EXTRANJERAS EN DHF II: EUROPA, ASIA Y ÁFRICA

Si hace unos días explicamos que en la División de Honor Femenina había muchas jugadoras provenientes del continente americano, hoy es el turno del resto del mundo. En total hay 21 balonmanistas de Europa, Asia y África que quieren probar suerte en la Liga Guerreras Iberdrola, cada una con razones muy distintas. Es necesario recordar que estos datos reflejan sus nacionalidades, no su lugar de nacimiento (por ejemplo, Katia Zhukova nació en España pero tiene la nacionalidad rusa).

Infografía: Ariadna Cañameras

Las nacionalidades de estos continentes de las jugadoras que juegan en nuestra liga son:

  • Rumanía (5): Alina Iclazan y Alondra Bivolaru (BM Castellón), Narcisa Frujinoiu (Elche Mustang), Mihaela Nedelcu (Mavi Nuevas Tecnologías) y Anda Dumitrescu (Muchoticket Puchi).
  • Portugal (3): Ana Cerqueira (Mecalia Atlético Guardés), Soraia Lopes (Mavi Nuevas Tecnologías) y Bárbara Cerqueira (Godoy Maceira Porriño).
  • Bielorrusia (1): Alesia Kurchankova (Mecalia Atlético Guardés).
  • Israel (1): Nitsan Dunay (Canyamelar VLC)
  • Rusia (1): Katia Zhukova (Elche Mustang).
  • Bulgaria (1): Lora Sarandeva (KH7 Granollers).
  • Suecia (1): Tilda Matthijs (KH7 Granollers)
  • Noruega (1): Charlotte Svele (KH7 Granollers).
  • Serbia (1): Maja Veljkovic (Rincón Fertilidad Málaga).
  • Bosnia (1): Slavica Schuster (Rocasa Gran Canaria, también con pasaporte croata).
  • Montenegro (1): Katarina Arsenijevic (Rincón Fertilidad Málaga).
  • Austria (1): Carina Gangel (Elche Mustang).
  • Francia (1): Perrine Bertrand (Elche Mustang).
  • Filipinas (1): Jillian Macasaet (Muchoticket Puchi).
  • Marruecos (1): Fátima Kuodia (Aula Cultural).

Los equipos que presentan más jugadoras de estos continentes son el Elche Mustang, con cuatro, y el KH7 Granollers, con tres. Actualmente hay cuatro conjuntos que no tienen componentes de otros países europeos, asiáticos o africanos: el SuperAmara Bera Bera, el Hotel Bilbao Zuazo y el Base Villaverde. Los dos últimos tampoco tenían a ninguna americana en su plantilla, por lo que la totalidad de sus escuadras tienen la nacionalidad española. Hay que tener en cuenta que, al inicio de temporada, había dos jugadoras más del Rincón Fertilidad Málaga que ya se han marchado de España: Helena Segota (Croacia) y Jovana Zdravkovic (Serbia), además de la alemana Alexandra Wilke (Canyamelar VLC).

A diferencia de sus compañeras americanas, muchas de las jugadoras europeas han desembarcado en España en busca de nuevos retos profesionales. Eso no significa jugar en ligas mejores, sino diferentes. Este es el caso, por ejemplo, de Slavica Schuster, la bosnia del Rocasa Gran Canaria, que llegó este verano: “Vi que el equipo era ambicioso, que ganó la EHF Challenge Cup en 2016 y que este año también competía en Europa y pensé, ‘¿por qué no?’”. En esa misma línea, la montenegrina del Rincón Fertilidad Málaga, Katarina Arsenijevic, destaca los nuevos retos del conjunto andaluz y que “los entrenadores españoles son, probablemente, de los mejores de Europa y está situación es ideal para jugadoras jóvenes como yo”. Muchas otras llegan por circunstancias personales, como Fátima Koudia (Aula Cultural) o Jillian Macasaet (Muchoticket Puchi), que vinieron de Marruecos y Filipinas respectivamente cuando eran pequeñas, o Bárbara Cerqueira, la portuguesa del Godoy Maceira Porriño que vino de la mano de su hermana al Guardés hace 12 años “y aquí sigo”.

Slavica Schuster, bosnia del Rocasa Gran Canaria (Foto: Rocasa)

El estilo de juego español supone un gran cambio para todas ellas. Muchas coinciden en hacer referencia al sistema defensivo: Schuster cuenta que “la defensa aquí es mucho más dura que en Eslovenia o Eslovaquia”, mientras que Tilda Matthijs, la sueca del KH7 Granollers, cree que es “muy diferente a la que he visto siempre en Suecia”. Cerqueira asegura al respecto que “en Portugal viven para meter goles y en España se vive para no sufrirlos, y eso afecta muchísimo la calidad del balonmano portugués”. Arsenijevic, por su parte, destaca el dinamismo y la agilidad del balonmano en la Liga Guerreras Iberdrola y, en esa misma línea, Perrine Bertrand, la francesa del Elche Mustang, confiesa que el “el juego aquí es mucho más intuitivo”. Mihaela Nedelcu, la rumana del Mavi Nuevas Tecnologías, llegó a la División de Honor en 2001, donde debutó con el Mar Alicante. “En la época que yo me fui de Rumanía el nivel no era tan competitivo como en España: aquí había mucho nivel (jugadoras extranjeras, competición europea…) y mucho equipos que luchaban por la liga”, afirma.

El caso de Fátima Koudia merece una mención aparte: la marroquí relata que “la mayor diferencia es que en Marruecos ni siquiera le dan importancia a cualquier deporte que no sea fútbol, y más aún si es femenino: algo que aquí es muy normal, como que una chica juegue la balonmano, allí es una bomba”. Por ello, lo que más disfruta de España es que pueda practicar el deporte que le gusta con el apoyo de su familia y amigos, porque si lo hiciera en el país africano “habría discrepancias y, por el simple hecho de tener que jugar en pantalones cortos, parte de mi familia no lo aceptaría, y aquí todo lo contrario: lo aceptan y animan a seguir adelante”.

Tilda Matthijs, sueca del KH7 Granollers (Foto: Xavier Solanas)

La gran mayoría de las entrevistadas subrayan el idioma y la cultura como uno de los grandes atractivos del país, como apunta Matthijs: “disfruto de que todo a mi alrededor sea nuevo”. Aun así, muchas otras mencionan a las personas que han conocido como la clave de su estancia en nuestra liga. Macasaet dice que “lo mejor es haber conocido a mis compañeras, que se han convertido en mi segunda familia” y, en esa misma línea, Cerqueira confiesa que “lo mejor está relacionado con la pasión y la ilusión con la que cada jugadora (sobre todo mis compañeras de equipo) vive cada partido. Eso no lo hay en todos los sitios y es lo que hace que yo siempre quiera más y mejor, para poder acompañar a las mejores”.

Todas encuentran dificultades para revelarnos los aspectos que más les están dificultando su paso por España. La mayoría coincide en que los largos viajes en autobús son lo peor de jugar en la Liga Guerreras Iberdrola, un punto con el que también armonizan las jugadoras españolas. Por otro lado, los horarios también son muy diferentes a los de sus países de origen: “aquí empezamos el entreno a la misma hora que yo cenaría en Suecia”, cuenta Tilda Matthijs. Lo mismo le pasó a Nedelcu que, además, acentúa el hecho de tener su familia y amigos lejos.

Katarina Arsenijevic, montenegrina del Rincón Fertilidad Málaga (Foto: María Molina)

Muchas de las jugadoras españolas de la División de Honor se marchan a Francia en busca de un futuro deportivo mejor. Perrine Bertrad hizo el viaje a la inversa: “decidí estudiar fisioterapia, en España es mucho más fácil entrar en la carrera que en mi país. Acabñe en el Elche porque una compañera mía del Besançon conocía a Joaquín [Rocamora] y aquí hay una gran escuela en lo que yo quiero formarme”, confiesa.

Todas ellas esperan mejorar en su aspecto personal y deportivo, así como aportar lo mejor de sí mismas a su equipo. La ambición y las ganas de crecer definen a todas las valientes que se atreven con la Liga Guerreras Iberdrola: “he venido a ganar la Liga, la Copa de la Reina y la Challange Cup”, sentencia Slavica Shcuster.


 

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