EL REINADO DE LOS SUEÑOS

Foto: VGGaribay

Esta ha sido la Copa de la Reina de los sueños bellos, inocentes, grandes y pequeños. De aquellos que fueron inimaginables, de aquellos que perduran, de aquellos que no morirán, de aquellos que son eternos.

Soñó aquel club que nunca jugó la competición, aquel equipo que quiso revivir la emoción de ganar, aquella escuadra que luchó por regalar la copa a su afición, aquel grupo que peleó por colgarse la medalla en casa.

Soñaron aquellas que nunca habían ganado, aquellas que ya lo habían hecho, aquellas que jugaron hasta agotar sus energías, aquellas que siguieron persiguiendo su objetivo pese a tropezarse, una y otra vez. Soñaron aquellas que quizás jugaban su última Copa, aquellas que quisieron ganar un último título con un equipo, aquellas que se retirarán, aquellas que emigrarán, aquellas que seguirán. Soñaron aquellas que nunca imaginaron este premio, aquellas que persiguen objetivos más altos de lo que su mente puede imaginar, aquellas que empiezan su carrera deportiva y aquellas que ya la terminan. Soñaron las de casa y las de más allá, las que gritan y las que lloran, las que ríen y las que (se) emocionan.

Soñaron aquellos que recorrieron cientos de kilómetros por acompañar a su equipo, aquellos que cruzaron España para ver ganar a su club, aquellos a los que no les importó las horas infinitas de autobús. Soñaron los de casa, los que quisieron ver a su equipo levantar el trofeo, los que descubrieron el balonmano. Soñaron aquellos que por primera vez acudían a una Copa de la Reina y aquellos que ya son imprescindibles. Soñaron los que se dejaron la voz, los de las banderas, las bocinas y los aplaudidores, los de los cánticos ingeniosos y los que sufren en silencio. Y soñaron las que algún día estuvieron allí.

Soñó una ciudad que por primera vez recibía a las reinas, una Málaga que se vistió de alfombra roja y con sus mejores galas. Soñaron los aficionados al deporte, los locos del balonmano y los que paseaban por Ciudad Jardín. Soñaron los maestros de ceremonia, los voluntarios, los que cuidaban hasta el último detalle y los que se disfrazaron de mascota. Soñó el speaker, soñó Rosca y soñaron l@s pequeñ@s animador@s.

También soñaron los periodistas que, como nosotros, creen en la belleza de su trabajo. Soñaron los que escriben, los que narran, los que retransmiten, los que entrevistan y los que graban. Soñaron los que salieron tarde del pabellón, los que madrugaron para llegar los primeros, los que corrieron y los que sudaron.

La Copa de la Reina es la competición de nuestro país que más sueños reúne. TODOS los que pisamos Málaga tuvimos un único sueño: hacer más grande a nuestro balonmano. Y lo logramos.

Gracias a todos los clubes que lucharon hasta el final. Gracias a todas las jugadoras que se dejaron la piel en la pista y la voz en las entrevistas. Gracias a todos los aficionados que acabaron afónicos y se acercaron con palabras amables. Gracias a toda la organización por velar por nuestro trabajo. Gracias a todos los compañeros que nos ayudaron a visibilizar esta maravilla de competición. Y gracias, especialmente, a Vicente Soler, por seguir confiando en muestra locura compartida y seguir ofreciéndome esta pequeña gran ventana. Gracias a todos los que nos habéis acompañado para sumar una experiencia más. Yo soñé con crecer.

No dejéis de creer en la belleza de vuestros sueños, porque nosotros no dejaremos de contarlos. Y que nadie nos despierte.

 


Si quieres recibir un informe semanal con las últimas noticias publicadas, puedes suscribirte con tu mail:

También te podría gustar...

1 respuesta

  1. Francisco Pombal Diego dice:

    Todo muy bonito mientras duro…menos la organización

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *