CARMEN MANCHADO: “TODAVÍA NO HAY PARIDAD EN LA EHF. SE ESTÁ INTENTANDO”

Por Ariadna Cañameras

Carmen Manchado (Remscheid [Alemania], 1968), afincada en Alicante, es la figura española más representativa de la Federación Europea de Balonmano (EHF). Actualmente, es la responsable de las competiciones femeninas dentro de la Comisión de Competiciones de la EHF que conforma junto a otros cuatro hombres: Kapman (competiciones masculinas), Nachevski (arbitraje), Wasiak (clubes) y Djurkovic (chairman). Ha delegado las competiciones nacionales e internacionales de mayor relevancia, ha estado en todas las Final4 femeninas que acogido Budapest, también ha vivido la experiencia de ser delegada en Europeos absolutos y juveniles. Solo le queda delegar un Europeo júnior ya que no estuvo en cita continental de Valencia 2015, aunque seguro que este verano completa el trío de categorías.

Estudió INEF en Madrid y ahora imparte docencia en la Universidad de Alicante. Conoce a la perfección el balonmano de mujeres europeo, por todo esto sus reflexiones son tan didácticas. Formó parte del Elche Mustang con la dirección de José Francisco Aldeguer, aunque sabe lo que significa trabajar en cuerpos técnicos de selecciones nacionales como la española y la alemana. Repasa sus funciones en los órganos de la federación continental, la estrategia de la misma respecto a la figura de la mujer y la situación actual de nuestro balonmano. España ocupa la plaza 14ª en el ranquin actual de la EHF 2016/17 a la espera de la publicación de la clasificación de la campaña 2017/18. Manchado es una persona que siempre ha luchado por los derechos de las deportistas, mucho más en la sombra de lo que debería, y que representa al balonmano español en las altas esferas del poder de este deporte. De hecho, fue una de las componentes del Women’s Handball Steering Group junto a la rumana Narcisa Lecusanu o la noruega Marit Breivik. Casi nada.

Foto: dshs-koeln.de


¿Qué es exactamente lo que se decide en la Comisión de Competiciones de la EHF?

Revisamos todos los sistemas de las diferentes competiciones e intentamos adaptarlas a las posibilidades de los equipos que ahora mismo participan en ellas Por eso, en los últimos años, hemos ido cambiando: viendo la evolución que tienen los equipos europeos parece que hay un grupo que tiene posibilidades económicas y son aptos para jugar la Champions y otros que no son tan poderosos, entonces hay que buscar una competición un poco más asequible para ellos. También organizamos todos los europeos de todas las categorías. En fin, todo lo relacionado con todas las competiciones que se organizan desde la EHF.

Y tú, como responsable de las competiciones femeninas, ¿qué funciones desarrollas?

Mi trabajo consiste en velar por los intereses de las mujeres en estas competiciones. Organizar las competiciones más adecuadas para ellas y que, durante esas competiciones, estas jugadoras estén lo mejor posible o que puedan competir en las mejores condiciones posibles.

Comisión de Competiciones EHF. Foto: Carmen Manchado

Las competiciones femeninas, ¿tienen alguna característica diferente con respecto a las masculinas?

Sí. Sí, principalmente por los medios que siguen estas competiciones, por los espectadores que asisten a los pabellones… Y, claro, no somos iguales que los hombres, como mujeres tenemos nuestras peculiaridades. Pero, básicamente, el sistema de competición y la seriedad con la que se trata es exactamente la misma.

¿En qué crees que se ha mejorado en los últimos años?

Creo que las competiciones de mujeres ahora mismo están al mismo nivel que las masculinas. En la parte organizativa, que es la parte que me toca, los estándares de los hoteles, por ejemplo, son los mismos, los pabellones,… Todo lo relacionado con esa competición es exactamente lo mismo. De hecho, muchos organizadores, sobre todo en categorías inferiores, repiten exactamente las mismas instalaciones. Antes, no era así.

¿Se puede mejorar en algo?

Sí, claro. En cada campeonato surge algún que otro problema, aspectos a mejorar, nuevas ideas,… Todo es cambiante: los equipos, las características, el lugar de competición,… Siempre, siempre se puede mejorar.

En los puestos de más responsabilidad de la EHF, ¿hay paridad entre hombres y mujeres?

No. Se está intentando. En 2012 se aprobó que todas las comisiones estuvieran compuestas por hombres y mujeres. La visibilidad de la mujer, desde entonces, ha aumentado. En todas las comisiones, en todos los cuerpos de la EHF hay presencia femenina. Este año, en el último congreso, se aprobó que aquellas comisiones que están compuestas por más de cinco miembros que por lo menos dos de ellos fueran hombres o mujeres. El objetivo para el 2020 es que haya un 20% de mujeres en la EHF y creo que ya estamos por encima de eso… Es cuestión de tiempo, que se vea que la labor que realizamos, o que realizan mis compañeras, es perfectamente válida y que podemos desempeñar las diferentes funciones con suficiente responsabilidad y éxito.

Final4 2017. Foto: Päivi Mitrunen

Has sido delegada de campo de las competiciones femeninas más importantes. ¿Cómo gestionas la tensión que se puede generar, por ejemplo, en una Final Four?

Ufff… ¡Es complicado! He de decir que, de las labores que tengo que hacer, esta es la que menos me gusta. Con diferencia [risas]. Me gusta la labor que hago en la EHF, estar en la Comisión de Competiciones, pero ese cargo incluye ser delegada de competiciones como la Champions y admito que no es mi preferencia.

Es complicado porque claro, una Final Four es el final de una competición en la que los clubes han invertido mucho dinero, mucho esfuerzo, mucho tiempo en llegar hasta allí y la tensión es elevada. Para mí, las protagonistas siempre tienen que ser las jugadoras y, desde la mesa, lo único que siempre trato es de relajar el ambiente, que no pase el protagonismo a los banquillos y, mucho menos, a la mesa, y que sigan siendo las jugadoras las principales actrices.

¿Cuál es la situación más difícil que te has encontrado?

No te sabría decir ahora mismo… Digamos que esta última Final Four no ha sido fácil, en ninguno de los dos partidos en los que he estado. Los equipos llegaron en una situación muy igualada y bueno, digamos que han sido detalles los que han decidido la competición. Quizás esta Final Four ha sido la competición más complicada en la que he estado.

¿Qué opinión te merecen las designaciones arbitrales europeas?

Es un asunto difícil, porque desde la Comisión de Arbitraje como desde la de Competiciones estamos pidiendo siempre a la EHF que dé protagonismo a la mujer siempre y cuando el criterio de la calidad esté por delante del igualitario. Desde luego, desde mi puesto, es mi deber apoyar a las mujeres árbitras en el programa que tenemos, siempre y cuando no perjudique al propio programa. Para mí, el criterio número uno, y estoy cansada de decirlo, siempre tiene que ser la calidad. Si tenemos mujeres árbitros que tienen suficiente calidad como para estar pitando competiciones europeas, por favor denles esos partidos. Pero si no hay suficientes parejas con calidad pues tendremos que trabajar desde abajo para que más parejas de mujeres lleguen a ese nivel y que puedan dar una buena imagen, porque el hecho de que una pareja de mujeres no tenga un buen día o que la imagen que ofrezca en un partido no sea la que corresponde con la competición, es negativo para ellas.

¿En qué posición estará España la temporada que viene en el ranquin EHF?

Digamos que es una situación complicada. Se está produciendo un cambio generacional, las jugadoras que han logrado las últimas medallas están relevándose por jugadoras jóvenes pero con mucho futuro. Es cuestión de tiempo que estos equipos vuelvan a los puestos de Europa. Yo tengo muchas esperanzas de que sea así. No te sabría decir exactamente en qué posición vamos a estar, pero seguramente que en los próximos años volveremos a subir.

Con Marit Breivik y Narcisa Lecusanu.
Foto: Carmen Manchado

¿Es realista que la liga española aspire a ser la mejor del mundo?

¿Realista? Todo depende de lo que se invierta para conseguirlo. En el deporte, los milagritos no existen. Dependerá de la RFEBM, del CSD y de las diferentes instituciones de las que depende esta posible mejor liga del mundo para que sea así, para que esto sea una realidad. Si se favorece la vuelta de algunas jugadoras a nuestra liga, si se trabaja bien desde abajo para que el nivel suba sí que será posible. Nada es imposible a estas alturas.

Has formado parte, también, de cuerpos técnicos durante muchos años. ¿Qué equipos y qué jugadoras te han maravillado más?

Uff… ¡No quisiera dar nombres para no dejarme a nadie! Como sabes, he estado diez años entrenando en Elche, un par o tres al equipo absoluto nacional español y cuatro con la Federación Alemana de Balonmano y, en los tres, ha habido grandes jugadoras. Afortunadamente, cada vez son más las jugadoras que te llaman la atención porque el nivel va subiendo año tras año y se nota el trabajo que realizan. Ya te he dicho antes que en el deporte los milagritos no existen: es todo cuestión de trabajo.


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