JULIE y CHARLOTTE BONAVENTURA: “SER ÁRBITRO TE HACE SER MEJOR SER HUMANO”

Julie y Charlotte Bonaventura no son solo probablemente la mejor pareja arbitral femenina en activo, sino también una de las mejores del mundo. Las francesas han pitado todas las grandes competiciones que un árbitro puede soñar: finales de Champions, Campeonatos de Europa, Campeonatos del Mundo y Juegos Olímpicos. Pitaron la final femenina de los JJOO de Londres (2012) y se convirtieron en las primeras mujeres de la historia en arbitrar un partido en un Mundial masculino de balonmano.

Las gemelas Bonaventura hablan con DeporteCienPorCien aprovechando que arbitraron en Budapest su segunda final en una EHF Final4 femenina. En le hotel -y durante esta entrevista-, todo el mundo quería hablar con ellas, conocerlas, saludarlas. En la pista, en el descanso de un partido de semifinales que ellas disfrutaban desde la grada, la cámara las enfocó y el pabellón les regaló una ovación. Todo el mundo quiere a Julie y Charlotte… Lean cada una de sus palabras y entenderán el porqué.

Foto: IHF

Habéis arbitrado las competiciones más importantes del mundo. Cuando empezasteis, ¿creíais que llegaríais tan lejos?

¡Nunca! Cuando empezamos, en cierto modo, nos obligaron a arbitrar: había una competición de tres equipos y cuando dos de ellos jugaban significaba que el tercero debía ofrecer los árbitros, nadie de nuestro equipo quería serlo y dijeron “las gemelas”. Así empezamos, pero mientras crecíamos como árbitras no pensábamos en nada más que no fuera el siguiente partido y, obviamente, nunca pensamos que llegaríamos a arbitrar Champions Leagues, Campeonatos de Europa, Campeonatos del Mundo, Juegos Olímpicos… Todo vino de forma natural, paso a paso, sin nunca mirar muy lejos.

¿Cuáles son vuestros retos ahora? Estáis en la élite mundial, ¿qué es lo próximo para vosotras?

No consideramos que estemos en la élite de nada… Siempre tenemos retos por delante. Estamos felices de lo que hemos logrado hasta ahora, pero queremos mejorar. Nunca sabes qué vendrá luego y no queremos decir que queremos esto o lo otro: ya veremos lo que viene. Esta es nuestra filosofía.

¿Pero no hay ningún sueño?

Sabemos que no todo depende de nosotras. Quizás lo hacemos lo mejor que sabemos y hay otra pareja que es mejor que nosotras. No podemos controlarlo. Solo podemos controlar lo que nosotras hacemos, así que no podemos planear nada, no podemos decir que soñamos con una final olímpica masculina, por ejemplo. Si eso ocurre, será fantástico, pero nuestro reto ahora es mantener nuestro nivel lo más arriba posible y si podemos mejorar, lo haremos. Este es nuestro principal objetivo.

Foto: IHF

En España solo hay 15 mujeres entre más de 200 árbitros y ninguna de ellas está en la máxima categoría. ¿Qué podemos hacer para cambiarlo?

La gente siempre nos pregunta eso y no solo en España. Es triste decirlo, pero no estamos seguras de que se pueda hacer nada especial al respecto, porque como mujer estás más centrada en tus estudios, tu familia, tu carrera profesional y si debes sacrificar el balonmano o el arbitraje, lo harás. Quizás los hombres no piensan igual, quizás lo sacrificarían todo excepto el balonmano. Además, otro problema de ser mujer es que, cuando te quedas embarazada, dejas el arbitraje o el balonmano… Y esto es algo que no podemos cambiar. Podemos intentar motivar a jugadoras jóvenes para que se conviertan en árbitras, pero si ellas deciden que sus estudios o su familia es más importante, solo podemos aceptar y respetar esas decisiones.

Roen y Arnsten dijeron en DeporteCienPorCien que ser mujer era un obstáculo en sí mismo. ¿Cuál es vuestra experiencia?

Nosotras lo hemos sentido así desde el principio de nuestra carrera [risas]. Tenemos muchas experiencias… En Francia, por ejemplo, en nuestras primeras jornadas de arbitraje sub 18, estábamos con otras tres parejas arbitrales y éramos las únicas mujeres, y cuando escribían nuestros nombres o hacían algunos comentarios siempre era: “primera pareja, Sr. … y Sr. …; segunda pareja, Sr. … y Sr. …; tercera pareja, Sr. … y Sr. …; y cuarta pareja, las mujeres”. ¡No dijeron nuestros nombres! Solo éramos la pareja femenina, no Bonaventura y Bonaventura. Teníamos solo 17 años y fue como… “¡Bienvenidas a este mundo!”. Fue algo extraño, el tener 17 años y tener que enfrentarte a esto, pero… Era un reto. No como enfrentarse a algo que no podíamos cambiar, era más bien “de acuerdo, si esta es la imagen que tienen de las árbitras mujeres, vamos a demostrar que también podemos ser buenos árbitros y que se olviden de que somos mujeres”. Lo mejor de todo esto son los jugadores y jugadoras, que les importa un carajo nuestro género, solo si somos buenas o malas árbitras. Y estaría bien que algún día todo el mundo se olvide del género, especialmente los espectadores, porque seguimos escuchando comentarios como “ve a casa y pon la lavadora” y más. Es tiempo de cambiar de mentalidad. Quizás estamos ayudando a eso… Pero conlleva su tiempo.

Habéis sido las primeras mujeres en arbitrar en el Campeonato del Mundo masculino. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue gracioso porque los medios de comunicación se interesaron mucho, pero para nosotras era como una rutina diaria. Es decir, dos equipos y un partido de balonmano… Esto es lo que hacemos durante todo el año. Y nos sorprendía que todo el mundo estuviera tan entusiasmado con esto, porque es algo normal, estamos aquí porque somos árbitros y si alguien nos nomina para esto es porque debemos estar en ese nivel… Pero entendimos su interés. Creemos que al final de la competición, todo el mundo vio que si estábamos allí no era por hacer algún tipo de publicidad, sino porque teníamos ese nivel. Fue una experiencia agradable para todos. También fue un paso importante. La situación más divertida nos pasó en nuestro primer partido: antes de comenzar, cuando nos dimos la mano, uno de los entrenadores dijo: “felicidades”. Y nosotras le dijimos: “¿puedes esperar hasta el final del partido para decir eso?”. Y sonrió y dijo: “de acuerdo, mea culpa, lo diré después”. Así que fue una buena broma para empezar.

Foto: IHF

¿Qué podemos hacer para que haya más mujeres arbitrando competiciones masculinas?

No diríamos que esta cuestión solo afecta al deporte… En algunas compañías, sería imposible aceptar que una mujer estuviera al cargo. No sabemos por qué, porque si tiene las competencias, si es lo suficientemente buena, ¿por qué no debería ser la líder de la empresa? ¿Por qué no deberías ser la líder de un equipo masculino si eres una buena entrenadora? Entonces, ¿por qué no debes arbitrar competiciones masculinas top si eres mujer? Si eres un árbitro top, debes arbitrar competiciones top. Pero creemos que conlleva mucho tiempo cambiar eso… Hay muchos conceptos antiguos en las mentes de las personas en todos los aspectos de la vida. Somos un ejemplo: arbitramos en un campeonato masculino y todo fue bien, entonces ¿por qué no lo intentas en España, en Portugal, en otros países? Si son lo suficientemente buenas, ¿por qué no las nominas para competiciones masculinas? La calidad del árbitro debe ser el único criterio.

De hecho, en el periodismo ocurre más o menos lo mismo. La mayoría de las periodistas son mujeres, pero quienes dirigen los medios de comunicación son hombres.

¡Exacto!

Aunque debo confesar que mi jefe siempre dice que cree que a mí me resulta más fácil conectar con una jugadora mujer que a él…

¡Esto también nos ocurre a nosotras! Cuando pitábamos la segunda categoría francesa, algunos de nuestros compañeros no entendían que pudiéramos ser apreciadas por las jugadoras cuando éramos las más permisivas. ¿Pero por qué deberíamos ser más aceptadas por castigar más? Creemos que las mujeres hacen las cosas de manera distinta, con más comunicación positiva, tratan de evitar el conflicto o tratan de encontrar soluciones a ese conflicto, y eso es algo que los jugadores y jugadoras aprecian, especialmente los hombres. Probablemente es por la relación hombre-mujer, que no reaccionamos igual entre mujer y mujer u hombre y hombre. Cuando lo mezclas, todo funciona. Los jugadores dicen que les gusta nuestra comunicación porque tenemos un lado más psicológico y pedagógico. Hombres arbitrando a hombres son más como policías, es blanco o negro pero, muchas veces, debería ser gris. Las mujeres tenemos esa sensibilidad que a veces ayuda mucho en la pista.

Este año habéis arbitrado vuestra segunda EHF Final4 femenina. ¿Qué representa para vosotras?

Siempre es un honor estar nominadas para pitar una final, significa que estamos haciendo bien nuestro trabajo. Siempre es agradable y significa mucho para nosotras. Creemos que los equipos femeninos han mejorado muchísimo en los últimos años y que el nivel de la organización de la EHF es más o menos igual que el de la Champions masculina. También es magnífico ver el interés de los medios de comunicación, que está creciendo cada vez más. Cómo todo el mundo se toma en serio este evento es una buena publicidad para el balonmano femenino… Puedes sentir que es algo importante.

Foto: Getty Images

¿Cuál es el partido más complicado que habéis arbitrado?

El primero [risas]. Ese sin duda, porque no queríamos hacerlo y no conocíamos todas las reglas, teníamos miedo de los jugadores… Fue difícil, porque estábamos más mirando el partido que actuando como árbitras. Era como “mira, pasos… ¡Oh! ¡Soy yo la que debo pitar esos pasos!” [risas]. Ahora nosotras no hablaríamos tanto de partidos difíciles, sino de situaciones complicadas, y eso es solo experiencia.

¿Y el más especial?

Quizás no es el partido, pero la experiencia más especial que hemos vivido ha sido los Juegos Olímpicos de Londres (2012). Nunca habíamos imaginado que iríamos a unos JJOO, pero cuando estábamos sentadas en las gradas viendo la ceremonia de apertura nos dijimos a nosotras mismas: “normalmente estamos en casa viéndolo por la televisión, pero ahora estamos dentro del televisor” [risas]. Fue como ir a Disneyland. Vivir el espíritu olímpico fue fantástico. No solo por la competición, que eso lo dejamos aparte: la atmosfera nos ponía el vello de punta, todo el mundo era feliz, había gente que venía a ver balonmano por primera vez, lo disfrutaban… Todo era positivo. Todo era perfecto. Olvidaremos nuestra actuación en los partidos, pero nunca olvidaremos lo que sentimos.

¿En qué pista os ha resultado más difícil arbitrar?

Creemos que no hay sitios complicados. Nos gustan los pabellones llenos de gente, con mucho ruido, como en esta EHF Final4. Esta es la atmosfera que nos gusta. Para los árbitros, es más difícil arbitrar cuando las gradas están vacías, porque es más complicado para los jugadores y para los árbitros centrarse en el partido. Delante de 15.000 personas… Solo disfrutas. No hay presión, es positivo.

Habéis arbitrado también en distintos países. ¿Hay diferencias en los modelos de arbitraje?

Diríamos, más bien, que hay diferencias en los estilos, pero esto al final va relacionado con la personalidad de cada árbitro y no del modo en el que nos han enseñado. Quizás sí que hay diferentes sensibilidades respecto a algunos aspectos, como el juego pasivo o las faltas en ataque, que por ejemplo los países escandinavos quizás lo pitarían distinto a los países latinos, pero es más o menos igual para nosotras que hemos arbitrado en países desde Sudamérica hasta Asia. Pero sobre todo influye la personalidad: por ejemplo, nuestros amigos coreanos son más tímidos, por un tema cultural de su país, y en cambio los amigos portugueses son más abiertos y expresivos… Pero en la pista, las normas son las mismas.

Foto: Alamy

¿Qué cualidades no-técnicas debe tener un árbitro?

¡Esa es una buena pregunta! Primero, lo que debes tener es confianza en ti misma y en tu pareja arbitral. Sí, para nosotras es más fácil [risas], pero realmente necesitas ser honesta contigo misma, aceptar las buenas y malas críticas, y sobre todo ser crítica contigo misma, tienes que ser capaz de decirte a ti misma cuándo has estado mal, cuándo te has equivocado… Cuando tomas una mala decisión, tienes que hacerle frente y ver por qué la tomaste, así en el próximo partido no repites el error. Nosotras siempre decimos que debemos aceptar nuestros errores, porque no es nada malo, sino que nos sirve para ganar más experiencia. Este es también un proceso de crecimiento… Es muy interesante, como ser humano, pasar por este proceso, porque no vamos a decir que ser árbitro te cambia, pero sí que ser árbitro te hace ser mejor ser humano: no reaccionas igual, te hace ver y analizar las situaciones desde un paso más atrás, más distancia, como árbitras debemos estar calmadas ante cualquier situación, analizar todas esas situaciones muy rápido… Todo esto es clave para todos los árbitros. Y luego no puedes cambiar tu personalidad, pero sí puedes trabajar sobre ella, ir perfeccionándola, jugar con ella a veces. Todo conlleva su tiempo… No puedes ser un buen árbitro desde el principio: llegar a un cierto nivel requiere tiempo y experiencia. Debes ser honesta y aceptar que no siempre podrás llegar a arbitrar en competiciones internacionales, quizás tu nivel es de liga regional o nacional. Al empezar puedes soñar en llegar a ser internacional, pero no quieras serlo enseguida, porque no sabes cuánto tiempo vas a llegar a allí. También se necesita ser paciente, porque tienes que ir luchando para mantenerte positiva -muchas situaciones no son nada fáciles-, tienes que combinar esto con un trabajo, una familia, hacer sacrificios… No se trata solo de ser árbitro, sino ser también un ser humano. Nosotras siempre decimos que tenemos tres vidas: la familiar, la profesional y la del balonmano. Combinar las tres no es nada fácil, pero disfrutamos.

¿Qué le diríais a las niñas que sueñan con ser árbitras?

Si esto es realmente lo que os gusta, luchad por ello. Tendréis que trabajar duro, llevará mucho tiempo… Pero merecerá la pena. Si sentís eso dentro de vosotras, lo lograréis. No importa el nivel: quizás arbitréis competiciones nacionales o internacionales, pero quizás no. Lo que realmente importa es que disfrutéis haciéndolo. Nosotras lo hacemos porque amamos este deporte y en el momento en el que no amemos hacer esto, lo dejaremos. Lo mismo te ocurrirá a ti: mientras quieras ser periodista, lo serás. Lo mismo con los árbitros, no os obsesionéis con un objetivo, sino que vuestra meta sea disfrutar, en la categoría que sea. Y jugad hasta que os apetezca: son actividades completamente compaginables, nosotras jugamos hasta los 23 años y arbitramos desde los 16. Como árbitra ayuda mucho haber sido jugadora, porque nos conocemos los trucos (risas). Mantened ese contacto con el juego hasta que podáis.


¿Qué dos equipos subirán a División de Honor?

  • HELVETIA ALCOBENDAS
    (38%, 330 Votos)
  • BM MORVEDRE
    (34%, 301 Votos)
  • CLEBA LEÓN
    (15%, 134 Votos)
  • SPORTING LA RIOJA
    (13%, 114 Votos)

Votos totales: 481

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