LA MUJER Y SU SOMBRA EN EL BALONMANO FEMENINO MUNDIAL

Ni siquiera en el propio deporte femenino. La figura de la mujer sigue teniendo un papel muy secundario si se tiene en cuenta la capacidad de decisión que posee en la dirección de una selección de balonmano de mujeres. Para corroborar esta hipótesis, se ha analizado la composición de cada uno de los 24 cuerpos técnicos que forman parte de esta cita mundialista que acoge Alemania a partir del próximo 1 de julio. Cada staff técnico está compuesto por una media de siete u ocho personas según la estructura de cada país, aunque el número de integrantes oscila entre los cinco y los 13 que lleva la selección francesa de Krumbholz –obviamente no todas se sientan en el banquillo, pero hay combinados nacionales que cuentan hasta cuatro asistentes o tres fisioterapeutas–. Seleccionador, entrenador, oficial, médico y fisioterapeuta parecen ser los cinco miembros que, como mínimo, suelen formar un cuerpo técnico. A partir de ahí, entrenadores de porteras, analistas de vídeo, psicólogos, directores técnicos o jefes de expedición son otros cargos que completan las plantillas técnicas. Y hablamos en masculino porque una mayoría masculina demasiado amplia gobierna también el deporte femenino.

Jéssica Alonso (asistente) y Verónica Cuadrado (embajadora balonmano).
Foto: Javier Soriano (Getty Images)

Hay cuatro selecciones que no cuentan con ninguna mujer en la dirección de sus equipos: Argentina, Corea del Sur, Serbia y Rumanía. Y más grave aún si se reflexiona sobre la globalidad: 21 de los 24 combinados nacionales tienen menos de un 50% de mujeres en sus cuerpos técnicos. Tan solo Suecia tiene más figuras femeninas que masculinas en su plantilla técnica deportiva, seis mujeres y cuatro hombres. Sara Holmgren es su Jefa de expedición, Malin Tillman es la psicóloga y Marit Malm se encarga del equipamiento, además disponen de tres fisios (Anne Hopfgarten, Marie Wedberg y Annelie Hallqvist). Aunque Brasil y Noruega practican la igualdad real, la selección que dirige Jorge Dueñas tiene a la doctora Pauline Silva, a la fisioterapeuta Marina Calister y a la nutricionista Julia Bargieri. La escuadra nórdica cuenta con cuatro mujeres: Mia Hogdahl (entrenadora), Anne Frogholdt (doctora), Janne Sollesvik (fisioterapeuta) y Wenche Stensrud (analista de vídeo).

Helle Thomsen (seleccionadora Países Bajos).
Foto: Lars Ronbog (Getty Images)

Si se examinan las funciones que desempeñan las mujeres en la estructura de las selecciones, el resultado es claro. Hay un total de 184 personas en las direcciones técnicas de los 24 combinados nacionales y solo 47 son mujeres (eso supone un pobre 25,5%). 14 de esas 47 (casi una tercera parte) son fisioterapeutas, quinesiólogas o preparadoras de fitness, aunque también surgen otras profesiones realizadas por mujeres: fotógrafas, analistas de vídeo, doctoras, team manager o responsables de comunicación. La pregunta del millón: ¿cuántas seleccionadoras hay? ¿Cuántas mujeres actúan como las máximas responsables deportivas de una selección? Solo una. Se llama HELLE THOMSEN. Es danesa. Dirige a las internacionales de Países Bajos, con las que se subió al segundo escalón del podio europeo del año pasado, y también dirige a uno de los mejores clubes de la Champions League: el Bucuresti rumano. Con ella también está la entrenadora Olga Assink.

Mia Hogdahl (entrenadora) al lado d Hergeirsson.
Foto: Bjorn Kenneth (Getty Images)

En las Guerreras, el baremo roza el 38%. Tres mujeres y cinco hombres. Verónica Cuadrado (embajadora), Jéssica Alonso (delegada o asistente de equipo) y Erola Madrigal (fisio) constituyen la dirección deportiva junto a Carlos Viver (seleccionador), José Ignacio Prades (entrenador), Robert Cuesta (preparador físico), César Flores (doctor) y Ángel Sandoval (coordinador técnico). Habrá que ver cuál es el grupo definitivo que viaja a tierras teutonas, ya que José Luis López Becerra (analista de vídeo) suele viajar in situ. Hungría, con cuatro mujeres en un equipo con 12 personas, también le da poderes a Beáta Siti (entrenadora). Eslovenia cuenta con Branka Jovanovic (entrenadora de porteras) y Noruega con Mia Hogdahl (entrenadora). Son los países que le otorgan un rol de mayor relevancia a la figura femenina, luego hay algunas personalidades conocidas como Mette Vestaergaard (team manager de Dinamarca), Suzana Lazovic (jefa de la expedición montenegrina) o Gabriella Horvath (componente de la dirección deportiva húngara). Las conclusiones confirman la hipótesis expuesta al inicio de esta observación y el camino que todavía queda por recorrer es largo.

Cambiar esto no es fácil, pero el ejemplo está en los países nórdicos como Noruega o Suecia. Es necesario que los miembros de un cuerpo técnico, sean hombres o mujeres, estén capacitados para desempeñar el rol que tengan en el mismo. Y ahora algunos dirán que casi no hay mujeres entrenadoras y todo eso. Pues quizá, solo quizá, haya que hacer algo para que las deportistas que terminan sus carreras en la élite se formen y así puedan trasladar su enorme conocimiento, basado en sus experiencias vividas, a las futuras generaciones del balonmano femenino. Para poder cumplir los objetivos, es necesario planificar las estrategias. Se precisa un plan integral porque no solo ocurre en la dirección de equipos, sucede también en las directivas de los clubes, en el estamento arbitral, en el de entrenadores y en los órganos decisorios del deporte español. Con esto, la sensación se convierte en realidad: las mujeres deben ser mucho más importantes en el deporte. Y también en el deporte de mujeres.


*** Todos los datos publicados en este reportaje han sido extraídos de las listas oficiales publicadas en la IHF (Federación Internacional de Balonmano***

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3 Respuestas

  1. Por comentar dice:

    Lo relevante debe ser el desempeño, la capacitación y la titulación, o conocimientos en la materia avalados por titulación suficiente, para estar en un cuerpo técnico, y exigible por igual a hombres y mujeres.
    No debiera primar la amistad con el mandamás de turno para estar en un puesto, seas hombre o mujer, delegado o delegada, o , en cualquier otra tarea de la delegación técnica

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