ANNA VICENTE: “YO SOY ASÍ POR EL BALONMANO”

ELCHE MUSTANG 27-25 KH7 GRANOLLERS (DHF – J19)
Vídeo y fotos: Vicen Muñoz

El balonmano ha sido su vida y, probablemente, seguirá siendo una parte muy importante de ella. Anna Vicente, una de esas jugadoras que siempre quieres en tu equipo, dice adiós a la élite. Se despidió ayer como más le gusta: ganando y contribuyendo decisivamente en el importante triunfo del equipo. Defendió y anotó 2/2, su último tanto ponía el +2 cuando apenas restaban 60 segundos para que sonara la bocina. Con la salvación en el bolsillo de manera virtual, Anna recibió el homenaje del club -algo descafeinado-, recibió un ramo de flores, una placa a su trayectoria y fue manteada por sus compañeras en el centro del 40×20 ante el aplauso cerrado del público. Atrás queda aquel 2005, el año en el que se estrenó en la máxima categoría, sus convocatorias con las selecciones nacionales de base, sus medallas y sus cientos de goles. Su curriculum es soberbio con solo 27 años, pero los conceptos que destacan en su rol como jugadora siempre han sido el compromiso, la humildad, el sacrificio y la solidaridad. Aunque su polivalencia está fuera de toda duda, es pivote. Sabe lo que significa el juego colectivo, por eso se acuerda tanto de Marizza Faría cuando le preguntas por los nombres que lleva de este deporte: “estaba enamorada de ella y de sus pases”. Elche, Marítim y Agustinos, sus tres clubes. Campeona del mundo universitaria y plata europea en categoría júnior, sus medallas más prestigiosas. Y la gente, se acuerda de muchas personas pero no quiere olvidar al “Eje del mal” que conforman Miriam Sempere, Laura Hernández, Gema Gómez y Raquel Castell porque “ellas han estado a mi lado y han tirado de mí”.

Respecto a los motivos de su decisión deja claro que se trata de la imposibilidad de compaginar su vida deportiva con sus obligaciones laborales porque, desgraciadamente, no es la primera jugadora que se retira de la élite por esta razón. Mireia Payá, Andrea de la Torre, Tania Yáñez y ahora Anna Vicente: “es un deporte profesional, pero no somos jugadoras profesionales. Con lo que nos dan, que no llega ni para gasolina, una tiene que seguir con su trayectoria laboral y estudiar. Cuando llega el momento, te lo tienes que dejar por obligación”, esto es lo que sucede en muchos -demasiados- clubes de División de Honor. Explica el proceso de su despedida o, mejor dicho, el momento. “Yo no he decido cuándo dejarlo (…) Me sorprendió porque podía haber aguantado pero entiendo que si no les parece bien por lo que sea… ¿A quién no le hubiese gustado jugar la Copa de la Reina cuando la Copa es una fiesta del balonmano?”. Se emocionó: “estoy segura de que también voy a echar de menos el balonmano”. Muchos mensajes, muchas muestras de cariño y muchos anhelos a partir del próximo sábado, cuando su derroche no aparezca en la cancha. Con una sonrisa perenne, atendió a todo el mundo que le solicitaba una foto, un beso o un autógrafo. “Parezco famosa”, decía después de recibir un vídeo, obsequio de Vicen Muñoz, con algunos de sus goles en la élite.



 

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