron mantener las cotas muy elevadas para Noruega. La mayor decepción deportiva que ha vivido la selección femenina noruega de Breivik en esta fase gloriosa fue la no clasificación para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, los cuenta el entonces seleccionador español José Francisco Aldeguer:

“… A nosotros nos hubieran cortado el cuello como entrenadores y a ellos, no solo no les cortan el cuello sino que nos pagaron a la selección [española] una semana allí para que entrenasen contra nuestra defensa porque no sabían hacerlo. Esa es la diferencia de una cosa a la otra. (…) Bueno pues esta mujer, (…) simplemente se acercó y estaba evidentemente muy triste y me dijo: la vida es así, hoy España está arriba y Noruega abajo pero es posible que el año que viene Noruega esté arriba y España esté abajo. Esto es así. Y así lo dijo, se dio la vuelta y se marchó la mujer. Yo me quedé un poco sorprendido, pero era la naturalidad con la que ellos llevaron una derrota que les llevó después a ser campeones del mundo, campeones de Europa, campeones del mundo, campeones olímpicos… Es decir, ganaron todo el ciclo olímpico. Ganaron a todos y quedaron campeonas de todo. Y siguen”.

Este es un síntoma inequívoco de la mentalidad que tiene la federación noruega primero, y la propia sociedad después, con el balonmano. Confía y apuesta por un proyecto deportivo estable y duradero. No se toman decisiones importantes motivadas por uno o dos resultados adversos porque saben que la estructura es sólida y conseguirán los objetivos fijados a medio y largo plazo. En el año 2009 se produjo el relevo de Breivik por Thorir Hergeirsson, pero el plan siguió siendo el mismo y, exceptuando la ya comentada quinta posición en la cita mundialista de 2013, logró ocho podios en las nueve grandes competiciones donde participó como máximo responsable técnico. De hecho, el mismo día que comenzó ese Mundial de Serbia 2013, Hergeirsson declaró que Noruega pelearía por la medalla pero no sería fácil porque había más equipos favoritos que en anteriores torneos.

TRINE HALTVIK (a la izquierda). Foto: VARDEN

En cuanto a las conquistas de los clubes femeninos noruegos en las grandes competiciones europeas, solo el Larvik HK mantiene una presencia continuada e ininterrumpida en la fase principal de Champions League desde la temporada 2005/06. Algunos años después llegó la culminación y las noruegas pudieron levantar el trofeo más prestigioso en 2011, después de superar a la SD Itxako por un ajustado 47 – 46 como resultado global de los dos enfrentamientos (ida y vuelta) de la gran final. En 2013 y en 2015 disputó la final de la competición pero no pudo con el Györ húngaro ni con el Buducnost montenegrino. Muchas internacionales noruegas desarrollan sus carreras profesionales en el extranjero y decenas de ellas compiten al máximo nivel en la compleja Liga de Campeones. En la pasada edición 2015/16 de esta competición y teniendo en cuenta la participación de dos equipos noruegos como el Larvik HK (13) y el Glassverket (23), hubo 45 balonmanistas noruegas inscritas en los 16 equipos que conformaron la fase de grupos. Dinamarca, también con dos escuadras participando –Team Esbjerg (9) y FC Midtjylland (12)– tuvo 25 jugadoras inscritas. La fortaleza de estos dos países se exhibe en las 70 balonmanistas nórdicas –danesas y noruegas– que fueron jugadoras de Champions League, lo que significó el 21,2 % de las 329 jugadoras inscritas en total.

La jugadora noruega más histórica es Trine Haltvik –Mejor Jugadora del Mundo en 1998– y su trayectoria fue más que prolífica ya que se retiró con 42 años. Fue partícipe de la primera presencia olímpica del balonmano femenino noruego en Seúl 1988, donde se colgó la medalla de plata y, cuatro Juegos Olímpicos más tarde, consiguió el bronce en Sidney 2000. Posteriores a Haltvik, otras muchas son auténticas ídolos en Noruega como la pivote Heidi Loke, Mejor Jugadora del Mundo 2011, o la central Gro Hammerseng, Mejor Jugadora del Mundo en 2007 e icono del país. La extremo Linn Kristin Riegelhuth, que ha superó el millar de goles en la selección absoluta con la que fue pentacampeona de Europa, campeona mundial y campeona olímpica, entre otras cosas. O la estrella del presente, la lateral Nora Mork, una jugadora nacida en 1991 que disputa la Champions League desde que cumplió 18 años y ya supera los 450 goles en esa competición de tanta excelencia y exigencia. Una vez realizadas estas menciones, es obligatorio profundizar en la carrera de una de las mejores guardametas de este deporte como fue Cecilie Leganger, debutó en el Mundial de Noruega de 1993 con solo 17 años y fue elegida MVP (Jugadora Más Valiosa) y Mejor Portera del campeonato. Se retiró con 20 años, se dice que por una depresión causada por la fama, y volvió a las pistas en 1998 cuando tenía 23. Fue el primer gran referente de la era Marit Breivik.

KATIA NYBERG y GRO HAMMERSENG. Foto: TV2

Si se observa la tabla que conforman las mejores jugadoras del planeta, que se realiza desde 1988 –con la interrupción de tres ediciones que tuvo el galardón entre los años 1991 y 1993– se constata que también son balonmanistas europeas las que marcan el liderazgo de las figuras internacionales de este deporte. 20 de las 25 ganadoras, lo que supone el 80 % de las premiadas, son jugadoras europeas y este porcentaje aumentaría si se contabilizasen las 125 jugadoras que han sido finalistas. Solo dos surcoreanas, dos brasileñas y una china han logrado esta distinción tan exclusiva que otorga anualmente la Federación Internacional de Balonmano (IHF). Los dos países europeos que encabezan esta clasificación son Noruega y Hungría, con cinco condecoradas cada uno, y solo dos mujeres han repetido como estrella mundial: la húngara Bojana Radulovic y la rumana Cristina Neagu. Además de todos estos nombres, hay decenas y decenas de jugadoras que no disfrutaron el honor de este nombramiento pero dejaron huela en este deporte. Y algunas de las más brillantes son las montenegrinas Bojana Popovic y Katarina Bulatovic, la húngara Anita Görbicz, las noruegas Katia Nyberg y Nora Mork, la germana Grit Jurack, la neerlandesa Nycke Groot, la sueca Isabelle Gulldén o la española Marta Mangué, que fue nominada en 2014.  Su calidad y su talento son suficientes para haber sido objeto de este reconocimiento, al igual que las guardametas Katrine Lunde (NOR), Silvia Navarro (ESP), Katarine Pallinger (HUN), Inna Suslina (RUS), Clara Woltering (GER), Valerie Nocolas (FRA) o Luminita Dinu (ROU).


 

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4 Respuestas

  1. Elorza dice:

    No mentar a Tonia Larsen es pecado (Hubiera mentado el “robo” a Corea en las semis de Beijing 2008, con un gol ganador muuuuuuuuy justo sobre la bocina, entre otras cosas porque es un partidón), así como destacar que el físico noruego no es tan exagerado como el ruso, francés o brasileño. Es decir, sacan buenos físicos -la propia Mork, aunque sea pequeña, lo tiene; Gro y Larsen en sus buenos días…-, pero lo mejor es la ingente cantidad de buenas jugadoras en todos los puestos que sacan de continuo.

    Muy buen trabajo.

    • Vicente Soler Olcina dice:

      Buenas Elorza! Es pecado no mentar a Tonje Larsen como no hacerlo con Breivang, Lunde y muchas otras, pero no se trata de individualizar sino de resaltar el trabajo global de este país. Muy de acuerdo en que lo mejor es tener tantas jugadoras y, sobre todo, tener instaurado el balonmano en los colegios. Gracias por el seguimiento. Un saludo.

      • Elorza dice:

        Que sí, hombre! (Breivang! La tenía en la punta de la lengua toda la semana y no me salía! Y Sulland, que es elegante como ella sola. O Anja Edin, aunque esta jugadora es más irregular e impredecible) Que el reportaje es impecable, pero uno tiene alma de apuntador (y de bocazas).

        Tenía una frase lapidaria –las odio– en mente tal que «el talento superlativo es espontáneo; el nivel medio es trabajo», que es una verdad que no llega ni a media, pero que algo tiene. De ahí que la clave sea tener un sistema que funciona y que se trabaja y se corrige. Y por eso el recambio continuo de jugadoras sin que el nivel se resienta.

        No es que el basket femenino español –que controlo un pelín más– ande boyante de pasta, pero la sele a nivel continental –la plata olímpica es testigo– es alguien, y más que alguien, con una producción media digna de estudio. Y que creo que no hace falta irse hasta Noruega.

        En ejemplo claro: Teledeporte sacó hace unos años un répor sobre el centro Segle XXI, la Blume, vaya, en el que se «trabaja el talento» de futuras jugadoras mientras se sacan el bachillerato. Ejemplos como Alba Torrens o Laura Nicholls son los más acusados, pero hay muchas otras de talento medio –en rigor, Nicholls es un talento medio que se hizo camino a base de mucho trabajo– como Belén Arrojo, Queralt Casas o Laura Gil que van nutriendo a la selección española y la Liga Femenina. No sé qué comunicación habrá entre distintas federaciones, ni qué saberes se pueden compartir, pero tampoco estaría de más plantearlo.

        Ya siento ser tan pelma, pero me he prohibido tener twitter y voy comentando cosas acá.

        Gracias y a seguir con lo tuyo, que hay gente que te leemos con gusto.

  2. Elorza dice:

    Esta es la versión nueva del reportaje que mencionaba, nacida al albur de la plata de Río 2016 de las chicas del basket.

    https://www.youtube.com/watch?v=4nj9ZJOAyQo

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