EL DEPORTE ME DESCUBRIÓ QUE SOY FEMINISTA

Diseño: Ariadna Cañameras

8 de marzo. Nuestro día. El día de todas y todos. Porque la igualdad de género es algo que debería importar a toda la sociedad, no solo a una mitad. Estos últimos meses no dejamos de escuchar la palabra “feminismo”… Parece que está de moda. Ojalá no sea algo pasajero y sirva para concienciar.

Tengo que admitir que siempre he sido feminista, aunque no lo supe hasta hace muy poco. Era de esas niñas que no confiaba en estereotipos, que creía en la libertad de hacer y actuar como cada uno quisiera, sin excepción. A mis padres les debo una educación basada en la igualdad, el respeto y la libertad -¡GRACIAS!-. Creo que la primera vez que fui consciente de ello fue cuando, de pequeña, una señora me pidió que dejara de silbar porque era “de machos” (¿de “machos”? ¿silbar? ¡¿en serio?!).

Un mes de agosto de 2012 descubrí los Juegos Olímpicos. Sí, justo ese momento cada cuatro años en el que parece que al mundo le interesa algo más que el fútbol. Eso me pasó a mí… Salvo que yo llegué para quedarme. Ese verano abrí los ojos: las mujeres se esforzaban igual que los hombres, pero su visibilidad era nula. Y así empecé mi camino en el mundo del deporte femenino, a dar voz a quien no la tiene, a acabar con las injusticias… Estos eran los principios del periodismo por los que me enamoré de esta profesión y durante todo este tiempo solo he querido ponerlos en práctica.

Con el tiempo me di cuenta de que lo que más me atraía del balonmano femenino no era el deporte en sí, sino que lo practicaran mujeres (siempre las eternas olvidadas). La vertiente social de esta disciplina es tan poderosa que no puedo dejar de explorarla. Descubrí que una gran mayoría de jugadoras no cobraba por jugar (y que algunas, incluso, pagaban por hacerlo), que viajaban en condiciones deplorables, que los clubes no recibían (y no invertían) la misma cantidad de dinero que con equipos masculinos, que los medios de comunicación no reconocían sus logros,… Y así un largo etcétera.

Y fue en ese momento cuando decidí trabajar para poder revertir esta situación. Quería (y quiero) igualdad de género, no solo en el deporte, sino en todas las esferas de nuestra sociedad. Todo empezó un 29 de septiembre de 2012, en un día lluvioso en Castelldefels. Han pasado más de cinco años… No sé si habré aportado mucho o poco al balonmano femenino, pero lo que sí sé es que el deporte me descubrió que era FEMINISTA, con todas las letras. Bendito día en el que me di cuenta.

Hoy, desde DeporteCienPorCien, os aseguro que seguiremos luchando y trabajando para que vuestras voces sean escuchadas, para que todas esas injusticias se reduzcan y para que el balonmano femenino tenga la dignidad que se merece. No estamos solas ni solos: tenemos a un hombre feminista, Vicente Soler, que lleva apostando muchos años por mujeres que escriben sobre mujeres. A él le estaré eternamente agradecida por darme un pedacito de esta gran ventana.

Espero que disfrutéis de este y todos los días, porque para nosotros siempre ha sido y siempre será 8 de marzo. Que nada ni nadie os detenga: sois maravillosas tal y como sois. #SiempreEs8DeMarzo


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