MARÍA PRELCHI: “SOLO PODREMOS MEJORAR DESDE LA IGUALDAD”

Entrevista: Ariadna Cañameras

María Prelchi es la madre de Carmen Prelchi, jugadora del Seis do Nadal que está actualmente concentrada con las Guerreras Júnior. La viguesa, de 49 años, es profesora de inglés en un colegio público de la localidad gallega. De pequeña jugó al balonmano en el colegio, en un equipo ya desaparecido (B.F. SKOL), lo que inspiró a su hija a practicar este deporte. El balonmano, dice, le ayudó a formarse como persona, algo que valora cada día más. Ahora se presentará a las elecciones para dirigir el club Seis do Nadal, que juega en División de Honor Plata, hecho que decidió a raíz de este artículo publicado en DeporteCienPorCien. Este fin de semana estará en Carballo, donde su hija se jugará el pase al Campeonato de Europa de 2017, una eliminatoria en la que los abuelos de Carmen Prelchi podrán verla, por primera vez, vestida con la camiseta nacional. El foco siempre está sobre las jugadoras y los entrenadores, pero… ¿Qué valores pueden transmitir los padres? ¿Cómo viven, ellos, el balonmano? Esta entrevista da voz a una de las muchas madres y padres que tienen un papel fundamental en nuestro balonmano. A todas ellas y ellos: GRACIAS.

Foto: María Prelchi

¿Cómo fue la primera vez que llamaron a tu hija para jugar con la selección nacional?

Era el primer año de mi hija en categoría infantil. Recuerdo que me llamaron del club para decirme que la RFEBM les había comunicado que Carmen había sido convocada para una concentración a finales de junio. Y aunque ya había ido con la selección gallega un par de veces, ser una de las 40 o 50 niñas llamadas de todo el país representa un gran orgullo. Fue un poco locura porque, al ser la única gallega, debía viajar sola de Vigo a Burgos, algo más de ocho horas en tren. La RFEBM aceptó mi propuesta de llevarla en coche y desde entonces la he acompañado en muchas ocasiones.

¿Qué sentiste en ese momento?

No recuerdo qué sentí exactamente, pero supongo que una mezcla de orgullo y satisfacción de madre por la alegría que se llevó mi hija y, a la vez, la necesidad de impedir que los pies de Carmen abandonasen el suelo y se llegase a creer que ya estaba todo hecho. Tuve muy claro que lo que tenía que transmitir a la niña era que acababa de dar un primer paso hacia su futuro como deportista y que ese camino estaba lleno de dificultades, pero que solo con esfuerzo, ahínco y empeño podría llegar a recoger frutos. Y todo ello regado con una buena dosis de humildad: no era mejor que nadie, simplemente alguien pensaba que podía hacer un buen papel y solo de ella dependía el lograrlo.

¿Qué pensaste cuando tu hija te dijo que quería jugar a balonmano?

Eso se remonta al momento en que comenzó la relación de Carmen con el CEIP Seis do Nadal.  En la presentación de las actividades extraescolares, el presidente del club de balonmano habló de los distintos equipos y animó a los padres a que anotásemos a nuestros hijos a este deporte de equipo, con todos los valores que ello implica de compromiso, esfuerzo, sacrificio…  Supongo que eso no fue lo que le llegó a Carmen, pero algo le hizo clic en su interior: me dijo que quería apuntarse porque yo también había jugado. Me sorprendió mucho porque no me esperaba algo así, pero le dije que adelante y ¡ya han pasado 9 años!

¿Te preocupa que lo pueda compaginar con los estudios?

Carmen siempre ha sido una muy buena estudiante y, hasta la fecha, ha sacado adelante sus estudios sin más problemas que tener que organizarse bien, quitarle tiempo al ocio, horas al sueño y aumentar su nivel de estrés. Es esto último lo que más me preocupa porque, a  medida que la demanda deportiva y de estudios aumenta, noto como cada vez es más difícil rebajarlo y relajarse. Pero eso forma parte de todo proceso madurativo, aprender a asumir retos y responsabilidades y manejar el nivel de estrés que nos mantiene en alerta y nos ayuda a sobrevivir y progresar.

No sé qué le deparará el futuro, pero ella quiere jugar al balonmano y dedicarse a él profesionalmente. ¿Llegará a lograrlo? No lo sé, pero debe intentarlo puesto que es su sueño. A la vez, deberá estudiar y formarse para afrontar su futuro. En este país ya se sabe que del balonmano, y especialmente del femenino, muy pocas jugadoras viven y, si lo hacen, es por pocos años. Pero el que algo sea difícil no implica que debamos dejar de intentarlo, porque todo lo que merece la pena luchar por ello. Tendrá que encontrar el equilibrio entre balonmano, estudios y trabajo.

Foto: Carmen Prelchi

¿Es duro, como madre, que tu hija juegue al balonmano? Le acompañarás en muchos desplazamientos, derrotas, lesiones…

En absoluto. Hubo y hay momentos en que se siente frustrada; es ahí donde está el apoyo de una madre, ayudando a entender dónde está, lo privilegiada que es por ello y cuántas chicas hay en este país que les gustaría poder estar ahí, sufriendo lo mismo que ella… Y es por todas ellas, más que por sí misma, por lo que tiene que darlo todo porque, al fin y al cabo, es un ejemplo para muchas. Y ser un ejemplo es una responsabilidad que debe ser asumida con todas sus consecuencias, tanto cuando hay triunfos como cuando hay derrotas. De las derrotas y fallos se debe aprender para mejorar como jugador pero sobre todo como persona.

¿Se sufre más en la grada que en la pista?

Llevo años actuando de delegada de equipo y me siento en el banquillo, por lo que el sufrimiento de pista es desde este papel. Cuando me toca estar en la grada, sé lo que se espera de mí: una mirada o un gesto de ánimo y apoyo que, a veces, es más que suficiente. A veces veo gente que se frustra en la grada porque su hija o su equipo no consiguen lo que ellos creen que merecen y transmiten esa negatividad a su alrededor.  En casos así, parece que nos olvidamos de que el balonmano es solo un deporte, una parte de nuestra vida, pero no es el todo; es importante, pero solo es una parte. Obviamente me gusta que gane, que juegue bien y que marque goles pero, ante todo, que sea buena deportista y que se esfuerce por conseguir lo que quiere. Esta es la mayor enseñanza del deporte para la vida: la satisfacción es fruto del esfuerzo puesto en lograr lo que merece la pena.

¿Cuál es la “locura”, relacionada con el balonmano, más grande que has hecho por tu hija?

Los viajes. Dentro de España he asistido a todos los campeonatos en los que ha participado y a nivel internacional he ido a muchos de ellos. Recuerdo con un cariño especial el campeonato de su debut internacional con la selección nacional promesa en París. Y espero que el torneo en el que está inmersa ahora mismo, con la selección júnior, sea también muy especial porque va a ser la primera vez que sus abuelos la vean jugar un partido internacional.

¿Crees que, en un futuro, tu hija podrá vivir del balonmano? ¿Qué le dices al respecto?

Con 17 años todavía es muy joven para saberlo puesto que aún se está formando como jugadora… Pero ese es su sueño y dependerá de varios factores: esfuerzo y entrenamiento, dedicación, fortaleza psicológica, salud y también dosis de suerte. Dado que los estudios que realiza en estos momentos están relacionados con el deporte y la recuperación deportiva, entiendo que tiene bastantes posibilidades de “vivir del balonmano”, aunque no sea necesariamente o exclusiva desde la faceta de jugadora, sino también como técnica, preparadora física, rehabilitadora,…

Sabemos que te vas a presentar a las elecciones para presidir el Seis do Nadal. ¿Por qué?

Entré a formar parte de la directiva del club de forma gradual, tras ir asumiendo tareas para las que me iban pidiendo colaboración. Básicamente ha sido un proceso progresivo que ha durado los años que lleva mi hija en el club. Lo que a mí me atrajo primero del colegio y después del club fue su filosofía, el trabajar para el barrio, siendo dinamizador del mismo y dando oportunidades a la gente para realizar actividades que los alejaran del peligroso callejeo del barrio de Coia de los años 80, duramente azotado por la droga. El colegio y la comunidad educativa se postularon como trasmisores de valores y de formación, donde la integración y el esfuerzo pronto fueron la referencia.  El lema del colegio es “Seis do Nadal, máis que unha escola”  y defienden que el alumnado que por el pasa recibe un barniz especial. Yo me siento feliz de haber recibido ese barniz como parte de la comunidad del Seis: primero como profesora en el colegio, luego como miembro de la AMPA y ahora como miembro de la directiva del club de balonmano. Y cuando se recibe un don así, hay que revertirlo en la comunidad para que siga creciendo, brillando y ayudando a otras personas a continuar la labor de barrio, de comunidad.

¿Cómo surgió la idea?

Cuando dimitió el presidente y me dijo que me veía a mí como una buena candidata al puesto, yo le di varias razones por las que no me veía en él y le dije que no. Pero dale tiempo a una semilla y podrá llegar a germinar: el rayito de sol final que me hizo dar el paso fue un artículo tuyo cuyo título me indignó un tanto antes de leerlo.  Aquel  “El balonmano de femenino tiene poco” mencionaba datos que son conocidos porque vemos pocos rostros de mujeres, no solo en puestos directivos, sino en todos los ámbitos de la sociedad. Ese artículo es, en parte, responsable de que yo tomara la decisión. Así que, Ari, tú eres en cierto modo algo responsable. ¿Por qué me presento?  Porque quiero al Seis y quiero al club y me gustaría verlo crecer fiel a sus orígenes de barrio humilde, obrero, trabajador, integrador, dinámico, luchador, colaborador y que se esfuerza, que aporta…

Foto: María Prelchi

¿Qué crees que debe cambiar en el balonmano femenino español?

Creo que debemos analizar la situación y mantener aquello que esté bien, que funcione, y cambiar lo que no lo haga. La actitud de las mujeres es una cosa a cambiar.  Hay que dejar de quejarnos de que no nos dan y debemos comenzar a reclamar lo que sea justo y al menos igualdad de trato y medios dados a hombres y mujeres. Solo desde la igualdad podremos mejorar.  Pero tenemos que estar en los puestos de toma de decisiones y, para ello, tenemos que asumir responsabilidades.

¿Qué crees que pueden aportar las mujeres directivas en ese cambio?

Las mujeres hemos estado aportando trabajo y esfuerzo pero, en general, nos hemos mantenido en un segundo plano.  Tenemos nuestros trabajos, nuestras casas, nuestras familias y los hemos antepuesto a todo lo demás. Como ya he dicho, debemos trabajar desde un primer plano y con responsabilidad, desde puestos clave.

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